Fútbol Liga Adelante
CA Osasuna 00CD Tenerife
 

Imagen de aspirante

El Tenerife tutea al Osasuna en Pamplona y deja su portería a cero por cuarta semana consecutiva

27.03.2016 | 00:25
El local Miguel Flaño cabecea un balón ante el tinerfeñista Nano.

Acabó en empate el partido que los dos quisieron (y necesitaban) ganar. El Osasuna, lastrado por su mal momento de forma –lleva nueve puntos de 27– y el Tenerife, porque la aritmética le dice que solo a ritmo de récord podría instalarse en la zona noble. El sueño del play off se desvanece desde las matemáticas pero se fortalece desde las sensaciones, ayer de nuevo óptimas en la visita a uno de los campos más difíciles y calientes de la liga.

Como ya ocurrió en escenarios igual de complejos (Anduva o Butarque), demostró el representativo un empaque propio de un candidato al ascenso. Afrontó el partido desde una intensidad plena, buscó el gol con insistencia, capeó con solvencia los embates del rival y hasta se permitió el lujo de acabar el partido en territorio enemigo. Jugó mejor la primera mitad que la segunda, pero en todo caso sale de Pamplona reforzado. Como ante el Zaragoza, solo la falta de acierto –esta vez con menos oportunidades claras– le separó del triunfo.

Apostó Martí ayer por la misma alineación de la semana pasada. Con algunos jugadores con molestias o al límite de sus fuerzas, abogó por dar carrete a los once que estuvieron cerca de tumbar a los maños en el Heliodoro y perseveró en la izquierda por su apuesta por Omar, recambio para Moutinho y a quien se ve pelear (con todas sus fuerzas) por recuperar su mejor versión. La otra ausencia, la de Lozano por su viaje a Honduras, la cubrió otra vez Nano. Y suyo pudo ser el premio del gol a los 18 minutos si logra finalizar con éxito una buena acción de Saúl, de nuevo inconmensurable.

Sin llegar a generar ocasiones tan nítidas como para llevar el pánico al graderío –cerca del lleno en El Sadar– sí que generó cierta inquietud el dominio casi incesante del Tenerife antes del intermedio. A un ritmo altísimo, fue el equipo de Martí el que tuvo más balón y produjo mayor sensación de dominio. Así sucedió excepto en los cinco minutos previos al intermedio, una desconexión que pudo salir cara.

En un abrir y cerrar de ojos se sucedieron las llegadas más vigorosas de los locales: un buen tiro de De las Cuevas (40´) que aplacó Dani, un testarazo de David (41´) que igualmente salvó pletórico el portero y finalmente una acción en la que Urko Vera (43´) se citó a solas con el guardameta y que conjuró un atentísimo Carlos Ruiz, que cuajó una actuación perfecta.

Con opciones

Llegándose de esta guisa al descanso, el pronóstico era incierto para la segunda mitad. Tan abierto estaba el partido que cualquiera pudo ganar, si bien en la reanudación las tornas cambiaron. Se hicieron los navarros con el manejo de la situación y así fabricaron nuevas oportunidades para adelantarse. La más clamorosa de Olavide, que no pudo definir desde la izquierda.

Lo mejor del Tenerife , incluso en los momentos de mayor agobio, fue que jamás perdió la cara al partido. Ni renunció al triunfo, que tuvo a tiro Omar tras quedarse solo ante el arco local. Por milímetros se fue al limbo su ocasión y también por poco se escapó un triunfo que también voló la semana pasada.

Así ya son seis las jornadas sin perder y cuatro las que lleva Dani sin encajar. Es éste el mejor Tenerife de la temporada. Un equipo que cree en sí mismo, compite, pelea y tutea a los mejores. El problema es que ni así le da para acercarse a un objetivo que todavía es solo una ilusión. Los números invitan al desánimo; el fútbol y las sensaciones, a soñar.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine