04 de diciembre de 2017
04.12.2017
Fútbol CD Tenerife
Almería21CD Tenerife
 

Resultado catastrófico

El Tenerife hizo méritos para un resultado mejor pero salió escaldado ante un Almería más eficaz

04.12.2017 | 01:07
Resultado catastrófico

No está claro qué es lo más preocupante para el Tenerife tras este funesto fin de semana. Casi todos los candidatos al ascenso ganaron sus partidos; el representativo fue incapaz de transformar en buen fútbol y solvencia la rabia que dejó tras de sí la eliminación injusta en la Copa; la distancia respecto a los puestos cabeceros se agranda peligrosamente y, lo peor de todo, la imagen que ofreció ayer el equipo en Almería no fue nada convincente.

Ya son tres las salidas a campos de presuntos candidatos al descenso (tras los de Lorca y Sevilla Atlético, el pinchazo de anoche) que desacreditan el proyecto blanquiazul y lo confirman como aspirante a la nada. Pero tras 17 jornadas consumidas lo más desconcertante es que el Tenerife no tiene claro a qué juega, su fútbol es difuso y su línea de resultados, errática. Si había dudas, el partido de este domingo las acrecienta y pone a Martí contra la pared. Con su margen y crédito muy recortados, ya no le sostienen ni los resultados en casa ni los partidos teóricamente asequibles.

En Almería trazó el entrenador un once con sorpresas. A la esperada apuesta por Bryan Acosta -se estaba ganando la titularidad a gritos- unió a los dos pivotes de siempre (Vitolo y Aitor Sanz), con dos novedades arriba: Longo, aparentemente recuperado; y Brian Martín, a quien había elogiado de forma elocuente en las horas previas. Pero el desarrollo del partido fue descorazonador. Ante un Almería renacido tras el cambio de técnico, el Tenerife fue incapaz de perforar más que una vez las redes de René.

Comienzo parejo

El inicio del partido sí trajo buenas noticias. Parecía más intenso el representativo que su adversario y, con más balón que los locales, dispuso de una ocasión que pudo cambiar el curso de los acontecimientos. La tuvo Longo y fue de esas que no suele fallar. Pero le adivinó sus intenciones el portero, que empezó a minarle la moral y a fraguar una actuación para enmarcar. Visto el desarrollo de losa contecimientos, puede concluírse que aquel error fue clave.

De hecho, la diferencia entre uno y otro equipo fue de eficacia. Mientras los blanquiazules marraron su opción más flagrante para adelantarse, a la proxima no perdonó el Almería. Fue en un error capital de Dani, que dejó expedito el camino al gol para Motta, lateral que se había incorporado al ataque y halló recompensa a su ubicación privilegiada. El mazazo (13') fue descomunal. Y al Tenerife le costó levantarse.

Los minutos siguientes confirmaron las dificultades superlativas de los isleños para reponerse a las adversidades y enseñaron a un Almería en zona de confort. Ahora bien, la esperanza es que los de Martí no cejaron en su empeño. A base de insistencia buscaron el gol y tuvieron otra oportunidad meridiana en las botas de Longo. Pero al italiano, a diferencia de otras veces, se le bajó la persiana. Al revés que a René, que volvió a parar.

Al descanso se llegó así. Con la sensación de que el Tenerife hacía méritos para más, pero con un resultado desconcertante. Había que cambiar la decoración de manera urgente y Martí ya había dejado entrever su plan. No en vano, faltaban ocho minutos para el intermedio y ya calentaban Tayron y Juan Carlos, que saldrían al iniciarse la reanudación. A 45 minutos del final, todo lo que no fuese ganar condenaba al Tenerife. Y lo que es peor, al asumir riesgos daría alas al Almería, que ya había coqueteado con la idea del 2-0 y que había tenido a tiro Pozo, al que paró Dani.

La segunda mitad fue otra historia. Gracias a Juan Carlos, que ejerció en la posición que más le gusta y puso a los andaluces en más de un aprieto. Pero la esperada mejoría blanquiazul no trajo réditos a Martí, que vio anotar nuevamente al Almería. Era lo más natural después de que los riesgos se acentuasen en el representativo a base de generar espacios. Centró Pozo y marcó Juan Muñoz, inconmensurable en la definición.

En el otro área, el Tenerife siguió perdonando (lo hicieron Carlos Ruiz y otra vez Longo) mientras solo Juan Carlos embocaba entre los palos de René, que agigantaba su figura conforme se acercaba el final. Queda la sensación de que hicieron los blanquiazules méritos para más. Pero no es consuelo para un equipo en plena decadencia de resultados, alejado de la zona para la que fue concebido y en una crisis galopante. Urgen las decisiones. Tanto como ganar. Fuera de casa, el representativo no lo hace desde agosto. A día de hoy, es aspirante a nada.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine