El Madrid, condenado al empate

28.09.2016 | 04:52

A la sexta tan poco fue la vencida. El Madrid sigue sin ganar en el templo del Borussia Dortmund, ese estadio que ruge desde una inmensa boca amarilla. La mística del Iduna Park se tambaleó ante un Madrid que volvió a hacerse respetar en el segundo tiempo, tras 45 minutos jugando a expensas de la maquinaria alemana. Cristiano Ronaldo, con un gol y una asistencia, volvía a reclamar los focos hacia sus botas, no hacia su cara, pero últimamente al Madrid se le abren demasiadas vías de agua en la defensa. Keylor Navas, fallón en el 1-1, retrasó el empate final, el tercero consecutivo tras aquel récord de victorias que quedó en 16.

Zinedine Zidane huyó de polémicas con la estrella del equipo, pero sus decisiones volverán a ser motivo de debate. Por el equipo inicial, sorprendentemente atrevido, y por unos cambios que no dieron buen resultado. Sobre todo la entrada de Kovacic por James, justo después de que Varane pusiera el 1-2. Desde entonces hasta el final creció el Dortmund y menguó el Madrid, que lo fió todo a un contragolpe para certificar la victoria.

No se notó muy impresionado a Zidane por el potencial y los números de su rival de ayer. La elección de James Rodríguez en lugar de Kovacic, que parecía el elegido para dar consistencia al centro del campo, resultó aún más chocante cuando se comprobó su posición en el campo: en la mediapunta, por delante del doble pivote formado por Modric y Kroos. Seguro que Zidane buscaba lo que el colombiano le dio al cuarto de hora: el desequilibrio para que la BBC recuperase el olfato de gol: profundizó el colombiano hacia Bale, que dio el toque maestro con un taconazo que permitió a Cristiano Ronaldo cruzar al fondo de la red.

Ronaldo salió corriendo hacia el banquillo, pero no fue para escenificar ninguna reconciliación con Zidane. Buscó a sus dos compatriotas, Pepe y Coentrao, ayer suplentes. El gol de CR7 apagó por un rato la caldera amarilla, que amenazó con quemar al Madrid en un inicio trepidante. Embestían los hombres de Tuchel, con tanta delicadeza en el toque como despliegue físico. Cada oleada amenazó la integridad de Keylor Navas, al que Zidane tampoco dudó en devolver la titularidad pese a la envergadura del encuentro.

Dembelé era la imagen más fiel del Borussia Dortmund: atrevimiento y una capacidad de desborde brutal y nula efectividad. Cada llegada del extremo derecho, tras dejar por el camino a un agobiado Danilo, acababa en remate alto. Con el 0-1 y los once madridistas implicados en las tareas defensivas, al Borussia se le empezó a hacer el partido muy cuesta arriba. Parecía resignado a marcharse al descanso cuando Keylor Navas flaqueó en una falta lanzada por Guerreiro. En vez de blocar un tiro no demasiado exigente puso los puños y el balón, tras golpear en Varane, volvió hacia la portería. Antes de entrar, Aubameyang la empujó para su estadística particular.

Como si necesitase un motivo para coger el partido por la solapa, el Madrid que regresó del vestuario fue otro. Pasó a dominar el balón y los espacios, mientras que al Borussia le tocó encomendarse al contragolpe, para lo que tiene dos buenos argumentos, los supersónicos Dembelé y Aubameyang. Amenazaron un par de veces en los cinco primeros minutos, pero a partir de ahí todo el trabajo fue para Bürki. Ronaldo, Benzema y Bale rondaron el gol antes que Varane ratificase su gran protagonismo en el partido aprovechando el rechace del larguero a un remate a bocajarro de Benzema, tras un centro venenoso de Cristiano.

Kovacic vio el gol en la banda, al lado del cuarto árbitro, porque estaba preparado para sustituir a James. Con más razón tras el 1-2, debió pensar Zidane, que quería fortalecer la medular. Fuese por el cambio o por la fuerza que transmite la grada del Iduna Park, el caso es que el Borussia Dortmund volvió a ser un equipo temible. Tuchel también ayudó con la entrada de tres jugadores fundamentales en el empate. Sobre todo Pulisic, que inició la jugada en la banda derecha con el enésimo desborde a Danilo y, al llegar al área, envió un centro que, tras un intento de chilena de Aubameyang, cayó en la zurda de Schürrle, que la reventó.

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