04 de septiembre de 2016
04.09.2016
Baloncesto Liga Endesa
Iberostar Tenerife6377Herbalife Gran Canaria

 

Desfondado en un generoso arranque

El Iberostar Tenerife cae de forma clara frente al Gran Canaria en su primer partido de pretemporada, un duelo en el que los jugadores de Vidorreta fueron de menos a más

04.09.2016 | 02:46
Desfondado en un generoso arranque
Desfondado en un generoso arranque

Un equipo por moldear, y por dosificar. El Iberostar Tenerife saldó ayer con derrota su primer encuentro de pretemporada, un choque en el que los aurinegros fueron de más a menos. Y es que tras un generoso arranque, cargado de intensidad, brío y con mucha chispa, los de Vidorreta se fueron atascando poco a poco para acabar a merced de un Gran Canaria que dio la sensación, en el cómputo global del choque, de estar mejor trabajado a estas alturas del verano. O al menos tener las ideas más claras. Un mal día desde el perímetro (6/28), la imposibilidad de frenar a Planinic debajo de los aros, y especialmente la necesidad de acoplar y engrasar en las semanas que restan para el inicio liguero a varias de las piezas llamadas a ser decisivas en el cuadro lagunero lastraron a los laguneros, muy espesos por momentos e impotentes en otros frente a un adversario mucho más regular.

Pese a estar a 3 de septiembre la intensidad de los primeros minutos fue superlativa. Mono de baloncesto tras más de 100 días de inactividad que se tradujo, al menos en el caso canarista en un arrojo total. Así quedó patente, por ejemplo, en la primera defensa de los tinerfeños, que llevaron a su rival a agotar la posesión de 24, y también en la segunda, con sendos tapones de Richotti y Doornekamp. Entrega atrás para paliar el poco acierto exterior aurinegro del que sacó tajada el Granca para obtener su primera renta (2-6).

Negado desde fuera el Iberostar fijó la mirada al frente para sacar rédito de las penetraciones. Bien de manera directa, o bien colocando el balón muy arriba para que Vázquez, en el primer balón que tocaba a los pocos segundos de entrar en cancha, resolviera por encima de los postes amarillos. Un patrón de juego que sobre el papel debe ser uno de los mejores aliados de los canaristas este curso, toda vez que a la valentía para colarse en la zona de sus hombres pequeños añaden de nevo -muy atrás queda ya Donaldson- un faro interior con la envergadura del pívot gallego.

Con la capacidad de mantener la entrega del arranque, el Iberostar se acercó al equilibrio por momentos gracias a que afinó su punto0 de mira. Acierto desde el 6,75 en el que colaboraron Grigonis y Doornekamp (14-9). El primero, ya dio claras muestras de que no le van a entrar las dudas cuando más queme el balón; mientras que el canadiense parece con arrestos para asumir el liderazgo y desatascar situaciones complicadas por mucho que tenga a su defensor encima.

Pero con la entrada en cancha de lo más profundo de fondo de armario el Iberostar comenzó a sufrir. Quizá lo más esperado y lógico y una de las diferencias que todavía, hoy por hoy, separa a los canaristas del Granca. Y es que mientras Vidorreta daba minutos a Hanley y Niang para que sus otros pívots cogieran aire, Maldonado ponía en cancha a un Salin acertado desde el perímetro, y, sobre todo, un Planinic que se hizo amo y señor debajo del aro canarista. Así se fabricó un parcial de 0-8 para un 19-23. Punto de inflexión porque a partir de ahí al Canarias se le comenzaron a espesar las ideas en ataque, produciendo solo a base de chispazos.

Arreones que al menos permitieron a los de Vidorreta mantenerse dentro del partido (26-28 tras triple de Doornekamp). Ahora era el Gran Canaria el que corría cada vez que tenía ocasión, el que dominaba los tableros gracias a Planinic (nueve puntos al descanso), y el que poco a poco sacaba diferencias gracias a su efectividad en los tiros libres (11/13 en los dos primeros cuartos). Así, los de Vidorreta al descanso nueve abajo al descanso, desventaja que en parte se explicaba por no poder mantener la frescura inicial atrás y por verse superado claramente en el rebote: 11 a 21, con 10 segundas opciones de su rival en aro ajeno

Lejos de recuperar la chispa de los albores del encuentro, el Iberostar se mantuvo en la espesura de los minutos anteriores. Sin apenas acierto exterior ni referencia interior alguna, cada ataque de los aurinegros se había convertido en un ejercicio de sufrimiento frente a un adversario que se multiplicaba sacando brazos, haciendo inexpugnable su propio aro, y profanando el del club lagunero una y otra vez. Así, los canaristas solo fueron capaces de prducir dos canastas en juego en más de nueve minutos (ninguna durante casi seis). Una ridícula producción que llevó al Granca a poner tierra de por medio poco a poco (38-54 y 40-58). Ni el correcalles en el que se metió por momentos el juego liberó de sus cadenas a los tinerfeños.

Con Planinic de nuevo en cancha (muy superior a Niang) la tónica no varió en el último cuarto, más bien todo lo contrario, ya que frente un rival que ataca habitualmente con criterio, el Iberostar ahondó su mal día desde el perímetro y solo encontró en esporádicas ocasiones la fórmula para sumar cerca del aro. Solo el ahínco del colectivo (sobre todo de los nuevos) impidió que la diferencia final fuera mayor. Un mes para el arranque; 30 días que tiene el Canarias para pulir defectos varios y, especialmente, conocerse mejor.

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