Fútbol. CD Tenerife

Natalio Lorenzo: "Cuando voy al Heliodoro, parece como si hubiese matado a alguien"

El futbolista del Llagostera afirma que "es de ilusos pensar que solo Julio Álvarez y yo fuimos los que bajamos al Tenerife a Segunda B"

18.02.2016 | 13:38
Natalio, durante su presentación.

El valenciano Natalio Lorenzo vuelve al Heliodoro por segunda vez en lo que va de temporada –la anterior fue con el Numancia– y habla tan claro como nunca. El exblanquiazul dice estar harto de que le insulten cada vez que visita la Isla y subraya que no fue el único responsable de que el Tenerife cayera del fútbol profesional, hace ahora cinco años. En cuanto al choque del domingo, afirma que el Llagostera vendrá "a ganar, no a empatar", y anuncia que no habrá excesos en la posible celebración de un gol suyo en el Rodríguez López.

¿Aún tiene la espinita clavada por lo que pasó en el Tenerife el año del descenso a Segunda B?

Sí, yo y supongo que los otros veintipico futbolistas que estábamos en aquel vestuario. Todos deben estar como yo, con esa espina clavada. Todos formamos parte de aquel año que tan mal se nos dio. Ojalá no hubiera pasado nunca.

¿Entiende que la afición no le perdone a usted lo que pasó en aquella temporada?

Sí, puedo entender que estén enfadados, pero hasta el punto de insultarme no. Parece que Julio álvarez y yo somos los únicos artífices del fracaso. Pienso que esa gente que piensa así debe abrir los ojos y darse cuenta de que no solo dos futbolistas bajan a un equipo. Formábamos parte de un grupo de muchos jugadores, varios entrenadores, club, directiva. Los ilusos que siguen pensando que solo dos jugadores bajamos al Tenerife a Segunda B, que se lo hagan mirar. Ahora bien, si tengo que volver y me van a silbar, yo me voy a callar. Soy respetuoso. La gente maleducada que viene a insultarme, pues que venga y se desahogue. Es la msima gente que seguramente en casa ni abre la boca. Siento malestar ante los cuatro que se comportan así, pero yo seguiré guardando un buen recuerdo de la gente y de la Isla. A mí ese escudo y ese club no me sudaban la polla.

¿Pero no se siente responsable?

Dejé un contrato de Primera División para ir allí. ¿Que hice cosas mal? Todos hicimos cosas mal porque no supimos sacar partido del grupo ni resolver el problema, más bien al contrario. Pero no fuimos solo uno ni dos.

¿Qué pasó para que todo saliera tan mal desde el principio hasta el final?

Pasó que el equipo no se trabajó bien. Venía un entrenador y parecía que lo arreglaba, pero luego no. Y lo echaban. El club sufría una inestabilidad grande en todos los sentidos. Éramos favoritos para subir a Primera División y pasó justo lo contrario, que bajamos a Segunda B. No supimos sacar la personalidad necesaria en los momentos difíciles y cuando parecía que podíamos sacar un poco la cabeza, echaron a Tapia y volvimos a la misma senda de las derrotas y los malos resultados. Nunca tuvimos regularidad.

Además hubo problemas en el vestuario. Por ejemplo una trifulca en Elche con Ricardo y el propio Julio Álvarez como protagonistas.
Hay vestuarios donde hay grupos pero luego en el campo todos remamos en la misma dirección. Es verdad que ese año hubo tensión, que no se ganaban partidos y no había relación entre los futbolistas. Y sí, paso algo más de lo normal, un rifirrafe en Elche que tal vez se exageró un poco. Pero Ricardo es un tío de p.. madre y Julio, también. ¿Qué había grupos? Sí. El problema es que en el campo no sacábamos las cosas adelante.

¿Cuándo cayó en la cuenta de que sería imposible lograr la salvación?

Cuando echaron a Tapia. Mantuve ciertas esperanzas, pero al ver que no rompíamos la dinámica percibimos que no había marcha atrás.
Su trayectoria posterior demostró que no era usted un mal futbolista. Más bien al contrario, se hizo indiscutible en Soria y marcó muchos goles.

Sí, luego Julio y yo nos fuimos a Soria y el equipo se salvó cinco años seguidos sin ningún tipo de problemas. Ahora he cerrado esa etapa y me he venido al Llagostera, que ha apostado fuerte por mí. Trataré de aportar mi granito de arena aquí para salvar la categoría.

Hablemos del partido del domingo. ¿Es una final para el Llagostera?

Lo que más me llama la atención de este vestuario es que estamos contentos y con confianza. Y eso que estamos en descenso. Es porque el equipo está mentalizado en lograr la permanencia y solo quiere que llegue ya el domingo. Todo serán finales a partir de ahora. Y a Tenerife no iremos a empatar, iremos a ganar.

¿Qué tipo de partido esperan?

No sé, pero saldremos a marcar desde el minuto uno. Estamos con muchas ganas.

Si marca, ¿lo celebrará?

No haré nada del otro mundo y respetaré a todo aquel que me ha respetado. También al escudo, por supuesto. Eso sí, de los que me insultan paso completamente.

Se le nota resentido. ¿Sigue pensando que le cargaron todas las culpas de aquel fracaso?

Así es. Cre que en esta entrevisa más claro no he podido ser. Cada vez que vamos al Heliodoro parece que hayamos matado a alguien. Y no fuimos nosotros los únicos responsables. Había más futbolistas en aquel vestuario. Y también entrenadores, directivos... Había mucha gente en aquel proyecto.

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