Baloncesto Liga Endesa

La solidez hace crecer al Iberostar

Los aurinegros suman su tercer triunfo seguido en un duelo en el que hacen valer su firmeza durante los 40 minutos P Tras remontar 12 puntos en el segundo cuarto, los isleños aguantaron cada embestida del 'Estu'

29.03.2016 | 11:24
Salva Arco trata de salir a la contra defendido por Hernangómez en el partido de ayer.

Cada vez más sólido, cada vez más arriba. Definitivamente este Iberostar Tenerife ha cogido velocidad de crucero, una línea continua que quedó patente ayer en la visita de los aurinegros al Movistar Estudiantes y que significó -por primera vez en toda la campaña- el tercer triunfo seguido de los laguneros. El quinto de los seis últimos posibles. Una racha que permite llegar a los isleños a su duodécimo resultado positivo del curso y poner sobre la mesa más argumentos, si cabe, sobre sus opciones de luchar abiertamente por entrar en los play off por el título. Crecimiento constante que en esta ocasión se mantuvo a raíz de la solidez, aquella que mostraron los de Txus Vidorreta para darle la vuelta a una desventaja de 12 puntos mediado el segundo acto (33-21), y también para mantenerse por delante en el electrónico cuando más apretaron los colegiales después del descanso.

Sin llegar a la brillantez ofensiva de siete días atrás contra el Real Madrid, los canaristas ofrecieron un partido bastante completo, con algunos desajustes por momentos, pero con un gran trabajo atrás en líneas generales, maniatando en la segunda mitad a Laprovittola, y dejando producir únicamente a Nacho Martín y a Jaime Fernández. Delante, cuando empezaron a carburar desde el 6,75 (arrancaron con un 0/6), los tinerfeños fueron tremendamente solventes toda vez que adquirieron el equilibrio necesario, ya que dentro tanto Sekulic y Jones fueron casi infalibles cuando recibían debajo del aro. Un escenario en el que aportó en sus dos vertientes Tim Abromaitis, ayer pilar básico para los aurinegros. Combinación perfecta para que los de Vidorreta mantuvieran el mando y no les temblara el pulso en los momentos finales, un epílogo en el que apareció la sangre fría de Davin White para terminar de certificar una nueva victoria lagunera.

Antes, el arranque del choque estuvo presidido por un continuo intercambio de canastas. El Estudiantes hizo valer la energía en los dos aros de un atlético Simpson (mate, rebotes y tapones), frente a la capacidad de penetrar de los pequeños canaristas y la solvencia de Sekulic cuando le llegaba el balón dentro de la zona. (13-13, tras un 2+1 de Abromaitis). Un toma y daca que despejó el cuadro colegial gracias a su acierto exterior, gracias, en parte, a una defensa en el perímetro un tanto blanda del cuadro isleño. Primero Hernangómez y luego Laprovittola en dos ocasiones dieron algo de aire a los madrileños (23-19).

Varios ataques deficientes, el desequilibrio en los cambios tras bloqueos, y la incapacidad para frenar al base argentino estudiantil dispararon a los locales con otros cinco puntos del sudamericano para un parcial de 10-0 (28-19).

Primer momento delicado del partido para los tinerfeños que rompió Richotti tras casi cuatro minutos de sequía. Una dificultad para anotar que trataron de paliar los de Vidorreta cargando el rebote ofensivo, si bien sus segundas opciones apenas tuvieron acierto. Con Xavi Rey haciéndose grande en los dos aros, y sin segundas ayudas por momentos el Estudiantes exprimió su acierto con otro triple de Fernández (33-21, 16'). Los de Valdeolmillos estaban desatados ante un adversario engrandecido.

El 15-2, sin embargo, no puso nervioso a Vidorreta, que confió plenamente en los suyos. Y los aurinegros respondieron. Primero con un triple de Arco (el primero tras seis errores iniciales) y luego encomendándose a la efectividad plena de Abromaitis, capaz de anotar un 2+1 según salió a la cancha y palmear, en la siguiente jugada, el triple errado por Richotti. Con un par de buenas defensas (alternando individual con diferentes zonas) y sendas canastas tras dos ataques pacientes el Iberostar terminó de dar forma a un parcial de 0-13 con la que recuperaba de nuevo la delantera (33-34, 18'). Respuesta contundente antes de que la aportación de Nacho Martín, con triple incluido sobre la bocina, dejara el electrónico en 41-39 al descanso.

Lejos de variar de guión, el partido siguió metido en una montaña rusa a la vuelta de vestuarios. Ahí, el Iberostar se puso arriba con cuatro acciones seguidas dentro de un Jones imparable para Simpson (45-48). Respondieron los locales con un 6-0 tras sendos desequilibrios atrás de los isleños. Pero ahí los canaristas recurrieron a su efectividad desce el arco para volver a ponerse en franquicia. Abromaitis y Beirán en dos ocasiones daban a los aurinegros su máxima renta (54-62, 29'). Un colchón que se esfumó en un final epílogo de tercer cuarto y que permitía al Estudiantes agarrarse al choque cuando parecía prácticamente doblegado (61-64).

No terminaba de romper el Iberostar el duelo, cada vez con más similitudes al de la primera vuelta, pero tampoco dio el más mínimo síntoma de debilidad. Un triple de Abromaitis al filo de la posesión de 24 para responder a otro de Pumprla (66-71), dos libres del propio ala pívot norteamericano tras cuatro puntos de Simpson (70-71), y el cuarto triple de Beirán después del 72-73 de Jaime Fernández, minaron poco a poco la moral del Estudiantes. Los madrileños vieron como cada uno de sus intentonas por ponerse en franquicia acabó siendo un ejercicio estéril ante la solidez canarista.

Y en medio de un partido tan loco y abierto, con tantos altibajos, no podía aparecer otro jugador que Davin White. El de Phoenix golpeó primero con un triple desde ocho metros (72-79) y, tras un carrusel de errores en los dos aros puso la puntilla gracias a una contra y otra penetración marca de la casa (76-83). Con solo un minuto por delante el Estudiantes no tuvo capacidad de respuesta y, ahora sí, hincó la rodilla ante un Iberostar que hizo valer su solidez y la seriedad en su trabajo a lo largo de los 40 minutos de partido, ampliando su abanico de recursos para doblegar a sus rivales. Otra forma de ganar. Otra forma de crecer para un conjunto, el lagunero, que hoy por hoy no parece tener freno. El domingo, frente al Laboral, toca una nueva prueba de fuego.

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