15 de febrero de 2018
15.02.2018
Baloncesto

Un premio sin presión

Sin nada que perder, el conjunto lagunero se mide esta tarde al Valencia Basket con la intención de tumbar al actual campeón liguero y añadir otro hito histórico a su palmarés. Fotis Katsikaris recupera para este duelo de cuartos de final a Vázquez, Vasileiadis y San Miguel

15.02.2018 | 17:10

Afronta esta tarde el Iberostar Tenerife la que es su tercera participación, en época reciente, en la Copa del Rey. La segunda de forma consecutiva. Lo hace, el conjunto de Fotis Katsikaris, a modo de premio y recompensa a una notable primera vuelta, en la que casi siempre coqueteó con los ocho primeros puestos (cambio de técnico incluido), pero donde solo pudo certificar su presencia en la cita de Las Palmas en la última jornada gracias a su triunfo contra el Estudiantes. Quizá por esto, por no haber mostrado la exuberancia del pasado curso y haberse mantenido al margen de los focos mediáticos, el estar presente en el Gran Canaria Arena debe despojar a los canaristas de cualquier tipo de presión en su duelo contra el Valencia Basket.

La necesidad taronja. Si hace un año en Vitoria la fortuna quiso que el rival en la ronda inicial fuera el anfitrión Baskonia, esta vez el bombo deparó que el adversario en cuestión sea el actual campeón liguero y de la Supercopa, amén de vigente finalista copero. Un club capacitado para inmiscuirse de forma sólida en la hegemonía de los más grandes, un equipo de Euroliga que multiplica, con creces, el presupuesto de los laguneros. O lo que es lo mismo, un club al que quedarse en cuartos sería considerado casi un fracaso. Y de esa imperiosa necesidad de no caer a las primeras de cambio de su oponente es de lo que debe aprovecharse el Iberostar en el duelo de esta tarde.

Con más argumentos. La clara derrota sufrida hace cuatro días en su visita al poderoso Real Madrid (un duelo que bien pudo servir de exigente test) no es ni mucho menos el escenario deseado para afrontar esta Copa del Rey. Al menos por sensaciones. Pero ahí los de Katsikatris tenían coartada: las lesiones de varios de sus jugadores. Con Fran Vázquez en la Isla aquejado de una gripe justo después de su mejor partido como aurinegro, con Vasileiadis apurando la recuperación de una rotura de fibras, y con San Miguel fuera de combate en el tercer cuarto a causa de unas molestias musculares, el fondo de armario canarista fue una caricatura para intentar hacerle frente al conjunto blanco. Esta tarde, con todos ellos recuperados, los tinerfeños tendrán muchos más argumentos para mirar a la cara a otro equipo de enjundia. Eso sí, a día de hoy las sensaciones del exterior griego son una incógnita, toda vez que el estar casi dos semanas parado no parece los mejores ingredientes para un tirador de su estilo. También habrá que tener en cuenta las prestaciones de Ponitka, claro referente ofensivo de los isleños y que tratará de desquitarse, en un escaparate de lujo, del flojo partido que se macó hace unos días.

Conviviendo con las lesiones. Pero si los problemas físicos parecen haberse convertido este curso en fiel compañero de los laguneros (Nico Richotti y Josh Akognon se pierden la Copa por lesiones de larga duración), en el Valencia Basket esta relación nada agradable es todavía mucho más profunda. Así, Txus Vidorreta ha tenido que hacer encaje de bolillos para que el timón de su nave no perdiera el rumbo, toda vez que ha sido la de base la posición más castigada. Sin Van Rossom, Antoine Diot ni Guillem Vives, el cuadro taronja tuvo que tirar de talonario hace unas semanas para fichar desde el Tecnyconta Zaragoza a Sergi García (que también llega entre algodones a esta tarde) mientras ha reconvertido al uno a Alberto Abalde y hasta a Joan Sastre. A ello se añaden otras lesiones de gravedad como la de Latavius Williams, y otras de menos duración, pero igual de incómodas, como las que han pasado los citados Sastre y Abalde, Fernando San Emeterio y hasta Bojan Dubljevic.

Un rival al alza. Quizá esa convivencia tan continua y sufrida serie de contratiempos es lo que ha permitido al Valencia Basket hacerse fuerte ante las adversidades y salir adelante de una manera relativamente solvente a tenor de sus pretensiones. Si bien sus opciones de meterse en los cuartos de la Euroliga son mínimas, los taronja son segundos en la Liga Endesa y parecen llegar a la cita del Gran Canaria Arena con garantías de luchar por el título. Así al menos lo atestiguan su reciente victoria contra el San Pablo Burgos y, sobre todo, su campanada de hace una semana ante el CSKA Moscú de Sergio Rodríguez.

Guerra de guerrilla. Tácticamente hablando, el de esta tarde tiene pinta de ser una guerra de guerrillas con dos conjuntos que gustan de jugar posesiones largas y que poseen en sus prestaciones defensivas (los isleños son los segundos que menos puntos reciben y los taronja los terceros) una de sus mayores virtudes. Cualidades a las que se debe añadir el profundo conocimiento que Vidorreta guarda de buena parte de la plantilla canarista... y viceversa. Si los aurinegros son capaces de no verse superados en esa parcela colectiva, aprenden a sufrir en el juego interior con la presencia de Dubljevic y Pleiss, y además son capaces de evitar las rachas demoledoras desde el exterior de hombres como Eric Green, Fernando San Emeterio y Rafa Martínez, el premio que ya de por sí es para ellos el jugar esta Copa se puede convertir para los isleños en un botín de incalculable valor. Soñar con dar otro paso más en su constante y brillante crecimiento, no le cuesta un céntimo a este Iberostar Tenerife.

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