Fútbol. CD Tenerife

De la rabia a la ilusión

El Tenerife busca superar su enfado ante los malos arbitrajes con un triunfo en Mallorca, una plaza maldita que se le resiste desde 1993

14.05.2016 | 02:00
La primera plantilla y el Juvenil A blanquiazul posan en el aeropuerto de Los Rodeos.

Al Tenerife en Palma (hoy, 18:00 horas) le espera una labor de alquimista: transformar la rabia y el enfado por los pésimos y lesivos arbitrajes en garra y coraje para triunfar en Son Moix, escenario maldito desde el 93 donde le espera un rival necesitado. Frente a la ilusión del representativo, las urgencias del Mallorca. El tropezón en el estadio del Albacete ha puesto contra las cuerdas a Fernando Vázquez, tiene a los bermellones con puntuación de descenso (40 puntos) y hasta arriba de presión. Con los puestos de emergencia pisándoles los talones, para los baleares no será un partido fácil.

Mientras, en las filas blanquiazules no se ha hablado de otra cosa que los arbitrajes. La indignación unánime por tres atropellos consecutivos, todos ellos ante rivales directos (Córdoba, Girona y Elche) ha salpicado todas las conversaciones y declaraciones de la semana. Ahora bien, no ha horadado la fe de los isleños en sí mismos. Más bien al contrario, en sus mensajes hacia el exterior recalcan que se ven capaces de hacer pleno en las jornadas que faltan y reivindican su excelente momento de forma. No en vano, nadie ha sido superior al Tenerife desde hace meses.

El desafío es contra las matemáticas y también contra las adversidades. Martí no podrá contar con Vitolo, lo cual rompe una pareja casi indisoluble con Aitor Sanz y abre el abanico de posibilidades para remozar el once: Ricardo, Alberto y hasta Javi Lara opositan al puesto del de Valleseco. Mientras, en la izquierda causa baja Moutinho, lo cual alimenta las opciones de ver a Omar en el once. Su buen papel en los entrenamientos y sus buenas prestaciones en exámenes de alta exigencia le convierte en opción más que probable para el sitio que ante el Elche ocupó el helvético, ausente por una cláusula impuesta por el Mallorca en el acuerdo de cesión.

En condiciones normales, hoy todos los focos serían para Martí, que vuelve a casa. Hace unos meses era futbolista capital en el proyecto bermellón, le ofrecieron entrenar a algún equipo de cantera y él, en cambio, pensó en hacer las Américas y extender su ya entonces longeva carrera como deportista. Pero le llamó el Tenerife y le puso este reto: ganar, ganar y volver a ganar. Y ése es su propósito hoy. Sin tiempo ni margen para sentimentalismos, buscará un triunfo que le aferre al sueño de la promoción. Para el Mallorca, en cambio, la victoria es obligatoria por una cuestión de supervivencia. Y el empate, por cierto, no le vale a nadie.

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