Baloncesto. Liga Endesa

Otro festín aurinegro

El Iberostar Tenerife doblega con una insultante superioridad al Laboral Kutxa, al que llega a ridiculizar en algunos momentos del choque

04.04.2016 | 01:24
Otro festín aurinegro
Javi Beirán lanza a canasta por encima de Bourousis en una jugada del partido de ayer.

Cada 15 días toca fiesta en el Santiago Martín. Lo que hace solo unos meses se había convertido en un sufrimiento y una penitencia, es ahora un disfrute para cualquier amante del basket. Una oda al buen baloncesto, defensivo y ofensivo. Un deleite para los seguidores del Iberostar Tenerife, que se ha acostumbrado no solo a ganar sino a hacerlo de una manera que engancha. Con suspense o con una superioridad insultante y poniendo patas arriba a la grada. Y todo sin importar el DNI que porte su rival. Llámese Joventut, Real Madrid o Laboral Kutxa. Ayer fueron los baskonistas los últimos en pasar por el rodillo canarista, que ante el conjunto vitoriano confirmó (por si había alguna duda) su estado de gracia. Un momento de forma que permite a los de Vidorreta proseguir su escalada, hasta el punto de que los isleños acabaron la jornada en puestos de play off.

El de ayer fue otro ejercicio colectivo de los laguneros, con siete de sus jugadores anotando seis o más puntos, con sus tres bajitos (San Miguel, White y Richotti) sacando de quicio a la defensa visitante, con una marca de libro sobre Bourousis (Jones lo acabó amargando) y, sobre todo, con un arreón, visto y no visto, antes del descanso que dejó KO al Baskonia. Y es que tras un momento complicado (tres minutos y medio sin anotar) el Iberostar puso la directa para firmar un antológico parcial de 16-0 que dejó el choque casi encarrilado (51-29). Por diferencia y, sobre todo, por sensaciones. A la salida del tercer choque el cuadro canarista la dio continuidad a su acelerón y llegó a situarse 25 arriba (59-34). A partir, y aunque Baskonia trató de recurrir a la heroica, el cuadro canarista disfrutó de su nuevo festín para sumar su decimosegundo triunfo de la temporada.

Como dos semanas ante el Real Madrid atrás el Iberostar salió a pecho descubierto. Atrás, intenso en las líneas de pase, y con piernas para estar en el momento justo en el lugar adecuado (Richotti le sacó dos faltas en ataque a Adams). Delante, sin miedo a la hora de penetrar y buscando el extra pass para el lanzamiento abierto (7-2 tras triple de Abromaitis). Pero el Baskonia respondió con las mismas armas ofensivas (más rebote ofensivo) y equilibró el duelo (9-8), una contienda que a partir de ahí se metió en un intercambio de canastas. Un tú a tú en el que por instantes el Iberostar dio la sensación de ir con el gancho para responder al arsenal visitante. Capacidad de sacrificio en el alambre que, sin embargo muy pronto le darían su fruto a los aurinegros.

Y es que tras una canasta de Bourousis a cinco segundos del final del primer cuarto (20-21), White aprovechó la pizarra de Vidorreta para clavar un triple de los suyos sobre la bocina. Fue el primer empujón para que el Iberostar se creyera capaz de otra hazaña. Convicción que dejó patente el propio Davin con otra canasta desde el 6,75 en la primera jugada del segundo acto. Continuación a un parcial en el que también aportaron Hanley, y Richotti con un 2+1 primero y con un tiro libre más triple segundos después. Un 15-2 para generar las primeras zozobras en los de Peras (35-23).

Al margen de su acierto de cara al aro el Iberostar había encontrado un filón en el rebote ofensivo (nueve en 20 minutos), y atrás cambiaba sin fisuras en los bloqueos, al margen de tener clara la consigna de no dejar correr, bajo ningún pretexto, a Hanga. Una falta tras otra (siete al descanso) recibió el húngaro para evitar que jugara a campo abierto. Pero ahí los de Vidorreta se atascaron durante tres minutos y medio. Momento de colapso que no pasó a mayores (35-29) por la inseguridad baskonista y, especialmente, por otro acelerón local.
En los dos minutos y 39 segundos que restaban para el descanso al Iberostar le salió todo. Explotó sus ventajas en el poste, siguió reboteando ofensivamente, fue fiable en los tiros libres, estuvo aún más sólido detrás (Jones fue un pillo ante Bourousis y Planinic), y terminó de rematar con tres triples sin fallo. El último de ellos de Hanley desde la esquina, y sobre la bocina tras hacer circular el balón por todo el perímetro. Los aurinegros rubricaban un 16-0 que puso al Santiago Martín en situación de éxtasis (51-29). Mayor incluso que el vivido frente al Real Madrid justo a la misma altura del choque.

Momentos de ensueño que no se cortaron con el descanso, sino que tuvieron un segundo capítulo en el arranque del tercer cuarto. Entre dos robos en línea de pase de San Miguel, la habilidad de Beirán y la fiabilidad de Jones desde la media distancia el Iberostar se disparó hasta los 25 puntos de renta (61-36, 25´). El recinto de Los Majuelos seguía frotándose los ojos ante el meneo de los suyos a un Top 8 de la Euroliga. Un Baskonia que, como el Real Madrid, también mostró síntomas de desquiciamiento (técnica a Bourousis) antes de intentar encomendarse a la heroica de la mano de Adams.

Desaparecido hasta el descanso el base norteamericano empezó a enchufar una tras otra. De entrada le dio solo para que la ventaja aurinegra se estabilizara en la veintena gracias en partea varias acciones positivas de Sekulic (68-48). Pero ya en el último acto Adams siguió a lo suyo (69-53) pero San Miguel paró en seco cualquier intento de remontada con un 2+1 a la remanguillé, y un triple sobre la bocina de posesión (75-58). Poco a poco los de Peras arañaban su desventaja frente a un Iberostar con ciertos síntomas de agotamiento. Cada ataque era un mundo para un equipo en el que el triple parecía ser su único recurso.

Ahí, a poco más de cuatro minutos para la conclusión y con 80-68 en el electrónico, el regreso a la pista de Richotti fue un maná para el club canarista. El argentino le dio al juego el tempo justo y necesario y además forzó tres faltas seguidas que tradujo en seis libres sin error (86-68). Fue la puntilla definitiva del Iberostar a otro grande antes de su fin de fiesta. Una canasta de Niang, una penetración de San Miguel, el ya clásico mate de O´Leary y un libre de Arco para que todos los jugadores aurinegros anotaran fueron los ingredientes de otro epílogo para recordar. De desenlaces de infarto el club lagunero ha pasado a un jolgorio de lo más desenfado. Un disfrute total que ratifica que este equipo, a día de hoy, da la sensación de no tener límites.

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