Baloncesto. Liga Endesa
Iberostar Tenerife5764Unicaja Málaga
 

Un quiero y no puedo

El Iberostar Tenerife cae frente al Unicaja Málaga en un partido de cariz defensivo en el que siempre va a remolque

08.02.2016 | 00:54
Un quiero y no puedo
Tim Abromaitis entra a canasta en una forzada posición ante la defensa de Kuzminskas.

Las ganas no fueron suficientes para doblegar al Unicaja Málaga. En un partido gris y de marcado corte defensivo el Iberostar Tenerife se quedó a medio camino en su propósito de sumar la octava victoria de la temporada, un triunfo finalmente imposible ya que a su empeño defensivo los de Vidorreta no lograron añadir casi nunca una necesaria regularidad ofensiva. Ya fuera por la capacidad física de su oponente, por las prisas en querer recortar de una tacada su desventaja, y también a causa de no estar del todo certero en los momentos de la verdad, los aurinegros vivieron continuamente en un quiero y no puedo.

Pese a las bajas de última hora de Hendrix y Smith, el Iberostar fue incapaz de hincarle el diente al Unicaja. Incómodos en cada ataque posicional, los isleños sufrieron siempre el músculo de los cajistas desde su propia pista. Una presión más intensa si cabe cuando los de Vidorreta se adentraban en la zona visitante, donde Fran Vázquez ejerció un claro dominio, no tanto por lo que produjo sino por la sensación de intimidación que dejó. Aún así, un buen trabajo defensivo permitió a los isleños mantenerse en partido hasta mediado el tercer acto (32-34, 24´) pero ahí, los laguneros se toparon con otra vía de agua tan previsible como dañina: el rebote ofensivo de su rival. Segundas opciones a mansalva que dieron fuerza a los de Plaza (37-45) aunque no la suficiente para llevar a la rendición a los locales. El Iberostar hizo un último esfuerzo y a base de coraje se metió de lleno en la lucha por la victoria (44-45, 29´). Una pugna que, sin embargo, concluyó antes de lo deseado por culpa de tres triples casi seguidos del conjunto malagueño (50-58). Golpe que, esta vez, sí fue definitivo.

Pero antes de morir en la orilla desfallecido, el conjunto tinerfeño dio la sensación de poder hacerle frente al Unicaja con garantías. Lo hizo en base a una sólida puesta en escena defensiva, cambiando con mucho criterio en cada bloqueo y cerrando el rebote de su aro, el Iberostar supo sacar petróleo en medio de un despropósito ofensivo en las dos canastas (8-6, 7´). Fue, sin embargo, un espejismo ya que los de Joan Plaza subieron un punto su intensidad atrás. Presionando desde el mismo saque de fondo, los cajistas hicieron de cada ataque local un ejercicio de máximo sacrificio en una labor que, junto a algunos desajustes atrás, se tradujo en un parcial de 0-7 (8-13, 9´).

Atacando a trompicones y condicionado por la presencia en la zona de Fran Vázquez, el Iberostar pareció por momentos desquiciado, un papel que en ciertos momentos (como ayer) encarna a la perfección Davin White, capaz de anotar canastas inverosímiles (13-13) como de estrellarse contra el mundo. Un estado de agitación que logró equilibrar el cuadro lagunero gracias a brillantes momentos defensivos, germen de la mejor versión de un Beirán que mantuvo el equilibrio en el electrónico (22-24). Fue solo el preámbulo de un pequeño arreón visitante (22-29, 17´) y el primero de los innumerables episodios de querer y no poder que protagonizó el equipo isleño hasta el final del choque.

Una situación cíclica que tuvo continuación en el tercer cuarto, cuando del 25-32 se pasó al 32-34 y bola para que el Iberostar pudiera empatar. Vuelta a la igualdad que se rompería en el momento en el que los locales no fueron capaces de cerrar su propio rebote. Segundas opciones de las que sacaron tajada Kuzminskas y Cooley para disparar a los de Joan Plaza (37-45, 27´). Situación más que revertible en parámetros normales, pero casi crítica a tenor de lo raquítico del marcador. Aún así, los canaristas tuvieron arrestos y, sin desesperarse, materializaron un 7-0 para volver a empezar (44-45, 29´).

Acierto exterior

Lejos de trasladar la presión a su rival, el Iberostar seguía sin estar cómodo en ataque, a lo que sumó una nueva tara en su casi intachable trabajo defensivo. Y es que en su propósito de minimizar el daño de los interiores del Unicaja, los 2x1 de los locales provocaron varios desequilibrios defensivos que supieron despejar bien los visitantes para dar con un compañero liberado en las esquinas. Tras haber sobrevivido con un 3/19 en los 30 primeros minutos los cajistas afinaron la puntería con un 3/4 para darle la puntilla al encuentro (50-58, 35´).

Pese a quedar seis minutos por delante al Iberostar le entraron las prisas y empezó a encadenar un error tras otro en ataque. Una mala decisión penetrando, un triple fallado y, sobre todo, un rosario de pérdidas sentenciaron a los de Vidorreta, que trató de recurrir a un quinteto de tiradores para obrar la machada. Un imposible que no pareció tal gracias a Arco primero, con dos libres a 56 segundos del final, y una buena defensa a continuación. Solo una ilusión toda vez que Abromaitis erró un triple a 15 segundos de la conclusión. El hecho de no estar en bonus terminó de cercenar las posibilidades de los isleños en el último y definitivo querer y no poder sobre el que se movió el partido de ayer.

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