Baloncesto. Liga Endesa

Una reacción tardía y estéril

Tras más de tres cuartos a merced de su rival (61-44, 24´ y 77-64, 34´), los buenos minutos finales no le bastan al Iberostar para ganar en Murcia, donde se deja gran parte de sus opciones para entrar en ´play off´

09.05.2016 | 00:46
Nico Richotti trata de recibir el balón de Abromaitis ante la defensa de Cabezas.

La recuperación no llegó a tiempo. Después de estar más de tres cuartos a remolque en el marcador y a merced de su rival en no pocas facetas del juego, la exhibición de coraje defensivo y templanza en ataque de los minutos finales no fue suficiente para que el Iberostar Tenerife saliera airoso de su visita al UCAM Murcia. Un epílogo en el que los de Vidorreta opositaron seriamente a la victoria, sobre todo tras ser capaces de nivelar una desventaja de 17 puntos mediado el tercer acto (61-44, 24´) y de 13 ya avanzado el último periodo (77-64, 34´). Pero cuando parecía lanzado y tener contra las cuerdas al conjunto pimentonero (79-79, a 1´25"), a los laguneros les faltó definición en ataque (pérdida y triple fallado de White) y la misma solidez atrás de los minutos anteriores (triple de Antelo) para certificar la remontada y lograr un triunfo que hubiera valido oro en su propósito de jugar los play off por el título.

Sin embargo, culpar a los isleños de su derrota por no estar atinados en los 85 segundos finales no se correspondería con la realidad. Y es que el tropiezo frente al Murcia se explica por varios factores a anotar en el debe de los aurinegros. Por un lado, su baja producción inicial en el tiro de tres puntos, que llegó a ser de 2/11 mediado el segundo acto –entre ellos uno desde 20 metros de Dani Pérez para cerrar el primer cuarto–. Pero sobre todo, en rojo quedarán las prestaciones defensivas de los aurinegros debajo de su propio aro, no solo por lo que produjeron los pívots locales –más del 50% de los puntos totales–, sino principalmente por la cantidad de rebotes que dejó escapar el Iberostar, una costumbre reciente que ya empieza a ser preocupante para los de Vidorreta. Nada menos que de 16 opciones extras dispuso el cuadro local en los tres primeros cuartos. Cuando los isleños cortaron la hemorragia –ningún rebote ofensivo en el cuarto periodo– ya fue demasiado tarde.

La salida del Iberostar Tenerife no ya fue nada esperanzadora. Por errores propios y por mostrar, en los dos lados de la pista, una menor actividad que su rival... o al menos hacerlo con menos precisión. Y es que los aurinegros hilvanaron varios ataques en los que parecía que el balón tenía mantequilla. A ello se unieron unos cuantos tiros precipitados y un pobre acierto exterior pese al triple inicial de Richotti (3-3). Se entendía así que los laguneros estuvieran casi seis minutos viviendo de una sola canasta en juego.

Todo lo contrario que su rival, superior físicamente cerca del aro canarista, en el uno contra uno y, sobre todo, en los rebotes ofensivos, un caballo de batalla con el que convivieron siempre los de Vidorreta, incapaces de atar en corto las segundas opciones de su adversario. Así, los de Katsikaris fueron aumentando poco a poco una renta que superó la decena tras dos libres de Antelo (20-9). El técnico canarista probó con dos bases en pista y con las ganas del debut de Gagic, quizá demasiadas ya que la actividad del serbio delante se compensaba con sus personales atrás. Superados cerca del aro, los canaristas tampoco llegaban a tiempo para evitar el 4/4 de su rival desde el 6,75 (27-13).
Ahí, en esa puesta en escena deficiente, el Iberotar había cercenado ya buena parte de sus opciones de victoria. Lo hizo porque incidió en los errores mostrados en los minutos anteriores: falta de contundencia en el rebote defensivo, y sin acierto en el lanzamiento de tres.
Deficiencias a las que se añadieron, algún paso al limbo, un despiste de colegio en defensa de saque de fondo, la ausencia de segundas ayudas, y desajustes cuando los aurinegros amagaron con una zona presionante. Incapaz de encadenar tres buenas acciones atrás, solo los puntos de Jones (tras continuación o sacando tajada de los 2x1) mantenían con vida al Iberostar (40-30).

Siempre con el gancho para no terminar de marcharse del partido, otro regalo en forma de bloqueo pasado por detrás permitió a Cabezas aumentar la ventaja local hasta los 14 (48-34), si bien la entrega de Arco, con ocho puntos seguidos, permitió que al descanso lloviera mucho menos para los isleños (49-42). Dentro de una primera mitad más que deficiente el Iberostar logró al menos que asaltar el triunfo tras el paso por los vestuarios no se antojara una quimera. Pero nada más lejos de la realidad, ya que el Murcia volvió a mostrar su superioridad cerca del aro y también a aprovechar los obsequios aurinegros en el tiro exterior para un triple de Campazzo que colocaba el 61-44 (24´) tras un 10-0.

Momento delicado y que parecía casi definitivo pero que el Iberostar salvó gracias a dos chispazos de White (61-50), otro triple de Arco y un par de acciones de un Abromaitis demasiado intermitente (65-57, 28´). Oportunidad de agarrarse más fuerte al choque que los isleños desperdiciaron presos de sus propios miedos y de sus errores desde el perímetro (70-57). Ahí, Vidorreta lo intentó con cuatro pequeños y el propio Abromaitis ejerciendo de cinco, pero la rapidez de un quinteto más móvil acabó convirtiéndose en desesperación y en otros casi cuatro minutos más tirados por la borda (77-64).

Pero la vuelta a cancha de Arco, el aumento de kilos en la pista con la entrada de Jones (pese a estar con cuatro faltas) por Abromaitis y el equilibrio que aportó la presencia de Dani Pérez hizo que el Iberostar cambiara de cara. Beirán, gris durante casi todo el encuentro, se puso el mono de trabajo para empezar a sumar intangibles y meter de lleno en el encuentro a los canaristas. Refugiado en una caja y uno (sobre Wood) y más sólidos y generosos que nunca en las marcas, los de Vidorrrta recortaron poco a poco su desventaja hasta que un tiro libre de Pérez igualaba la contienda a 79.

Por delante, 1´25", pero sobre todo la sensación de que el cuadro canarista llegaba como una moto al final. Pero ahí al Iberostar le volvió a temblar la mano. Después de dos libres de Campazzo, White se lió y perdió una bola que acabó en canasta de Faverani (83-79). Los isleños respondieron con un triple de Abromaitis (83-82), pero en la siguiente jugada Antelo, solo en la esquina, puso la puntilla (86-82). Estocada mortal para los laguneros, que a la desesperada erraron desde el 6,75 (White) y ya en busca de un imposible vieron como Jones hacía un airball (con 86-83) cuando buscaba un palmeo hacia atrás en su segundo tiro libre. Como en anteriores derrotas el conjunto canarista salvó su imagen con un buen final. El honor queda intacto, pero la victoria vuelve a volar.

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