Baloncesto. Liga Endesa
ICL Manresa 8673Iberostar Tenerife
 

El Iberostar deserta en Manresa

El conjunto lagunero olvida en la Isla su juego superlativo de las últimas semanas y cae con estrépito en el Nou Congost por 86 a 73

11.04.2016 | 11:28
El Iberostar deserta en Manresa
Javi Beirán intenta luchar por un balón con Foster en el partido de ayer.

Un Iberostar Tenerife para olvidar. Quizá malacostumbrados a ver su excelente juego de las últimas jornadas, tal vez con una realidad distorsionada tras haber pasado por encima del Real Madrid y del Baskonia, o también acaso porque la entidad del rival no merecía las suficientes alertas, lo cierto es que ayer, en Manresa, el Canarias fue una sombra de sí mismo. Los de Vidorreta ya arrancaron mal, fueron siempre a remolque y nunca dieron la sensación de estar lo más mínimamente cómodos sobre la pista del Nou Congost.

Sin el acierto exterior de las semanas pasadas, y con varios jugadores completamente cruzados con la canasta rival, el conjunto lagunero solo fue capaz de mantenerse mínimamente en el choque hasta el descanso pese a sus paupérrimas prestaciones ofensivas: 26 puntos. Pero lejos de cambiar el chip, los tinerfeños terminaron de enterrar cualquier opción de remontada encajando 35 puntos en el tercer acto. Imagen desconocida, la de los canaristas, que incluso mejoraron (por sensaciones, números, y continuación en el tiempo) sus peores momentos de la temporada. O al menos los de la era Vidorreta. Baloncesto de bajo calibre que llegó a tener a los isleños 29 abajo (76-47) antes de un cuarto acto que solo sirvió para maquillar el resultado final. Recuperación tan estéril como engañosa que no esconde una imagen que, de repetirse, alejaría peligrosamente de los play off a los tinerfeños.

Desde los compases iniciales el Iberostar demostró no ser el de las últimas ocasiones. Ni delante ni detrás. Los de Vidorreta erraron sus cuatro primeros ataques, en parte por falta de puntería y también con una cuota de responsabilidad de los locales, siempre muy pegajosos. La sequía la cortó, después de tres minutos, Abromaitis (5-3), y si bien el cuadro aurinegro pareció entrar en velocidad de crucero con un intercambio de canastas (10-7, 5´). Solo un espejismo porque a partir de ahí los tinerfeños fueron en picado. Debajo de su aro porque eran incapaces de frenar a Dejan Musli, ni de forma directa, ni en el rebote ofensivo (17-7). Y en la canasta contraria porque los laguneros se empeñaron en errar un triple tras otro (1/10 al final del primer cuarto), a lo que añadieron dos ataques seguidos agotando la posesión de 24.
Sin argumentos para anotar en juego (Richotti, con 0/3 era el más claro exponente), el Iberostar se intentó de agarrar al choque a su reciente fiabilidad desde el 4,60 (4/4) para acabar el acto solo seis abajo (17-11). Daño que parecía minimizado pero que empezó a cobrar dimensiones preocupantes en el arranque del segundo periodo. Dos pérdidas seguidas y otro par de defensas deficientes y carentes de la intensidad necesaria mantuvieron inalterable el guión de los minutos previos (26-13). Solo la aparición ofensiva de Arco (29-20) dio un poco de respiro a los aurinegros. Muy poco para un equipo que se había acostumbrado a la aportación colectiva para ser fuerte.

Quizá por eso, por esa ausencia de más pilares en los que apoyarse, nada más se supo del Iberostar. Problemas para sacar el balón desde atrás, otra violación más de 24 segundos e incapacidad para llegar a defender (sobre todo en las esquinas) los triples de los locales, cada vez más entonados y con la suerte de su lado. En especial Grigonis, capaz incluso de anotar desde ocho metros, dando un paso atrás, contra tabla y con el balón haciendo la corbata (37-21). En el otro lado de la cancha el Canarias seguía desconocido. Peleado con el triple (2/16 al descanso), y sin dar con la fórmula que le diera fluidez a sus ataques, los de Vidorreta tiraron de la misma vía que en el primer cuarto, los tiros libres, su único recurso de anotación durante tres minutos (39-26). La consigna del Manresa (acabó con 30 personales) era clara, no dejar respirar a los isleños.

Por sensaciones el Iberostar de la primera parte estaba siendo bailado en el Nou Congost, pero 13 puntos, con 20 minutos por delante, parecía una renta enjugable. Pero nada más lejos de la realidad, ya que a la salida de los vestuarios el cuadro lagunero se empeñó en hacer aún más notorios sus desaciertos. Otros dos balones regalados, malas marcas detrás (Abromaitis fue cambiado en solo un minuto) y un peor balance defensivo dispararon a los del Bagés con un parcial de 10-2 en apenas dos minutos y medio (49-28). El cambio a zona 2-3 (que luego pasaba a individual) tras el obligado tiempo muerto le sirvió a Vidorreta para al menos frenar la sangría, toda vez que Arco y Richotti ofrecieron algunos destellos ofensivos (54-36, 25´).

Pero la solución de emergencia no pasó del mero parche. Un paso adelante para terminar de caer en el abismo. Musli volvió a hacerse fuerte debajo de las dos canastas, pero lo más grave es que la zona aurinegra se convirtió a una invitación a loas locales para que exhibieran su muñeca. Los de Ibon Navarro tuvieron un tiro liberado tras otro para anotar hasta siete triples y disparar su renta hasta los 29 (74-45). Tras haber encajado 35 puntos en solo 10 minutos, el Iberostar había entrado en bucle y era, en esos momentos, una marioneta en manos del Manresa. En las antípodas de ese conjunto que fue capaz de enamorar por su juego en las últimas semanas.

Con el partido más que resuelto el conjunto tinerfeño pudo, al menos, de adecentar en el último cuarto su imagen y sus números. Castigo por parte de su técnico, amor propio al verse tan ampliamente superados, o la inevitable relajación de los locales al ver el choque sentenciado, lo cierto es que los isleños subieron líneas cuando estaban 25 abajo (81-54). Todo, después de obsequiar otro par de minutos de despropósitos en las dos canastas en el arranque del acto definitivo. Una zona 1-2-2 presionante permitió a los isleños varias recuperaciones. Simple labor de maquillaje que dejó la desventaja final más cerca de la decena (86-73) que de la treintena con la que convivieron durante varios minutos los aurinegros. Lo de ayer, más allá de la derrota, debe servir como claro toque de atención para una plantilla, la canarista, que a poco que baje la guardia como ayer se convierte en un conjunto casi del montón.

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