Fútbol

Un adiós que deja huella

El exblanquiazul Aarón Darias cuelga las botas tras una larga trayectoria que le brindó "un montón de buenas amistades y el enorme privilegio de ser futbolista"

23.05.2016 | 12:44
Unos números para enmarcar.

"Como escuela de vida, el deporte es el mejor máster", afirma

Se acabó. El nombre de Aarón Darias ya no aparecerá más en las alineaciones de ningún partido, al hispano alemán no se le verá correr su banda con la fuerza que solía ni tampoco su personalidad abrumadora se hará notar en ningún vestuario. Su longeva carrera deportiva -tres lustros pegado a la pelota de cuero- toca a su fin con la mayor recompensa posible. "Llevarme un montón de amistades y el cariño de tanta gente", subraya.

Han sido 15 años. "Ahora que lo pienso, se me han pasado volando. El momento de colgar las botas lo tenía un poco en mente porque uno va necesitando tiempo para otras cosas, especialmente para la familia", explica Aarón, que se lesionó de gravedad justamente en su último día como futbolista. "Tuve la mala pata de romper el cruzado en el partido que despedía mi carrera, pero mejor así que a los 18 años. De todos modos sí me habría gustado acabar de otra forma", admite.

"No creo que haya perdido la ilusión ni el entusiasmo; cuando entrenas o juegas partidos te sigue encantando lo que haces. Pero ser futbolista requiere un sacrificio y sí me surge la necesidad de dedicar más tiempo a las personas que uno ha tenido que dejar a un lado tantos años. Te pierdes muchas cosas, muchos momentos importantes de gente cercana y hasta hay ocasiones en las que entras en dilema porque por dentro te apetece hacer otra cosa distinta a jugar el partido que toca", reconoce el lateral, al que el deporte al más alto nivel dio más alegrías que tristezas.

"Le estoy muy agradecido al fútbol. Me ha dado facilidades para conseguir cosas que a otras personas les resultaran tal vez más difíciles. Por ejemplo comprarte una casa. Pero lo económico, que está bien, es lo de menos. La experiencia vital es lo impagable: diez o quince años en los que vives de todo. Lo peor, haber perdido a algún compañero. Lo mejor, la gente que conoces. Como escuela de la vida, el fútbol es un máster", resume.

Cuenta Darias que "no es malo, ni mucho menos", haber sido un trotamundos del balón. Cuando vio que ya no tenía manera de prolongar sus días en el Tenerife no lo dudó y siguió haciendo carrera fuera del representativo: Marino, Universidad de Las Palmas, Lorca, Caravaca... y un Zamora que le marcó para siempre. "Éramos un equipo lleno de gente humilde, por ejemplo Aitor Sanz. Casi logramos el ascenso. Ibas por la calle y te trataban como a héroes", atestigua.

En estos tiempos de victorias y derrotas, alegrías y sinsabores cada fin de semana, Aarón ha vivido en carne propia cuál es la repercusión extraordinaria del deporte rey. Y hasta qué puntopuede transformar las vidas de sus protagonistas. "Yo cumplí el sueño de jugar en el primer equipo del Tenerife. Puedo decirlo alto y claro; es la aspiración de cualquier niño de la isla y nunca se me olvidará el día del debut", reseña.

Pero el fútbol por dentro es distinto a como lo pintan. "Como aficionado lo ves de una manera romántica y todo parece más bonito de lo que es; por dentro hay mucha gente que no es tan buena como aparenta, muchos intereses... Tienes que saber moverte bien. Yo tuve poca ayuda, era joven y en determinados momentos me equivoqué. Por mi forma de ser, hasta se me tachó de conflictivo", recuerda.

Su etapa en el representativo había empezado de casualidad. Le salió un amistoso perfecto contra el Tenerife y entonces le reclutó Martín Marrero, hombre clave en su progresión. "Llegué y casi ni pasé por el B. Firmé por el filial pero enseguida debuté con el primer equipo. La clave fue estar en el día preciso y en el momento preciso. Me salió un partido espectacular y entonces confiaron en mí".

"Entre Martín y Antonio González me hicieron futbolista. Siempre les agradeceré cuánto confiaron en mí, incluso mucho más que yo. Son esas pequeñas cosas que me guardo para siempre. ¿Si podía llegar más arriba? Sí, pero cometí algunos errores. Y eso que en aquellos tiempos era muy complicado llegar al primer equipo para cualquier canterano. A casi todos los que empezaban la pretemporada en La Palma luego les decían: hasta luego". Pero Aarón llegó para quedarse. "Me di cuenta de que era profesional cuando empecé a compartir habitación con Djukic. Palabras mayores. Y me salió una pretemporada fenomenal, creo que ya solo por la enorme motivación que tenía".

Lo demás ya se sabe: un montón de partidos, casi tantos como buenos recuerdos deja Aarón, tipo carismático y que ha marcado a quienes le conocieron. "Retirarme y ver que te vas ejando huella en los compañeros y amigos es lo más gratificante", afirma. Y para las nuevas generaciones, se permite una sugerencia. "Que peleen por su sueño. A mí me dijeron un montón de veces que no llegaría. Y llegué".

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