02 de abril de 2018
02.04.2018
Baloncesto
Bilbao Basket6774Iberostar Tenerife
 

Sufrir como nuevo método de vida

El Iberostar, agarrado a una gran defensa, suma su segunda victoria seguida tras disponer de 21 puntos de renta pero no sentenciar hasta el epílogo

01.04.2018 | 23:27
Sufrir como nuevo método de vida

Este Iberostar se abona el sufrimiento para mantener con vida su sueño del play off. En un partido sobresaliente en defensa durante no pocos minutos y con una notable producción desde el perímetro, pero a la vez sin la capacidad para sentenciar y regado de un rosario de pérdidas (21) que le pudieron costar muy caro, el cuadro lagunero sumó ayer su decimocuarta victoria del curso, esta vez a costa de un tocado Bilbao Basket. Un triunfo que no supo certificar hasta los instantes finales pese a llegar a disponer de hasta 21 tantos de renta justo antes del descanso (16-37).

Los de Katsikaris tuvieron una mala salida en el tercer acto, dieron vida a su rival y llegaron a tener solo un tanto de renta (43-44). Pero en ese momento crítico los aurinegros mantuvieron la calma, aplacaron el aluvión de los locales (amparados de nuevo en su gran aplicación atrás) y con más sobriedad que brillantez solventaron la contienda a su favor.

Con Borg de nuevo de entrada, el inicio canarista no pareció ser del todo bueno, con ciertas facilidades sobre Tabú y algún que otro fallo en los cambios defensivos (6-3). Pero un par de acciones de oficio de Beirán y, sobre todo, un enorme acierto en el tiro de tres puntos, permitieron que los laguneros dieran enseguida la vuelta al marcador. Los aurinegros movían con fluidez e inteligencia, bien buscando el extrapass o penetrando y sacando fuera a un jugador liberado. Así se explica el 4/5 desde el 6,75 que obligó a Mrsic a pedir tiempo viendo como los isleños se iban de siete (9-16) tras menos de seis minutos de juego.

Pero esa supremacía momentánea tinerfeña no se explicaba solo por la puntería ofensiva, sino que tenía su origen en una magnífica actividad defensiva, con muchas ayudas, no menos manos en las líneas de pase cuando los locales trataban de sacar el balón para salir de la telaraña aurinegra; y un dominio absoluto del rebote, con nueve capturas por solo tres de los vizcaínos en el primer cuarto. Un colchón más que mullido para amortiguar (12-18) la espiral de malos ataques en los que de pronto se metieron los de Katsikaris, que en 10 minutos ya acumulaban seis pérdidas.

Seis que fueron ocho tras los primeros ataques tinerfeños del segundo acto. Pero de nuevo la aplicación atrás, el control del rebote, dos aciertos de Tobey, y un Ponitka que se unía a la fiesta exterior con dos triples casi seguidos toda vez que Mumbrú decidió flotarle demasiado. Otro rebote y una rápida contra y el Iberostar ya ganaba por 16 (14-30, 15'). A Mrsic no le quedó otra que volver a parar el choque. Los laguneros seguían en números notables en ataque, pero sobre todo mantenían en lo más alto sus prestaciones detrás (con una aplicación casi milimétrica en los cambios), hasta el punto de que el Bilbao tardó cuatro minutos del periodo en anotar sus primeros puntos.

La tendencia se acrecentó con la entrada en cancha de Akognon (triple en su primer lanzamiento), y la buena mano a media distancia de Tobey, lo que disparó al cuadro canarista hasta los 21 de renta (16-27, 19'). El partido parecía completamente roto, pero de nuevo otro par de ataques deficientes (11 pérdidas al descanso) y todavía peores transiciones permitieron que los locales pusieran fin a su atasco ofensivo con tres canastas seguidas (cuatro en todo el cuarto) para que la renta lagunera se quedara solo en 15 en el intermedio.

No arrancaron bien los isleños el tercer cuarto. Mucho más espesos en ataque (malos pases y tiros errados), y sin la contundencia atrás de los minutos anteriores. Así, Redivo campó a sus anchas provocando una antideportiva, anotando un triple liberado y corriendo a la contra en una de las cuatro nuevas pérdidas que acumularon los isleños en apenas cuatro minutos. Un triple de ocho metros de Salgado metía al Bilbao en partido (33-40). Siete puntos todavía de renta, pero la sensación de que los aurinegros eran otro equipo totalmente diferente que había dado alas a su rival. Un equipo al que le costaba un mundo ver aro y que vivía de forma exclusiva de sus tiros libres (9/10), ya que fue incapaz de anotar una sola canasta en juego en más de ocho minutos.

Aprovechando la hemorragia de las pérdidas canaristas (ocho en ocho minutos para un total de 19), el Bilbao corrió a tumba abierta con Redivo a la cabeza, e incluso llegó a hacer daño con algún que otro rebote ofensivo para arañar todavía más su desventaja y llegar a colocarse a solo un punto (43-44). Un par de buenas defensas y un triple y una canasta sobre la bocina del cuarto de Akognon (las dos únicas canastas aurinegras del periodo) aplacaron la reacción de los Hombres de Negro y devolvieron un poco la tranquilidad a los isleños después de un cuarto para olvidar (45-53).

Relativamente estabilizada la situación el Iberostar alternó acciones positivas (48-58 tras triples de Bassas) con otras negativas, como un rebote mal agarrado por Tobey y que derivó en triple local, u otros tres puntos a la carrera de Redivo después de la enésima pérdida canarista (54-60, 34'). Al menos los isleños frenaron el ímpetu de su adversario (solo nueve puntos en seis minutos) y, lo mejor, lo lograron meter en la dinámica de pérdidas y en un ida y vuelta continuo donde los de Katsikaris empezaron a sentirse cómodos (54-64, 37').

En medio de ese acierto a cuentagotas el tiempo corría favor de los canaristas, y aunque un triple de Salgado parecía valer oro (59-64), enseguida respondió un Ponitka tan silencioso como matador (59-67). Dos libres de Vasileaidis alargaban la renta hasta los nueve (60-69 a 1'17"), pero a este Canarias le está yendo aquello de sufrir y no dejó que el duelo se decidiera antes de tiempo. Cinco puntos de Salgado (65-70) y una canasta de Thomas (67-70) dieron incertidumbre al choque con 27 segundos por jugarse. Dos libres de Bassas y una pérdida de Redivo, sentenciaron, por fin, el triunfo aurinegro. Una victoria reconfortante y a la vez vital en sus aspiraciones para luchar por repetir entre los ocho primeros.

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