Producto de Gran Canaria

Ale González sigue en el Tenerife la senda de Sicilia, Aridane y Omar Perdomo

29.03.2016 | 11:25
Ale González, junto a Vitolo, durante el viaje de vuelta a casa.

De un tiempo a esta parte se ha hecho habitual que jugadores con raíces grancanarias se conviertan en elementos claves en los esquemas del Tenerife. Una circunstancia absolutamente inhabitual en los años noventa -era único el caso de Manolo, el gato de Arucas- y que ha dejado de resultar una extrañeza. Primero fue Pablo Sicilia el que se granjeó la simpatía de la afición del Heliodoro hasta erigirse en una pieza fundamental en el año del último ascenso a Primera. Luego Aridane, traído desde el Leganés y hecho pichichi con los colores blanquiazules. El siguiente Omar, próximo a firmar como profesional si las negociaciones con el club no se tuercen. Y el último, Ale.

El gemelo, que así lo llaman porque su carrera es inseparable de la de su hermano Óscar -cinco minutos menor-, debutó el sábado en Pamplona. Fue un minuto testimonial pero inolvidable en su fulgurante trayectoria. Un momento irrepetible, dice, hasta el punto de que se vino ayer de vuelta a casa "con la camiseta de recuerdo". "Han dejado que me la lleve", expresó.

En las redes sociales, su primer mensaje fue para su familia. De agradecimiento. El entorno ha sido un factor indispensable para comrpender el crecimiento de Ale, un talento innato que ha sido forjado en los últimos meses por los técnicos del Tenerife, adonde vino por el empeño en su fichaje -y el de Óscar- del conjunto blanquiazul. Ambos vinieron de la mano tras un año espectacular en Gran Canaria. "Todo esto es posible gracias a la temporada que me salió en el Sporting San José", acertaba a decir el debutante, un hombre polivalente que se desenvuelve con soltura en cualquiera de las demarcaciones de la mediapunta. "Desde que oí mi nombre, corrí hacia el banquillo y me preparé para salir; es uno de los momentos con los que sueñas siempre", explica al relatar el instante en el que incrustó su nombre en la lista -cada vez más larga- de jugadores grancanarios que hallan el paraíso deportivo en Tenerife. "Además, ha sido un premio que el primer día fuera en El Sadar, en un campo tan botonito", indica.

A Ale y a Óscar, la pasión por el fútbol les viene grapada al ADN. Su padre, que se llama como el pequeño de los González, fue capitán de la Unión Deportiva. Fue él quien les explicó los entresijos de este deporte que ambos aman "desde pequeñitos", cuenta Julio Suárez, uno deu sus grandes valedores. Los gemelos se formaron en Las Torres, llegaron a opositar a un sitio en Las Palmas a través de unas pruebas en categoría benjamín y de amarillo se quedaron hasta el primer año de cadetes. Solo por unos meses se separaron, cuando uno se quedó en el Universidad y el otro en el Acodetti, si bien a continuación se unieron de nuevo en el segundo de estos equipos. No obstante, su definitiva eclosión llegó en el Sporting. "Les salía todo", cuentan quienes siguieron su evolución hasta el punto de que a finales de temporada ya se los rifaban. Estuvo astuto Sesé Rivero, jefe de la cantera blanquiazul, que negoció traérselos juntos y darles en los filiales el sitio importante que ambos merecían.

Fue el del sábado un debut exprés pero que vendrá acompañado de nuevos episodios. "Ale posee unas condiciones extraordinarias para ser profesional", avisa Martí. El hombre que le dio la alternativa.

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