Fútbol. CD Tenerife

Ángel, de canterano a rival

El lagunero debutó en el representativo a las órdenes de Amaral tras una exhibición ante el Laguna

20.03.2016 | 02:20
Ángel Rodríguez, ayer, en su regreso al campo de El Mundialito.

La vida de Ángel Luis Rodríguez Díaz (La Laguna, 1987) cambió para siempre tras una exhibición con el filial en Geneto. Futbolista adelantado a su tiempo, ya era una de las piezas claves del Tenerife B cuando tenía aún edad y ficha juveniles. Un partidazo en el que funcionó a la perfección su sociedad con Ricardo fue el espaldarazo definitivo para su primera llamada a entrenar con los mayores.

Fue Sesé Rivero quien le dio la noticia. Por entonces, su hermano Fabián –ahora ayudante de Martí en el representativo- dirigía los destinos del B. No obstante, fue David Amaral quien le abrió las puertas del conjunto profesional. "Algún día valdrá millones", pronosticaría luego el de Arico. Su vaticinio trajo no pocas mofas, pero fue absolutamente certero. El isleño fue este mismo verano uno de los arietes más cotizados del mercado. Y se lo llevó el Zaragoza, que mejoró la oferta de un Tenerife que porfiaba por su regreso.

En todo este tiempo, Ángel no ha hecho sino crecer su valor. No lo ha tenido fácil y no ha tenido toda la continuidad que le habría gustado. Pero ha debutado en Primera División, ha disfrutado de un ascenso (con el Elche) y de un descenso (con el Tenerife, una experiencia que no olvida) y ha alimentado su tarjeta anotadora cada vez que le han dado opción.

En su etapa como blanquiazul ocurrió todo a velocidad de vértigo. Incluso en su primera semana en disciplina profesional. De ser citado para un entrenamiento –junto a los también canteranos Ricardo y Jonás- a marcar en un amistoso contra el Munich 1860 y debutar en Segunda. Lo hizo, cómo no, también con gol. No obstante, el más decisivo fue el que valió para atar la permanencia en Murcia, un año más tarde. Su mejor recuerdo, Montilivi. "Todavía se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo la celebración y la llegada a la Isla". Lo peor, la abrupta salida, después de que Santiago Llorente y Juan Amador le diesen solo unas pocas horas para pensarse una oferta que finalmente rechazó. "Fue doloroso", recuerda. Desde entonces, la mayor parte de su carrera ha transcurrido en la Península, donde ya había jugado a préstamo en los filiales del Madrid y el Osasuna. Más adelante, con el Levante incluso se estrenó en Europa, si bien no jugó tanto como ansiaba.

Su última parada la ha hecho en Zaragoza, donde disfruta de su mejor momento. "Estoy con confianza", subraya, ahora que ya ha alimentado sus cifras goleadoras y ha dejado atrás el tramo más complicado de la temporada. Con Carreras, es indiscutible. El viernes volvió a la Isla, deseoso de reencontrarse con sus hermanos Juanjo y Ale, con sus padres y sus amigos. Para ellos no será grato que hoy puedan pitarle en el Heliodoro. La celebración rabiosa de un gol en la primera vuelta viene grapada a su regreso al Heliodoro, el estadio donde tantas veces marcó. Si hoy lo hace de nuevo, no habrá festejos. Solo respeto a una afición que sigue sintiendo suya. Aunque la controversia por su incomprendido gesto de rabia en La Romareda le prive de un domingo tranquilo. "No me gusta estar en el centro del foco", dice. Pero lo está. Y lo sabe. Hoy, será protagonista

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