Baloncesto . Liga Endesa

 

Txus Vidorreta: "Hay que recuperar el ambiente mágico de hace un par de años"

El entrenador del Iberostar Tenerife cumplió el pasado miércoles 100 días al frente del equipo aurinegro

22.02.2016 | 02:51
Txus Vidorreta, en la pista del Santiago Martín.

Este pasado miércoles Txus Vidorreta cumplía 100 días desde que dirigiera, un martes 10 de noviembre, su primer entrenamiento como máximo responsable del banquillo del Iberostar Tenerife. Una nueva etapa para la entidad canarista, que en su época moderna no conocía otra cosa que no estuviera relacionada con Alejandro Martínez. Un obligado punto de inflexión para intentar enderezar un arranque bastante torcido y que el preparador bilbaíno ha sabido capear a la perfección. Lo ha hecho alejando a los aurinegros de la zona peligrosa y asentándolo en la parte cómoda de la tabla.

Ocho victorias y siete derrotas. ¿Da por bueno este balance en estos 100 primeros días en el banquillo canarista?

Si hablamos de 100 días hay más cosas que el ganar o el perder a la hora de valorar. Pero si tenemos en cuenta solo el número de victorias y derrotas entonces el balance es muy bueno, por encima del 50% y que nos dejaría en una hipotética séptima posición, lo que te daría opción a luchar por cosas chulas. Todos tenemos en la memoria algunos partidos que se nos han escapado, pero también hemos ganado muchos en finales ajustados. Creo que no nos podemos quejar, tanto por números como porque estamos en una buena línea.

Cuando habla de otras cosas al margen de los resultados, ¿a qué se refiere?

No es fácil llegar a un equipo con la temporada empezada, y más complicado aún cuando el anterior entrenador ha estado 12 temporadas. Tienes el listón muy alto porque además debes adaptarte de forma inmediata, y lo tienes que hacer logrando victorias, ya que no dispones de un mes y medio para planificar. En ese sentido me he encontrado con un club serio y ordenado, algo que ya sabía; con una plantilla muy trabajadora y que se ha adaptado perfectamente a un estilo distinto; y con un equipo técnico muy volcado en ayudarme y cumplir con su trabajo. Con estos condicionantes el trabajo ha sido más cómodo y hemos podido ser competitivos cada semana.

¿Con qué partido de los que se le han escapado se ha lamentado más?

Sobre todo lamento de manera interna los dos de casa al principio, contra el Manresa y el Gipuzkoa. Y externamente el de Gran Canaria porque no nos dejaron ganar.

Ese balance de 8-7 ha hecho que el canarismo se haya olvidado del peligro por descender y se mire hacia arriba. ¿Pero realmente hay opciones de luchar por los ocho primeros puestos?

Estamos más cerca de arriba que de abajo, por lo que hay que intentar engancharse a los equipos que tenemos delante. Si lo miramos fríamente nos encontramos a dos victorias del Unicaja más el average, pero también es verdad que hay otros equipos que pueden pinchar en la segunda vuelta. Me encanta estar en disposición de soñar, pero eso no debe generar falsas expectativas ya que somos el club que somos y empezamos la temporada muy mal; un lastre que vamos a notar hasta el final.

Hablemos de algunos jugadores de su equipo, ¿a Davin White, dan más ganas de adorarlo o de matarlo?

Bueno, según llegué lo primero que hice fue darle abrazos porque es un tío adorable y un profesional volcado en el basket, con una familia excepcional, un excelente padre de familia y una gran persona. Notaba que estaba espeso y con muchos nervios ante la que era una gran oportunidad para él. Ahora, lo que hace falta es que en el Santiago Martín se le quiera algo más. Está jugando un poco mejor fuera porque siente menos presión de la que percibe en casa. Evidentemente él tiene que poner un poquito más de chispa y alegría en casa.

¿Qué le ocurre a Blagota Sekulic? Porque de hacerlo de fábula a su llegada al banquillo ha pasado a una imagen muy discreta en las últimas jornadas. 

Bueno, los jugadores pasan por temporadas y momentos, con mayor y menor acierto. Y Blago el otro día jugó 27 minutos y al margen de lo que aportó en ataque hizo un magnífico trabajo defensivo. Es cierto que contra el Unicaja no estuvo nada bien, pero frente al Murcia estuvo excepcional. Son picos y Blago no está para hacer 29 puntos todos los días, pero tampoco uno, y en Andorra dio el nivel que nos hace falta.
Desde fuera llegó a dar la sensación de que Will Hanley era irrecuperable. 

No. Como digo son momentos de un año. Con Sekulic en un momento más que óptimo decido ponerlo al cuatro y Petit en el cinco, aunque según pasaron las semanas ellos dos bajaron un poco el nivel, Will lo mantuvo entrenando y cuando le dimos la oportunidad la aprovechó. Esto se parece mucho al fútbol, que no pueden jugar a la vez los 25 de una plantilla, y la clave es que Hanley nunca bajó los brazos y esperó a que le llegara su ocasión.

Salva Arco. ¿Está rindiendo por encima de lo que usted esperaba cuando llegó?

Está rindiendo un poco por encima, sí. Cuando lo fichamos el rol que esperábamos de él era quizá algo menor porque contábamos con que Saúl estuviera con el equipo. Ha sido una sorpresa muy positiva, no tanto por su gran rendimiento ofensivo ni por sus ganas de hacer las cosas bien, sino porque es un referente en el espíritu que quiero que tenga el equipo. Da gusto verle en todo momento, juegue 20 minutos o juegue cuatro. Es un ejemplo de profesionalidad y de superación, como lo debe ser su carrera para muchos otros jugadores.

¿Se ha lamentado muchas veces de no poder contar durante estas jornadas con Saúl Blanco?

Bueno, sobre todo al principio. El año pasado el equipo logró varias victorias claras y en casi todas ellas Saúl tuvo un papel muy importante porque es un hombre que abre mucho la cancha y aprovecha sus rachas exteriores. Por eso no contar con él cuando llegas te genera mala leche. Y ya luego, cuando metimos un poco más en dinámica a Arco y a Jones, y vimos que Saúl no terminaba de arrancar, fui el primero que propuso que iniciara un nuevo tratamiento para poder centrarme en los que sí estaban sanos.

Por lo que ha dejado caer en alguna rueda de prensa, ¿echa en falta un poco más de implicación de la grada? ¿O la desazón de la afición tiene argumento en las derrotas sufridas en casa?

Hay un poco de todo, pero lo primero es que debemos valorar lo que tenemos. ¿Cuánto hacía que el Canarias no estaba en la ACB hasta el último ascenso? Parece que esos más de 20 años se nos han olvidado muy rápido a lo largo de estas tres últimas temporadas. Al menos es la sensación que percibí desde que llegué. Aunque por otro lado también es comprensible la reacción de la grada cuando pierdes varios partidos que en teoría podías ganar. Por eso es fundamental que todos trabajemos en que el espíritu del Canarias se sienta en el Santiago Martín; darle el mayor ánimo posible a unos jugadores que se lo merecen. Y que si no le salen las cosas en casa no es porque no quieren. Debemos darle esas herramientas e instrumentos en forma de aliento para que puedan hacer en casa el mismo baloncesto que hacen fuera. Porque querer, quieren. Yo lo que hago es pedir, que no exigir ni criticar, que podamos recuperar un poco de ese ambiente que yo llegué a vivir cuando venía a jugar en las dos primeras temporadas tras el ascenso. Entre todos este club puede crecer mucho y podemos hacer grandes cosas.

¿Precisamente el que pudieran existir falsas expectativas es el mayor enemigo con el que debe convivir este Canarias?

No creo que lo que existan sean concretamente falsas expectativas. En el deporte tenemos que ser ambiciosos y no podemos estar en una competición diciendo que como nuestro presupuesto es el decimocuarto, nos conformamos con estar en ese puesto, o que estar dos posiciones más arriba ya es un éxito. La forma de conseguir mejorar es estar todos juntos y recuperando las sensaciones que nos han permitido llegar hasta aquí. Mi línea será siempre la de mirar hacia adelante y no hacia detrás. Porque precisamente el haber hecho eso es lo que me ha permitido lograr mis objetivos con mis anteriores.

En estos 100 días ya habrá tenido tiempo de fijarse en algunos aspectos que deba cambiar este club para poder mejorar de cara a un futuro próximo. 

Estoy muy metido en el equipo. La comunicación es fluida con Félix Hernández y el resto de miembros del consejo de administración, como lo es también con Aniano y los demás trabajadores del club. Es lógico que a nivel privado nos comentamos cosas, pero en lo que debemos centrarnos es en recuperar el ambiente mágico de hace un par de años. Es lo único en lo que he insistido y me consta que el club está trabajando.

Ya ha dicho que es partidario de mantenerse varios años en un mismo sitio, y su trayectoria así lo avala. ¿Cuándo podemos empezar a hablar de renovación?

No queremos hablar de mi futuro hasta que termine la temporada, y eso se lo dije al club desde que nos reunimos en Madrid antes de cerrar mi contratación. ¿Por qué? Pues precisamente, como nos conocemos mucho podría parecer muy sencillo todo, y de hecho a veces pienso que es así. Pero hay que tener en cuenta que estamos ante una situación en la que un entrenador amigo se transforma en el entrenador de tu equipo, y eso provoca que los roles de cada uno cambien. El no hablar de futuro todavía nos permitirá comprobar cómo nos hemos reorganizado personas que nos conocemos desde hace muchos años. Tanto el club como yo creemos que es una muy buena determinación. Ahí, cuando termine el curso, veremos cómo ha sido esta relación y si existe la posibilidad de construir un camino juntos. Siempre hablando desde la disponibilidad que yo tengo a no venir como un entrenador de paso.

Y si la temporada concluyera hoy mismo, ¿los cimientos de ese camino estarían puestos?

Sí. Desde luego que por mi parte sí.

En un plano más imaginario, ¿se vería dirigiendo al Canarias de la mano de Alejandro Martínez?

Tengo buena relación con Alejandro y ya hemos compartido varios momentos de baloncesto en la Isla. Pero creo que él es entrenador jefe.
En su mente, como en la mía, está el dirigir como primer entrenador en la ACB. Por eso no veo sencillo que trabajáramos juntos en un tándem en un mismo banquillo de la ACB. ¿Pero hacerlo dentro del club? Seguro que sí.

Da la sensación de que no suele callarse lo que se le pasa por la cabeza. ¿Eso al final se convierte en una virtud o en un defecto?

Soy así y en mi trabajo no me ha ido mal. Creo que soy honesto y digo lo que pienso, pero sin ofender ni hacer daño. Hay ocasiones en las que no digo cosas porque me convertiría en un faltón.

Dentro de esa honestidad y en relación a un tema que ya ha tocado de refilón, ¿qué cosas habría que cambiar en la ACB?

De esto sí que podría hablar mucho tiempo. Lo más importante, y es algo que ya he dicho desde hace años, la ACB tiene que volver a ser una Asociación de Clubes de Baloncesto. Porque en este momento no parece una asociación, ya que cada uno defiende sus intereses. Mientras no se defiendan los intereses colectivos es complicado mejorar.

Parece que no se le escapa un solo número ni una sola estadística

Se me dan bien los números desde crío. Y como sé que en este juego los números son un factor importante, aunque no decisivo, pues me gusta transmitir esos impactos numéricos porque a veces dan explicaciones de lo que está sucediendo. Y a la gente además le dan una información muy concreta de dónde estamos cada uno.

Hablaba antes de no abordar su futuro hasta que acabe la temporada, pero sobre el papel va a tener un verano bastante ajetreado con la selección

Eso ya se verá. La experiencia con la selección ha sido extraordinaria, con un magnífico ambiente dentro del cuerpo técnico y con un gran líder como Sergio Scariolo. Pero hasta junio no se decidirá el equipo técnico que irá a los Juegos Olímpicos. Lo único claro es que Sergio será el entrenador jefe y el que decida las personas adecuadas para acompañarle.

Independientemente de que esté usted o no, parece que Scariolo no lo tendrá sencillo para elegir a los 12 jugadores que se llevará a Río. Todo el mundo se querrá apuntar.

Ojalá esté complicado porque eso significaría que todos están sanos. Porque ya vaticinábamos que los jugadores del Real Madrid iban a tener un año complicado por arrastrar tantos partidos, y a ello se suman las lesiones de Marc Gasol y Mirotic. Bendito problema el tener que escoger porque eso querrá decir que la salud les acompaña a todos. Hay que cruzar los dedos para que los responsables tengan que elegir entre muchos buenos jugadores.

Sobre el papel los Juegos de este verano marcarán el fin generacional de una hornada que ha dado multitud de éxitos a España. ¿Debemos estar preparados para una travesía por el desierto o algo similar?

Si la vida la afrontamos pensando en los problemas que hay, duramos poco. Es un hecho que nos vamos a morir, pero si estamos todo el día pensando en ello, nos moriremos antes. Y con esto sucede igual. No sé cuántos años se lleva hablando de ese bajón que puede haber cuando se retire la generación del 80, y resulta que en el Europeo del verano pasado solo había dos jugadores de ella, Pau Gasol y Felipe Reyes. Esta generación está alargando su presencia, y mientras, se están dando muchos pasos para que lleguen buenos jugadores.

Seguirán los Llull, Chacho, Claver, Ribas, Mirotic, Ibaka y otros más jóvenes como los hermanos Hernangómez, Abalde, Vives. Hay gente para ser optimistas de cara al futuro.

¿Se ve más pronto que tarde dirigiendo a un grande?

Cuando hablamos de grande, parece que el resto no lo son. Estoy en uno de los 18 clubes de la ACB y no sé cuántos miles de entrenadores de España y de otros países les gustaría ocupar la posición que yo llevo ocupando desde el año 2004. Pero por otra parte sí, soy ambicioso, y me gustaría dirigir a un equipo de Euroliga. En este sentido en este último año he dado pasos para que eso pueda suceder en un futuro. Y es que a veces se te puede etiquetar como entrenador de equipos de un nivel medio-bajo. Por eso he decidido cambiar de agente y ponerme en manos de Misko Raznatovic, Julián Aranda y Moisés Cohen, por lo que no descarto entrenar fuera de España para llegar de una manera más sencilla a ese salto que pretendo dar a nivel profesional. Pero no estamos hablando de algo inmediato porque soy un entrenador joven y me quedan muchos años de carrera.

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