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Baloncesto. Liga Endesa

32 segundos de infarto

El Iberostar Tenerife rubrica en Andorra su octava victoria del curso en un final cargado de emoción en el que pudo pasar de todo

15.02.2016 | 13:35

La 'pillería' de Beirán en un rebote y la sangre fría de White, claves para el conjunto aurinegro

Los 32 segundos finales vividos por el Iberostar Tenerife el sábado en Andorra resumen perfectamente el día a día del club lagunero a lo largo de esta temporada. Un conjunto, el isleño que ha resuelto nada menos que hasta seis partidos por dos puntos -el último de ellos en esta jornada-, a lo que suma otros dos por uno y tres puntos respectivamente, y dos más por cuatro tantos, a lo que hay que añadir la derrota en la prórroga (85-75) sufrida en Málaga. Afortunadamente el Iberostar está haciendo de ese continuo cara o cruz una forma de vida a la que se ha amoldado casi a la perfección. Sus recientes victorias en Bilbao (64-67), frente al Murcia (70-69) y hace solo dos días contra el Andorra (77-79) así lo atestiguan.

Quizá por esa costumbre a sufrir de forma constante el Iberostar supo gestionar el epílogo ante el Andorra pese a que Shawn Jones había colocado por delante a los del Principado (77-76). Con solo 32 segundos por jugarse Vidorreta pidió tiempo muerto y se encomendó, como en otras ocasiones, a Davin White. El de Phoenix amasó y botó el balón durante varios segundos y penetró, pero su bandeja con la izquierda no entró. Sekulic, muy apagado todo el partido, luchó el rebote, trató de palmear el balón y aunque se quedó corto, en el segundo intento sacó la falta de Beto Gomes.

El Iberostar tenía la ocasión de ponerse por delante, pero el de Podgorica falló el segundo tiro libre. Ahí salió a relucir la pillería de Beirán, más cuco que nadie, para hacerse con el rebote. De nuevo, bola a White, que midió al milímetro lo que debía esperar para penetrar. Lo hizo mientras su par, Víctor Sada, se desgañitaba pidiendo a sus compañeros que hicieran caso omiso al aclarado que estaban haciendo San Miguel, Sekulic, Richotti y Beirán. Pero ninguno le hizo caso y Davin, tras un magistral cambio de mano, entró a placer para anotar la canasta ganadora. Otro de sus buzzer beater -esta vez a siete décimas de la conclusión- para que el banquillo canarista saltara de júbilo. Alegría contenida ya que al Andorra todavía le quedaba un pequeño resquicio si acertaba a palmear un balón llovido en la última jugada. Única vía para que al cuadro lagunero se le escapara el triunfo pero que Vidorreta en la pizarra y Hanley sobre la cancha, evitaron. Fueron 32 segundos eternos con el corazón en un puño. 32 segundos con un nuevo final feliz.

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