02 de abril de 2018
02.04.2018
Fútbol CD Tenerife
CA Osasuna01CD Tenerife
 

Tres puntos de oro

El Tenerife de Etxeberria firma su victoria con más pedigrí a costa del Osasuna, al que empequeñeció en su propio feudo

02.04.2018 | 01:59
Tres puntos de oro

Montañés fue el último descarte

  • Viajaba por vez primera después de una larga lesión pero ayer no tuvo la opción de jugar. Paco Montañés fue el último descarte (por decisión técnica) en la convocatoria de Joseba Etxeberria, quien dejó a su lado para posibles permutas a Suso, Tayron, Juan Carlos Real, Vitolo y Casadesús, así como al cancerbero suplente Carlos Abad. Hacía días que Montañés ya tenía el alta médica, pero necesita aún coger el ritmo de competición para ponerse al nivel de sus compañeros.

El Tenerife rubricó ayer la victoria de mayor prestigio de la era Etxeberria. El cuadro blanquiazul casi rozó la perfección en Pamplona, donde ejecutó al milímetro el plan trazado con maestría desde su banquillo. Con un altísimo promedio de efectividad a partir del cese de Martí (el 79% de los puntos disputados), el representativo cotiza al alza y ya es un aspirante claro a disputar la promoción. De hecho, la sexta plaza está ahora a tiro de piedra.

Tiene un mérito superlativo Etxeberria en la metamorfosis blanquiazul y especialmente en la conquista de El Sadar, territorio históricamente poco fértil donde ayer el Tenerife dio la mejor versión de sí mismo. Intenso en todas las facetas, el equipo insular minimizó las virtudes del rival y empequeñeció sus opciones de victoria hasta reducirlas a la mínima expresión. Tanto es así que los rojillos apenas llegaron a los dominios de Dani, que quedó imbatido por segunda semana seguida.

Desde el principio quedó muy presente la sensación de que no era el de ayer un partido cualquiera. Jugaron Osasuna y Tenerife de poder a poder, dejándose el aliento en cada lance, en cada disputa. No fue un envite de muchas ocasiones pero sí de altísima intensidad, hasta el punto de que los primeros 45 minutos apenas dieron tregua. En un partido rico en matices tácticos, se impuso el que mejor interpretó la contienda.

Lo llamativo en los planes blanquiazules fue la apuesta de Etxeberria, que había amagado con situar a Luis Pérez en una posición adelantada pero nunca había llegado a concederle la titularidad en tal demarcación. Pues bien, ayer lo hizo. El andaluz ejerció por delante de Cámara, que se cambió a su costado natural y dejó el suyo a Iñaki, que entró en el once.

Con todo, la gran batalla del partido estuvo en el mediocampo, donde unos imperiales Alberto y Milla se comieron a sus adversarios osasunistas. Los otras veces decisivos Torró y Fran Mérida se vieron absolutamente desvencijados. Ocurrió así a ratos durante una aseada primera mitad del Tenerife, pero sobre todo en la segunda. Aunque con mucho mas balón hasta el descanso, el cuadro local casi siempre dominó sin generar peligro. De hecho, en el tránsito al intermedio fue un duelo sin porterías, donde la única opción osasunista fue un tiro de Ibáñez que atajó Dani, siempre seguro.

Como ocurre casi siempre en El Sadar, el peligro local podía venir de las jugadas de pizarra, pero también ahí los de Diego Martínez se vieron incapaces. Todo cambió al amanecer de la segunda mitad. Prevenidos para que no ocurriera lo de Soria, salieron a tope de intensidad los blanquiazules, que capearon la salida en tromba local y luego se asentaron en el gobierno de la contienda.

Aunque Longo se las vio y se las deseó para hallar el protagonismo deseado, suyo iba a ser un papel capital en la jugada que lo cambió todo. Una asistencia exquisita permitió a Bryan Acosta descorchar su versión de artillero para embocar un zapatazo descomunal en el arco de Herrera. Lo que el Tenerife no logró ni de penalti en la primera vuelta lo iba a conseguir el hondureño con un chut imponente, de esos que ganan los partidos. Impresionante también fue la estirada del portero local, pero insuficiente para atrapar el esférico. Con el marcador a favor, el representativo tiró de oficio para arrimar los puntos a su casillero. Jugó mucho más fácil, pues las urgencias iban a estar del lado navarro. Martínez introdujo dos cambios más -ya había tenido que hacer uno por lesión en el primer acto- pero todos sus intentos por evitar la derrota fueron baldíos.

De hecho, hasta pudo llegar el 0-2 en una parábola lejana de Milla y en una buena acción de Tayron, protagonista de una de las tres permutas de Etxeberria en el tramo final. En la otra meta, el principal peligro fue Lasso hasta que se mantuvo en cancha; y luego Quique, autor de alguna opción nítida para establecer el empate. Visto el empuje blanquiazul, habría sido injusto. Tiene ahora Tenerife todo lo que no tenía antes: determinación, coherencia, criterio, perseverancia y hasta fe para creer en imposibles. Lo que hace un mes parecía una quimera ya casi es realidad.

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