16 de abril de 2018
16.04.2018
Baloncesto
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Mucho arsenal para tan poca defensa

El Iberostar, de nuevo flojo en sus prestaciones atrás y encajando 50 puntos en cada parte, no puede competir contra el potencial ofensivo del Baskonia, si bien da la cara y acaba el duelo con muy buenas sensaciones

16.04.2018 | 04:00
Mucho arsenal para tan poca defensa

Apuntaba hace un par de semanas Katsikaris, y con criterio, que su equipo había recuperado la solvencia y solidez atrás que tan buenos réditos le había dado en los últimos tiempos. Pero fue hablar el griego y casi dimitir los suyos en tareas defensivas. Ocurrió tras el descanso del pasado miércoles contra el Gipuzkoa encajando 57 puntos, y se repitió ayer, ante el poderoso Baskonia, que se fue hasta la centena de forma casi simétrica (50+50 en cada parte). Y precisamente ahí, en esa continuidad, sin apenas pasaje alguno en el que los laguneros hayan ofrecido esa contundencia cerca de su aro, es donde puede radicar una mayor preocupación de ara al tramo final de la fase regular.

Los isleños aguantaron solo algunos minutos en partido, pero un 13-3 ya les hizo ir siempre a remolque. Prácticamente nunca una muestra de poder revertir la situación acogotando a su oponente, sino un juego de ida y vuelta, en el que se metieron los canaristas, que les dejó sin opciones a la sorpresa. Como coartada, el gran momento de forma de los de Pedro Martínez, detrás y especialmente delante, donde los baskonistas están viendo el aro como una piscina. Quizá mucho pedir para un Canarias, eso sí, que nunca agachó la cabeza y que tiró de mucho corazón (y acierto) para no solo maquillar el marcador, sino incluso asustar en los segundos finales al Baskonia.

Arrancó con fluidez ofensiva el Iberostar (3-5 tras triple de San Miguel), si bien detrás algunos desajustes defensivos y la imposibilidad de frenar las puertas atrás de los interiores locales, trajo de cabeza a los aurinegros (10-5), que aguantaron con un 2+1 de Tobey y una buena penetración de Ponitka (14-10) sobre el que parecía haber consigna de atarlo en corto con todo el juego físico necesario. Sin embargo, con las primeras rotaciones (Vázquez haciendo de cuatro por las dos personales de Abromaitis) los de Katsikaris perdieron su lugar en la cancha. Detrás porque les faltó contundencia y rapidez para impedir que el Baskonia moviera y finalizara tan alegremente. Y delante porque los isleños se atascaron con la presión a toda cancha y 1-3-1 de los de Pedro Martínez. Tres pérdidas seguidas (entre ellas cinco segundos sin pasar y ocho segundos en media pista) ayudaron a un parcial de 13-3 que ya obligó a los laguneros ir a remolque (23-11).

Ponitka rompió la sequía de casi cuatro minutos, lo que ayudado por varias acciones de Tobey, hizo que los isleños al menos frenaran la sangría (25-17, 10'). Solo eso, porque al Iberostar le faltó más acierto en el tiro exterior (1/5) y algo de presencia en el rebote ofensivo (ninguna captura). Un par de chipazos de Akognon y el intercambio de golpes en ataque (con momentos de buena circulación) toda vez que atrás no hubo posibilidad de frenar a un Shengelia que campaba muy cómodo en la zona, metió a los tinerfeños en el encuentro (33-29, 14').

Pero fue solo pan para hoy y hambre para mañana. Una clara muestra de que este Iberostar no está fabricado para un baloncesto tan abierto y a cara descubierta. Y es que en esa apuesta tan valiente como arriesgada, los laguneros salieron perdieron de largo. Débito negativo porque los de Katsikaris defendían casi con la mirada las acciones ofensivas de Shengelia y Poirier, mientras que delante el acierto comenzó a ser intermitente al desperdiciar varios tiros liberados. Pese al triple de Abromaitis para el 41-34, los aurinegros fueron descomponiéndose poco a poco para irse 15 abajo el descanso (50-35).

Un 4/12 en triples, discreta aportación desde el 4,60 (3/6), nula presencia en el rebote ofensivo (ninguno frente a los seis de su rival), pero sobre todo, la reedición en defensa de la nefasta segunda mitad de solo cuatro días antes ante el Gipuzkoa. Recibir 50 puntos en 20 minutos es sinónimo de derrota (o al menos de coqueteo con ella) casi para cualquier equipo de ACB, y más aún para un Iberostar Tenerife de perfil defensivo y al que producir en ataque le cuesta a veces horrores.

Pareció empeñado el Iberostar a mantener el toma y daca en el arranque del tercer acto, un camino que ante los minutos previos no parecía el más acertado. Habían recuperado los isleños un poco de frescura en la parcela ofensiva, pero el 9-10 en tres minutos y medio no le servía para nada (59-45). Aún así, un parcial de 0-6 (59-49) abrió la puerta a la esperanza, más todavía cuando los laguneros jugaron para ponerse a ocho. Pero ahí entre un ataque trastabillado y que los árbitros miraron para otro lado en algunos contactos, el Canarias se llevó otra bofetada de realidad en forma de 2+1 de Timma y técnica a Katsikaris para un 6-0 que devolvieron el duelo a su estado anterior (63-49).

Todavía más de 14 minutos por delante, pero la sensación de que el equipo tinerfeño había desperdiciado una ocasión de oro para meter algo de miedo en el cuerpo a su rival y creerse capaz de llevar el partido a un escenario más favorable para sus intereses. Al contrario, los canaristas siguieron bailando al son baskonista, al menos con el mérito de ser capaz de equilibrar el caudal ofensivo de su rival. Pero una vez más, como en el segundo acto, el 24-25 de estos diez minutos no le servían para nada a los laguneros (74-60), que volvían a incidir en graves despistes defensivos, y como ante el Gipuzkoa, con el agravante de recibir canastas en el último suspiro del periodo (74-60).

Los 10 minutos finales fueron casi una continuación de lo vivido previamente. Con Abromaitis tirando del carro desde el 6,75, pero lastrado por sus cuatro personales, la desventaja canarista se mantuvo casi inalterable en torno a los 15 puntos (86-71 tras triple de San Miguel), tras disponer los de Pedro Martínez de una renta de 19 (79-60). Lo positivo, que lejos de bajar los brazos, y pese a no llegar al nivel de dureza atrás necesario, los isleños se mantuvieron firmes en su apuesta de baloncesto abierto, una tozudez que mezclada con cierto juego alocado en los dos lados de la cancha le dio para firmar un más que decoroso final en el que San Miguel, a base de buena dirección y de triples, llegó a poner a los suyos a solo seis (93-87) a 35 segundos del final, e incluso a 5 (97-92) pero a escasos 13 segundos de la conclusión. Superado el trance en una cancha y ante un rival al que parecía complicado hincarle el diente, el duelo del próximo sábado ante el Fuenlabrada sí se antoja a vida o muerte para que los laguneros se mantengan con opciones de play off o bien asuman que su temporada no tendrá este año jornadas extras.

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