19 de noviembre de 2017
19.11.2017
Fútbol CD Tenerife
Huesca 30CD Tenerife
 

El líder devora al Tenerife

El Huesca se aprovecha de su dinámica ganadora para zamparse al representativo en dos bocados

19.11.2017 | 00:25
Luis Pérez intenta despejar un balón en una posición acrobática.

Un resultado inusual con Martí

  • Si algo caracteriza al Tenerife durante la etapa de José Luis Martí, que ya se extiende durante tres temporadas, es que el equipo casi nunca cae goleado. Y compite siempre. Ayer lo hizo solo durante media hora; después, fue desarbolado por la dinámica alcista del Huesca, que se ha instalado -contra todo pronóstico- en la zona noble de la clasificación. Para Martí, es su segunda derrota por tres goles en el banquillo del representativo. La anterior fue en 2015, en el José Zorrilla frente al Real Valladolid. Durante este curso, los desatinos a domicilio han sido una constante, pero nunca se había producido un tropiezo tan abultado. El cuadro blanquiazul acumula varias semanas sin alegrías lejos del Heliodoro. La última fue en la segunda jornada contra el Barça B. Ahora bien, lo más preocupante es la regresión que se ha producido en el tramo más reciente de la competición. En las últimas diez jornadas, se han dejado un montón de puntos. Tantos como para salir de los puestos de play off y alejarse cada vez más de las posiciones de ascenso directo. Los próximos envites serán claves. Esperan en liga el Rayo, el Almería y a continuación el Reus.

El Tenerife se descuelga peligrosamente. Ayer al líder le bastaron apenas dos minutos (los que van del 36 al 37 de la primera parte) para devorar al representativo, a quien el Huesca se zampó en dos bocados. La derrota confirma los problemas blanquiazules a domicilio, donde los de Martí no vencen desde la segunda jornada; y dejan al plantel isleño todavía más lejos de los puestos para los que fue concebido.

En El Alcoraz hubo dos versiones del equipo. Una hasta los goles; la otra después. El caso es que el Tenerife compitió bien durante más de media hora. Le funcionó al entrenador su apuesta específica para este partido, con tres hombres en la medular (Vitolo, Alberto y Aitor Sanz) y un tridente arriba: Longo-Malbasic-Villar. Esperados estos cambios, lo que sí llamó la atención fue que sacrificara a Iñaki, a quien relevó Raúl Cámara a pierna cambiada.

Con estos argumentos y bajo estos parámetros, el líder apenas se acercó a Dani durante 36 minutos. El cuadro tinerfeño aguantó sus embates de los compases iniciales, a los que compareció el Huesca pletórico de intensidad. Y, poco a poco, las fuerzas se fueron nivelando. Tanto fue así que el conjunto de Rubi se vio exigido y hasta vio peligrar su superioridad en el manejo del cuero, que el Tenerife le discutió por momentos.

Todo el plan se vino al traste cuando llegaron las dos jugadas que definen el partido. La primera es una excelente combinación azulgrana que ofrece hasta dos opciones de gol a los anfitriones. Si bien la primera la desaprovecha el Cucho, la segunda sí acaba en la red. El remate de Melero es inapelable, aunque al representativo puede reprochársele falta de contundencia para evitar la segunda jugada.

Parecía excesivo castigo el 1-0 para los méritos de unos y otros, pero sin apenas pestañear iba a caerle el segundo al Tenerife. Fue cuestión de segundos que un resbalón inoportuno de Jorge Sáenz -no pasa por su mejor momento- le iba a brindar a Melero la opción de asistir al 'Cucho' para hacer el segundo. Solo ante Dani, el cafetero no faltó a su cita con el gol. Volvió a hacer diana, y ya van diez.

Desde entonces, el partido cambió. Lo jugó a placer el Huesca, que se vio en una situación idílica para afrontar lo que le quedaba para conquistar el triunfo. Hasta el intermedio, quedó la impresión de que estuvo siempre más cerca el 3-0 que el 2-1. Y después, el Tenerife tuvo tan solo dos opciones (sendos tiros de Longo y Malbasic) para acortar distancias. Golpeado por la adversidad, el cuadro blanquiazul se vio abocado a un larguísimo tiempo intrascendente, en el que se le vio tan impotente como desnortado al grupo de Martí. En tales circunstancias, la situación solo podía empeorar. Y lo hizo, con el tanto de la sentencia -a cargo de un imperial Melero- y una amarilla a Jorge que le aleja del partido próximo.

Consumidas 15 jornadas, parece claro que el Tenerife no carbura. Ni el juego ni sus resultados están cerca de lo pretendido por la directiva, que tejió este proyecto para optar al ascenso directo. Y los 21 puntos en 45 jornadas no bastan para contentar a nadie. En los primeros tres meses de competición, han sido más las decepciones que los días felices. Y así es normal que el ambiente sea cada semana más feo. Justo lo que no quiere Martí, pero derrotas como la de ayer (un descalabro) solo atraen pesimismo.

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