Ciclismo

La Vuelta cruza su ecuador en los míticos Lagos de Covadonga

Será la vigésima ocasión que los Lagos acoge el final de etapa, una relación que comenzó en 1983 con triunfo de Lejarreta

29.08.2016 | 03:15

Los Lagos de Covadonga, el Enol y la Ercina, cita mítica del ciclismo español, suponen para el pelotón de la 71 Vuelta a España cruzar su ecuador con la disputa de la primera jornada calificada por todos de alta montaña, aunque el itinerario tiene casi todos los días desniveles significativos. En esta edición, los organizadores han optado por darle una mayor relevancia a este tradicional final de etapa introduciendo la ascensión previa al siempre temible Mirador del Fito, a cuarenta kilómetros de la línea de meta, que obligará a los mejores a asumir la responsabilidad en primera persona.

Los ciclistas que conocen bien el terreno, como en el caso del asturiano Samuel Sánchez (BMC), tienen claro que la presencia del Fito previa a la aproximación al Santuario de Covadonga para subir a los Lagos dejará, sobre todo si hay desgaste antes, las piernas muy castigadas. Habrá que ver que ver si los Nairo Quintana y Alejandro Valverde (Movistar), Chris Froome (Sky), Esteban Chaves (Orica), ya que parece poco probable que el vencedor en el Alto del Naranco y nuevo líder David de la Cruz (Etixx Quick Step) pueda mantenerse ahí, deciden entregarse a fondo en busca de algo más que sacar ventaja entre ellos. Todos ellos todavía no se han enfrascado en pelear por algo más que la general.

A pesar del mito que acumulan las rampas de la huesera y del mirador de la Reina, con rampas entre el 12 y el 13 por ciento de desnivel, en las últimas ocasiones en las que ha sido incluida, los vencedores han sido hombres secundarios en el pelotón.

Sin podio

En lo que va de siglo XXI, la carrera española ha apostado en seis ocasiones por el final en el alto del Parque Natural de los Picos de Europa y ninguno de sus vencedores lograron hacerse finalmente un hueco en el podio de esa edición.

Ninguno de los seis, Przemyslaw Niemiec (2014), Antonio Piedra (2012), Carlos Barredo (2010), Vladimir Efimkin (2007), Eladio Jiménez 2005) y Juan Miguel Mercado (2001), a pesar de su triunfo consiguieron colarse entre los tres primeros de la clasificación general. Tampoco consiguieron el podio Andrey Zintchenko (2000), Pavel Tonkov (1997), Laurent Jalabert (1994 y 1996) y Oliverio Rincón (1993).

El mito de los Lagos de Covadonga empezó a gestarse en 1983 con una trepidante aparición en una edición, la trigésima octava, en la que la carrera española pasó de estar prácticamente muerta y al borde de la desaparición a relanzarse y volver a tener un peso específico importante entre los componentes del pelotón ciclista internacional.

En 1983, el triunfo final fue para el francés Bernard Hinault, pero en las hasta entonces inéditas rampas de los Lagos se encontró una gran oposición por parte de los ciclistas españoles en una jornada en la que ganó el vizcaíno Marino Lejarreta, que acabó segundo. De manera consecutiva, el final en la cima asturiana volvió a hacer acto de aparición en el itinerario de la carrera y el triunfo en esa línea de llegada parecía convertirse en un seguro para estar en el podio.

Tanto Pedro Delgado (1985) como el colombiano Lucho Herrera (1987) ganaron la etapa y la Vuelta el mismo año, mientras que el alemán Raymund Dietzen (1984) y el británico Robert Millar (1986) vencieron y estuvieron en el podio.

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