12 de octubre de 2017
12.10.2017
Fútbol CD Tenerife

Villar resuelve el problema

Un golazo del onubense corta la sangría del Tenerife a domicilio ante un Oviedo que pudo sentenciar en la primera mitad

12.10.2017 | 00:43
LaLiga 1|2|3 - Real Oviedo 1 - Tenerife 1
Villar resuelve el problema

Bryan se perderá otros dos partidos

  • Bryan Acosta volverá a faltar a dos partidos ligueros del Tenerife, toda vez que su selección se clasificó en la madrugada del martes al miércoles para la eliminatoria de repesca que le permitirá clasificarse para el próximo Mundial de Rusia. Con una importante dosis de épica, el combinado de Honduras remontó ante México y acabaron imponiéndose por la mínima (3-2). Este resultado, unido al triunfo de Panamá y a la derrota de Estados Unidos, permitirá a los catrachos jugarse una plaza en la cita rusa contra Australia. Centroamericanos y oceánicos se disputarán un sitio en el Mundial en una eliminatoria a doble partido que tendrá lugar entre los días 6 y 14 de noviembre. Así pues, a Bryan -si finalmente es convocado- le espera un viaje a las antípodas y otro a su país. En total, ocho días de máxima responsabilidad que privarán a Martí de su alineación con el Tenerife. Para tales fechas están fijados los duelos ligueros del representativo contra el Sevilla Atlético (a domicilio) y Cultural Leonesa (en casa). A la ausencia de Bryan Acosta podría unirse la del canterano Jorge Sáenz si vuelven a llamarle de la selección española sub 21, que juega otra vez en noviembre. M. D.

El Tenerife supo ayer cortar su particular sangría a domicilio y firmó un empate que sabe a triunfo. La situación era crítica para el representativo en la primera mitad, donde el Oviedo le desarboló y pudo sentenciar el envite. La actuación pletórica de Dani Hernández y la indulgencia asturiana dieron aire al cuadro de Martí, que demostró mayor capacidad de reacción que en semanas pretéritas. Así escribió la historia del empate.

Anoche el Tenerife se enfrentaba a sus miedos a domicilio y a un rival concebido para las alturas. El Oviedo no había comenzado como le gustaría pero nadie dudaba de su solvencia y aspiraciones. Y de la pericia de su entrenador, genio y figura, sin duda uno de los más avezados conocedores de la categoría. El partido era una auténtica golosina -dos históricos frente a frente- y, de algún modo, también un reto. Quien lo ganase, daría un paso al frente. Pero no lo consiguió nadie. Eso sí, quien sale fortalecido es el Tenerife. Por muchos motivos.

La gran sorpresa en la alineación fue la presencia de Paco Montañés. Casi nadie apostaba por el castellonense en un once de que salió Tayron. Pero el esquema se mantuvo inalterado, con Vitolo de stopper y un rombo al que se aferra Martí para sacar punta a toda su artillería. El experimento no funcionó, pero esa es otra historia.

Dominio azul

Con dos equipos ávidos de protagonismo en el manejo de las operaciones, para los dos fue difícil imponer su ritmo en los compases iniciales. Lo consiguió el Oviedo, que a los 19 minutos ya estaba por delante. De hecho, marcó cuando mejor imagen daba el representativo. Después de un equitativo reparto de las ocasiones (una muy clara para Berjón en el primer suspiro del envite y una falta directa que desaprovechó Malbasic), el cuadro local logró cobrar ventaja en un error flagrante. En medio de una indefinición incomprensible de la zaga visitante, fue Berjón quien sacó tajada de su duelo a dos con Dani y alojó el esférico en las mallas.

El partido ya no volvió a ser el que era. El Tenerife desapareció en combate y parecía confirmar la diagnosis que dejaron salidas pretéritas a la Península: cuando encaja, lo acusa. Las señales fueron alarmantes a partir del gol ovetense, pues a los de Martí pudo caerles un saco. Lo evitó Dani, providencial hasta en tres opciones clarísimas para los anfitriones. Algunas de ellas a cargo de Aarón, de lo mejorcito en el lado carbayón. En el otro área, la nada. Ni de casualidad llegaban las ocasiones blanquiazules. Y la única, al filo del descanso, la interrumpió el árbitro inventándose un fuera de juego. El enfado de los isleños fue mayúsculo, pero debió de serlo aún por la imagen penosa de un primer acto funesto. Había que mejorar.

Afortunadamente, la reanudación trajo noticias felices. La reconfiguración del equipo que hizo Martí resultó definitiva. Mucho más ordenado y sensato en la toma de decisiones, el cuadro canario empezó a sentirse más cómodo y se hizo dueño de la pelota. De esta guisa fabricó el empate el hombre del partido, Juan Villar, que salió del banquillo para deshacer el entuerto. Su desmarque fue tan exquisito como la ejecución que brindó el empate. El Tenerife lo celebró a lo grande. No cayó la cuarta derrota seguida fuera. La serie maldita acabó en el Tartiere.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine