Triatlón

Hombres de hierro y de gran corazón

Los tinerfeños Cristo Jerez, David Sosa y Sergio Quintero, y el francés Nicolas Marreu competirán en el Ironman de Lanzarote para dar a conocer la labor solidaria de la Fundación Tutelar Sonsoles Soriano y recaudar fondos

09.05.2016 | 17:50
Hombres de hierro y de gran corazón
Hombres de hierro y de gran corazón
Los cuatro triatletas posan con un grupo de usuarios de la Fundación Tutelar Sonsoles Soriano.

226. Para muchos, esta cifra no significa nada. Para los triatletas es sinónimo de un Ironman, la prueba más dura de esta modalidad deportiva. Son casi 4 kilómetros a nado (3.800 metros), 180 kilómetros en bicicleta y un maratón (42.195 metros), todo un reto que no está al alcance de cualquiera. Si a ello le unimos la belleza, pero también la dureza que presenta un lugar como Lanzarote, el desafío adquiere las más grandes dimensiones. Ni siquiera Hawaii, la meca del Ironman, presenta las dificultades que se encuentran los deportistas que afrontan la prueba más importante de cuantas se celebran en Europa.

Cristo Jerez, Sergio Quintero y David Sosa, tres triatletas tinerfeños amateurs a los que se une el francés afincado en la Isla Nicolas Marreu, estarán el próximo día 21 en la línea de salida de la competición que se celebra anualmente en la Isla de los Volcanes. Pero la aventura de este grupo de amigos adquiere una vertiente muy especial, un cariz solidario. Los cuatro defenderán los colores de la Fundación Tutelar Sonsoles Soriano. Ese día darán brazadas, pedalearán y correrán, pero su otra misión es recaudar fondos y dar visibilidad a una organización que vela por personas con discapacidad en situación de desamparo.

La Fundación Sonsoles Soriano tiene como misión tutelar personas adultas con discapacidad intelectual. Tras la muerte de Sonsoles en 2001 cuando tenía 19 años -padecía síndrome de Down- sus padres Nicolás y Georgette se preguntaron qué sería de aquellas personas con discapacidad en situación de desamparo? "¿Quién cuidara de sus hijos?", pensaron. Y así nació la fundación que en la actualidad da respaldo a 40 personas. Año tras año, la Fundación ha ido creciendo, adaptándose a los tiempos y dando a sus miembros formación y asistencia -en una palabra, tutelaje- para el día a día. Y una de las premisas que siempre han manejado y manejan en la actualidad es que el deporte es una herramienta de altísimo valor en el desarrollo de sus chicos y chicas. Si preparar y disputar un Ironman es duro, hay quienes en su vida lo tienen que afrontar diariamente.

La comunión entre la Fundación y los triatletas surgió hace unos meses y se cimentó enseguida. "El año pasado quise ir a Lanzarote, pero por cuestiones extradeportivas no pude. Este año, cuando quedaban poco más de dos meses, lo hablé con Verónica Soriano y ella, que me conoce muy bien, me dijo que creía que estaba preparado. En agradecimiento a ella le propuse hacer que esta aventura tuviera un carácter solidario y que pudiera repercutir en la Fundación. David, que entrenaba conmigo, se apuntó enseguida. Lo mismo ocurrió con Sergio y Nicolas", explicó Jerez.

"Creo que todo el mundo debería hacer lo mismo, sinceramente, y cuando me lo propuso Cristo ni me lo pensé", reconoció David Sosa. Por su parte, Nicolas Marreu explicó que "nuestro objetivo es dar a conocer a la Fundación. Soy profesor en el Liceo Francés y allí hemos puesto carteles, también lo hemos anunciado en Facebook...". Finalmente, Sergio Quintero indicó que "en nuestro deporte siempre estamos mirando el pulsómetro para ver cómo va el corazón y debemos hacer lo que nos dicte nuestro corazón. Además del reto personal, creo que es una oportunidad muy grande de ayudar a los chicos de la Fundación".

Verónica Soriano es miembro de la Fundación, hermana de Sonsoles e hija de la presidenta. Por supuesto, también es triatleta. Y una de las grandes impulsoras de este reto que mezcla el deporte y la solidaridad. "Aunque la Fundación está bastante consolidada tras más de una década de historia, siempre estamos buscando acciones para dar a conocer lo que hacemos y para buscar financiación para todos nuestros proyectos. Cuando Cristo me lo comentó me pareció una buena idea, nos empezamos a mover y hemos conseguido un importante grupo de colaboradores como el Centro Cuerpo y Mente de Alejandra Rippa, OXSport Canarias, Panadería y Dulcería Las Arenas, cuyos logos están en las camisetas que llevarán los cuatro. Tenemos huchas solidarias, que están en Centro Cuerpo y Mente (Santa Cruz), Centro de Entrenamiento Norte 35 (Puerto de la Cruz), Bar Central, Rancho Canario y Peluquería Gaudí (El Cardonal), tienda Triciclos y Supermercado del Motorista (Santa Cruz), Tienda Azahar (Candelaria), Mecánica Berna (San Matías), Complejo Deportivo Las Retamas (Ofra), para que cualquiera se pueda sumar a esta iniciativa. También se puede hacer una aportación en el número de cuenta de La Caixa 2100 1623 8902 00163715 indicando 'Reto Solidario' y poniendo los datos personales". "Los chicos que tutelamos en la Fundación están muy animados con el reto del triatlón", confiesa Verónica.

Cuatro historias

Cada uno de los cuatro deportistas llegó al triatlón casi sin habérselo propuesto. "Empecé con un acuatlón en Candelaria, porque era al lado de casa y por eso me apunté. Fue hace cinco años y luego me compré una bici y empecé a hacer distancias cortas., para luego hacerlas un poco más largas. Creo que después de Lanzarote me podré retirar porque no hay pruebas más largas (risas). También corría algunas pruebas de montaña", confesó Marreu.

Sergio Quintero, por su parte, llegó por un camino un poco más complejo. "Mi mujer estuvo enferma justo cuando nos casamos y, pese a que a mí me gusta mucho el deporte, tuve que dejarlo. Cuando todo pasó, ella se recuperó totalmente y tuvimos a los niños, un día fuimos a la tienda Decathlon y ponía que se iba a celebrar un triatlón en La Laguna. Mi mujer me dijo que porqué no me apuntaba y así lo hice. Yo lo único que había hecho antes era correr y pesas en el gimnasio. Había jugado en plan diversión al waterpolo, pero nunca nada oficial. Me animé, fui, casi me muero, pero me encantó y fue cuando me dije 'yo quiero correr un ironman'. Me llevó cuatro años prepararme, haciendo olímpicos, media distancia, carreras de montaña hasta que el año pasado pude acabar el Ironman de Lanzarote. Tras pasar la meta me dije que tenía que volver a repetirlo. Y aquí estoy de nuevo".

"Empecé en el ciclismo, pero no sabía nadar bien. Mi pareja tuvo una caída y como tuvo que hacer la rehabilitación en la piscina me apunté con ella. Un amigo me comentó que estaba corriendo y con él me apunté a un olímpico. De ahí fui dando pasito a pasito hasta completar tres veces el Ironman de Lanzarote". Así resume su relación con el Tri David Sosa.

Aunque la historia más divertida es la que ha vivido y cuenta Cristo Jerez. "Mi hobbie era el ciclismo y la bici de montaña. Me dije que con esa base solo me faltaba correr y nadar y con un gran desconocimiento de mi parte me apunté en una prueba en Tejina. Pero era el Bestiatlón. Cuando crucé la meta y me pusieron la medalla yo no sabía dónde estaba del mareo que tenía. Recuerdo que pensé que si eso era un triatlón yo en mi vida lo iba a volver a hacer. Luego me explicaron que era una de las pruebas más duras que hay. Entonces corrí el TriSanta Cruz en la distancia olímpica y fue una cosa totalmente diferente. Poco a poco he ido aumentando las distancias, pero el problema es que nunca he corrido un maratón y en Lanzarote lo tendré que hacer después de nadar y los 180 kilómetros de bici".

Los dos veteranos en la Isla de los Volcanes aconsejaron a sus compañeros cómo hay que afrontar una jornada de competición que se va a extender más allá de las 13 o 14 horas. "Hay que disfrutar de la prueba, tomarse las cosas con calma porque el primer ironman es el que siempre vas a recordar toda tu vida", dijo Sosa, a lo que Quintero respondió señalando que "no hay que estar pendiente del reloj y sí de tus sensaciones".

En la preparación, Jerez pagó la novatada. "Siempre me decían que estaba prohibido beber Coca Cola, que no la bebiera nunca. Y el otro día, en un entrenamiento en el que llevábamos más de 160 kilómetros, David paró en una tienda, salió con una botella de litro y medio y se la bebió", confesó. "Era una broma que queríamos gastarle", indicó su compañero.

Lanzarote tiene la reputación como uno de los eventos Ironman más duros del mundo. El recorrido de natación se realiza en Playa Grande, en Puerto del Carmen. La prueba consta de dos vueltas, separadas por un pequeño camino a pie en la playa antes de emprender las segunda vuelta.El recorrido de la bicicleta, verdadero reto para los atletas por sus fuertes vientos, lleva al atleta por toda la isla alcanzando un desnivel total de 2.551 metros. Por último, el recorrido de la carrera consta de tres vueltas y transcurse a lo largo del paseo marítimo, Avenida de las Playas,en Puerto del Carmen. Bajo el intenso sol de Lanzarote los corredores disfrutarán de las bonitas vistas del océano mientras reciben los aplausos y el increíble apoyo de miles de espectadores a lo largo del recorrido. El Ironman Lanzarote ofrece 40 plazas clasificatorias para el Campeonato del Mundo de Kona (Hawaii).

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