18 de enero de 2017
18.01.2017
Baloncesto
Iberostar Tenerife6678Avellino
 

Una resaca demasiado agotadora

El Iberostar va de más a menos y cae de forma clara ante un Avellino que nunca se rindió y que fue superior tras el descanso

18.01.2017 | 04:26
Una resaca demasiado agotadora

Temía Txus Vidorreta en la previa del duelo contra el Avellino una posible falta de concentración e intensidad de los suyos como efecto boomerang tras la machada contra el Barcelona, así como la aparición del cansancio por verse obligados a disputar dos partidos con apenas 48 de diferencia. De lo primero escaparon los aurinegros de forma soberbia con un arranque demoledor, especialmente desde el perímetro, y en el que sacudieron a su rival para gozar de rentas de hasta 14 puntos (42-28). Pero con el paso de los minutos el cuadro lagunero se fue quedando sin gasolina, ese combustible súper que tantas veces le ha servido para salir de entre las garras de defensas pegajosas y muy físicas con las que se topan los isleños cada vez más a menudo.

Ayer, sin el octanaje necesario, el Iberostar terminó claudicando ante su rival. Una derrota en la que el cansancio fue el factor principal, hasta el punto de que esa falta de fluidez se tradujo en un notable desacierto a la hora de encarar el aro e, incluso, en una manifiesta desesperación ante un arbitraje de categoría amateur dentro de una competición que nace con el objetivo de discutir la supremacía continental de la Euroliga. Errores básicos de conceptos, los de los colegiados, que si bien no deben servir de excusa ante el tropiezo canarista, sí ejercieron como la estocada definitiva para un conjunto que acabó moribundo y que ahora visitará al impredecible Mega Leks con la necesidad de ganar para no ver comprometida su condición de exentos en la próxima ronda de esta Basketball Champions League.

Antes, en los albores del choque, todo fue muy diferente. Como si quisiera emular el arranque de partido firmado apenas dos días antes, el Iberostar salió como una moto. Actividad que plasmó en una superioridad en el rebote de los dos aros, bien para correr o para disponer de segundas opciones; en ataques fluidos y generosos (nueve asistencias en el primer cuarto); pero sobre todo un acierto casi de matrícula desde el 6,75. Una efectividad que en estas últimas jornadas tiene nombre y apellido: Aaron Doornekamp. Y es que como ante el Barça, el canadiense clavó tres triples en poco más de medio cuarto para disparar a los canaristas hasta un 18-6 (4'). San Miguel, Grigonis y Bassas se unieron al festín desde el perímetro para un 6/9 en el cuarto inicial.

Una canasta de cinco metros de Vázquez propició la máxima renta tinerfeña del cuarto (25-11) frente a un rival que parecía sobrepasado en defensa y que delante solo daba muestras de producir en el uno contra uno (una asistencia en 10 minutos), especialmente de la mano de Thomas (ocho puntos). Aún así, varios ataques pasados de revoluciones, primero, alguna laguna de concentración después, y la entrada en cancha de Fesenko (dos palmeos seguidos), permitieron al Avellino tomar algo de aire (28-19, 19').

Pero el Iberostar no detuvo su maquinaria exterior y devolvió la situación a su estado pretérito gracias a los triples de Abromaitis y White (34-21). Con Niang (y los demás compañeros a base de ayudas) ajustando muy bien sobre Fesenko, el Iberostar disfrutó en ataque de un baloncesto alegre con sendas canastas del propio Petit y de Abromaitis (38-21). Buenos momentos a los que dio continuidad Grigonis, que rescató su versión más vertical para encarar sin miramientos a Cusin y sacar petróleo casi en cada acción (42-28, 16'). Aún así, y como sucediera en el primer cuarto, el Iberostar sufrió una desconexión, aquellas de las que ya había advertido Vidorreta en la previa. Un bajón que se tradujo en un pequeño colapso ofensivo y en un parcial en contra de 2-7 que volvió a reducir la desventaja del Avellino por debajo de la decena (44-35). La bocina que indicaba el descanso fue, como la campana que salva al boxeador medio groggy, la vía de escape para un Iberostar que en muy poco se parecía al de los minutos anteriores.

Al contrario que en otras ocasiones, el intermedio no sirvió para que el Iberostar saliera de su particular bache. El uno contra uno ante Fesenko resuelto positivamente por Bogris (46-37) fue solo un espejismo para un conjunto cada vez más agarrotado, sin acierto alguno desde fuera, y con la referencia interior de Bogris muy intermitente. Gracias a su batería exterior (Green, Randolph y Ragland) los de Sacripanti fueron dando dentelladas a la ventaja local para fabricar un parcial de 3-14 que ponía a los visitantes en franquicia por primera vez en todo el choque (49-51), toda vez que Vidorreta decidió no parar, con un tiempo muerto, la sangría. Ni el triple de Piñero sirvió para ver la luz (52-51) a los aurinegros, que acabaron el periodo con solo ocho puntos (3/14 en tiros de campo).

La espiral perjudicial se agravó nada más arrancar el cuarto periodo con los triples de Thomas y Zerini primero (52-59 para un parcial de 6-22) y de Thomas a la contra después (54-62). Aunque White trató de echarse al equipo a la espalda (58-62), una técnica por flopping a Bogris hizo estéril la reacción canarista (58-65, 35'). Un triple de White (61-65) fue el último aliento de los tinerfeños en pos de la victoria, y es que a partir de ahí, los de Vidorreta terminaron de hurgar en sus errores en el tiro, se metieron en un jardín cada vez que penetraron (16 pérdidas) y acabaron desquiciados (técnica a Vidorreta) con unos árbitros que no estaban al nivel de la calidad de ambos conjuntos. La seguridad de Ragland y un triple final de Thomas dieron la puntilla a los isleños, a los que la resaca por el éxito ante el Barça se le terminó atragantando.

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