Baloncesto . Liga Endesa

Esos locos bajitos

La aportación de Rodrigo San Miguel, Davin White y Nico Richotti ha sido fundamental en las ocho últimas victorias del Iberostar Tenerife

05.04.2016 | 23:12

En el arranque del segundo cuarto de su primer partido como canarista Txus Vidorreta hizo coincidir en cancha a Davin White (1,85 metros) y a Rodrigo San Miguel (1,86). Una simultaneidad, la de los dos directores de juego, un tanto extraña en la historia reciente del conjunto aurinegro y que en ese encuentro se prolongaría durante casi seis minutos. Lejos de usar solo esta variante táctica como arma para doblegar al Gran Canaria, el nuevo técnico isleño ha hecho de este reajuste uno de sus grandes argumentos en la recuperación aurinegra de los últimos meses. Y es que entre los dos bases y la inspiración que pone sobre la pista Nico Richotti (1,83), los bajitos del Iberostar Tenerife están trayendo por la calle de la amargura a las defensas rivales.

Eso al menos se desprende de la aportación de los tres en las últimas ocho victorias del Iberostar Tenerife. Y es que dentro de esta gran racha de los canaristas, como mínimo uno de los pequeños aurinegros ha contado con un gran peso específico en cada uno de esos triunfos de los de Vidorreta. El último ejemplo, este pasado domingo, cuando entre Richotti (19 tantos), White (17) y San Miguel (17) se combinaron para hacer 53 de los 93 puntos anotados por los aurinegros ante el Laboral Kutxa. Nada menos que un 57% del total. Rodrigo aportó de manera constante, White estuvo enchufado cuando entró por primera vez en cancha, y Richotti amarró la victoria isleña poniéndole al juego el tempo de partido ideal y anotando seis libres sin fallo en apenas un minuto.

Solo una semana atrás fue White el gran protagonista en la visita al Estudiantes. El de Phoenix anotó 10 de sus 16 puntos en el cuarto acto, e incluso de sus manos salieron los 13 últimos tantos del Iberostar para vencer al conjunto colegial: ocho en canasta y cinco en dos asistencias. En la jornada anterior fue Richotti (19 puntos) el que lideró el histórico triunfo frente al Real Madrid. Ese día entre los tres acumularon 40 tantos.

En San Sebastián (71-80) no estuvo afortunado White, pero entre San Miguel y Richotti se combinaron para anotar 35 puntos, incluidos los cuatro tantos del argentino para ponerle la puntilla al choque. Quizá el duelo frente al Joventut fue, de los triunfos más recientes, en el que menos influencia tuvieron los pequeños: solo 14 tantos entre ellos. Cifras con cierta coartada tras lo ocurrido ocho días antes en Andorra. El trío exterior aportó 31 de los 79 puntos que anotó el Iberostar en el Principado. Entre ellos 10 de los 11 últimos, ocho de Nico y la canasta final de la victoria, una penetración de Davin.

Retrocediendo un poco más en el tiempo el peso específico de los jugadores más bajitos de este Iberostar se mantuvo en el agónico triunfo frente al Murcia. Solo 15 puntos, pero entre ellos un 2+1 de Richotti a dos minutos y medio para el final que resultaría definitivo. Mayor fue la producción en Santiago, con cinco puntos de San Miguel, 12 de Richotti y 13 de White (30 en total). Además, los dos primeros aparecieron al final para hacer cinco tantos desde el tiro libre. Ocho ejemplos que dejan patente la importancia de estos tres jugadores en los esquemas de Txus Vidorreta. Ocho ejemplos para argumentar que, cuando los bajitos se vuelven locos –como decía en aquella canción Joan Manuel Serrat– , el Iberostar tiene media victoria en el bolsillo.

El cambio de roles en los bases

Para que los pequeños del Iberostar empezaran a carburar con la llegada de Txus Vidorreta tuvieron que transcurrir varias jornadas, toda vez que el técnico bilbaíno apostó por variar el status quo de sus dos directores de juego. Así, le dio a San Miguel la confianza de salir en el cinco inicial, relegando a White al banquillo en el arranque. El norteamericano alternó momentos brillantes y desequilibrantes con otros un tanto desquiciantes. Sufrimiento en silencio roto hace solo un par de semanas, cuando reconocía que no había estado cómodo ya que, por primera vez en su carrera, a sus 34 años, no ejercía como titular indiscutible. Adaptado a esta nueva situación (con menos minutos de los habituales en él) Davin ha comenzado a funcionar de nuevo.

Con San Miguel ha ocurrido algo similar. El aragonés arrancó el curso con una fascitis plantar que le mermó su rendimiento, pero poco a poco ha ido recobrando sensaciones. Lo ha hecho como fijo en el cinco inicial y con minutos, pero al igual que White, con un papel desconocido como profesional: defender al escolta rival. Una situación atípica pero con la que Vidorreta ha tratado de sacar filo a la velocidad del maño para pasar bloqueos y estar siempre pegado al dos del adversario. Jaycee Carroll, por ejemplo, puede dar buena cuenta de ello. Rodrigo le ha cogido el gustillo a su nuevo papel. Tanto, que además en ataque está produciendo más que nunca. "Estoy en mi mejor momento de la temporada y de estos dos años en el Canarias", reconocía este pasado domingo. Ahí Vidorreta, como en algunas otras facetas, ha dado con la tecla.

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