22 de diciembre de 2016
Fútbol

En un despacho con Guardiola

P El libro 'Campeones de todo' descubre la conversación que cambió la carrera de Pedrito. "Todos teníamos claro que triunfaría", manifiesta el tinerfeño del técnico de Santpedor

22.12.2016 | 01:49
Guardiola da instrucciones a Pedro en un partido de la temporada 2010/11.

Pep Guardiola y Pedro Rodríguez, frente a frente. Entre cuatro paredes, el técnico que llevó al FC Barcelona a cotas inimaginables y uno de los futbolistas que fue partícipe y más disfrutó de aquel ciclo perfecto. Para cuando se vieron por primera vez, el actual entrenador del Manchester City ni había debutado a escala profesional. Y Pedro era Pedrito, un delantero que entró a la reunión cabizbajo y salió pletórico. Pensó que por la desaparición del Barça C iban a prescindir de él, pero...

Dijo Guardiola que si fuese brasileño, Pedro valdría millones. Ya los vale. El Chelsea pagó por él un auténtico potosí en verano de 2015 después de que una llamada de José Mourinho -quién lo iba a imaginar- acabase por convencer al de Abades de la conveniencia de un cambio drástico y copernicano en su trayectoria como futbolista.

De Pep, el hombre que perfeccionó la obra portentosa de Johan Cruyff, la madre de Pedrito dice que es "como Dios". No es para menos. En la carrera del isleño es el hombre fundamental, el que cambió todo para siempre, el que le quitó el diminutivo para hacerle gigante.

Pedro ya estaba bajo disciplina culé cuando el club decidió cerrar para siempre uno de sus filiales. Era el equipo que respondía al nombre de Barcelona C. Entonces, citan al despacho de Guardiola a todos sus componentes. "Nos temíamos lo peor"", cuenta uno de los que entonces cayeron en el ostracismo. "Fuimos a verle uno por uno", recuerda el tinerfeño, que tuvo mejor suerte que ninguno.

"Me dijo Guardiola que quería verme, que iba a darme una oportunidad, que a ver qué tal lo hacía". Rodríguez Ledesma enumera cada una de las palabras de su mentor como si la conversación se hubiese producido ayer mismo. Recuerda el diálogo latido a latido, palabra a palabra. Son momentos que no se olvidan.

Por aquel entonces, para Pedrito cada día era un examen. Y así lo sentía. "No estaba claro que fuese a quedarme en la plantilla para jugar en Tercera División (con el B) hasta que, al final de la pretemporada, Pep me dio una respuesta". Fue afirmativa. "Me quedé, ganamos el título, subimos a Segunda B. Todo salió rodado".

Desde entonces y hasta mucho tiempo después, los caminos de Pedro y Guardiola trazaron trayectorias paralelas. Cuenta el canario que nunca le ha molestado que digan que es un hombre de este entrenador o de aquel otro. Más bien al contrario, se toma la consideración peyorativa casi como un elogio. Como una señal de que su comportamiento y su fútbol agradan a sus superiores. También a Del Bosque, que le llevó -en su último verano al frente de La Roja- a Francia para disputar la Eurocopa.

Si los entrenadores confían en Pedro es porque siempre responde. Cuando juega, lo hace desde el compromiso; cuando le toca ser suplente, su comportamiento no cambia. "Más bien al contrario, se transforma. Trabaja todavía más por conseguir sus objetivos. Es pertinaz, perseverante, leal", cuenta uno de sus primeros entrenadores. Son sus valores, su manual de estilo, su forma de ser.

De Guardiola, Pedrito supo que iba a llegar lejos tal vez antes que nadie. Estaba convencido, lo intuía, era un pensamiento que no se le quitaba de la cabeza. "Sabía que ganaría tanto como se propusiera. Decían que era inexperto, pero los jugadores de aquel Barcelona B teníamos clarísimo que lo haría bien. Es que no teníamos ni una duda", apunta. "Conocíamos cómo trabajaba, cómo estudiaba a los contrarios... Todos mejoramos con él y gracias a él", recuerda. Pedro y sus compañeros ya auguraban entonces que triunfaría. A lo grande. Es más, tenían la percepción de que sus equipos se saldrían del mapa. Que arrasarían. Así fue.

Los periodistas que entonces cubrían la información del filial cuentan que el destino de Pedro habría sido otro si no llega a ser por aquella reunión fundamental con Guardiola. Apuntan a Andalucía, concretamente al modesto Portuense, que se había fijado en sus virtudes y esperaba con los brazos abiertos a que se firmara la cesión. Y el mismo jugador entiende, ahora con la perspectiva que da el paso de los años, que efectivamente se habría marchado del Barça si no llega a ser por Pep. Es más, sitúa la hora H y el día D en aquella reunión en un despacho de Barcelona. Desde que se vio a solas con el jefe, su futuro cambió para siempre.

La confianza del técnico de Santpedor fue crucial, pero también la actitud intachable con la que Pedrito se enfrentaba a cada entrenamiento, a cada partido. Cada día en su camino hacia la cúspide, se repetía a sí mismo las palabras de otro de los técnicos que le marcó para siempre. "¡Trabaja! No hay otro camino". Quien se lo dijo por vez primera fue Rojo, que le enseñó el oficio de extremo. "Fue decisivo en mi carrera", relata un Pedro que coincidió con este preparador en las categorías inferiores del Barça, cuando no sabía ni colocarse sobre la cancha. El niño inexperto que el primer día en el Raqui no conocía ni su demarcación aprendió entonces el abecé de este deporte. "Ahora sé que si vas siempre por el mismo lado, eres previsible", confiesa. Lo imprevisible era que la senda que entonces emprendió le llevara tan arriba como jamás imaginó. A jugar nada menos que una final de la Liga de Campeones. A ganarla. A disputar otra más. A marcar un gol en la siguiente. A convertirse en leyenda.

Un éxito de ventas

El libro Campeones de todo ha sido publicado por la agencia Dale y lleva la firma del periodista de la opinión de tenerife Manoj Daswani (Santa Cruz de Tenerife, 1982). Desde el mismo día de su publicación, ha sido un éxito de ventas y se ha situado a la cabeza en las preferencias de los lectores isleños. Esta semana, por decisión de los dos deportistas protagonistas, se decidía cuál será el fin al que irán a parar los beneficios: ayudar a la Unidad de Oncología Infantil del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria (HUNSC).

Con más de 2.000 ejemplares ya vendidos, Campeones de todo se confirma como uno de los grandes regalos de estas Navidades. Ha sido excelente la aceptación de la crítica. "Es una delicia de lectura, y qué libro tan noble", escribía el pasado lunes el prestigioso periodista y escritor tinerfeño Juan Cruz Ruiz. "Es una publicación fascinante, de campeones", precisa Manu Carreño, prologuista de la obra y director de El larguero de la Cadena SER.

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