Boxeo

King Daluz: "Es un lujo poder pelear donde lo hicieron Ali, Frazier o Foreman"

El boxeador tinerfeño lo tiene claro: "Es verdad que Julián Rodríguez es el boxeador local y la estrella que quieren promocionar, así que no lo pondrán fácil; pero yo tampoco se lo pondré fácil"

08.02.2016 | 00:54
Juan Carlos King Daluz.

Juan Carlos Daluz vive uno de los momentos más felices de su vida. Acaba de soplar las velas de su 28 cumpleaños y en apenas unos días se enfrenta al desafío más grande que jamás soñó: un combate en el Madison Square Garden de Nueva York en el peso súper ligero y ante la gran promesa del pugilisimo estadounidense, Julian Rodríguez. El isleño tiene los cinco sentidos puestos en un reto que considera superlativo.

¿Qué siente ante el viaje de su vida?

Estoy muy contento y con muchas ganas. Ya empiezan a entrar los nervios conforme se acerca la fecha del viaje, pero son nervios buenos y que son los que te mantienen alerta.

¿Llegó a soñar que pelearía alguna vez en el Madison Square Garden?

Siempre lo había imaginado y lo había soñado, pero no creí que esta ilusión se haría realidad. El Garden es un magnífico pabellón, donde juegan los Knicks de la NBA y donde se hacen las grandes veladas de boxeo. Espero estar a la altura de las circunstancias. Me estoy preparando a conciencia, con sesiones muy exigentes y trabajo con sparring hasta tres veces por semana.

¿Ha visto algún combate que se haya celebrado en este escenario?

Los mejores han peleado ahí, los más grandes: Mohamed Ali, Frazier, Foreman, Trinidad? Es el gran escenario del boxeo mundial. Son combates míticos que claro que alguna vez hemos visto en vídeo o por internet. Y estar allí en solo unos días, pues a uno le pone los pelos de punta.

¿Se puede ganar?

A cualquier rival se le puede ganar. Es verdad que Julian Rodríguez es el boxeador local y la estrella que quieren promocionar, así que no lo pondrán fácil. Pero yo tampoco. Le llaman manos de martillo y será por algo.

¿Por qué este apelativo?

Nueve de sus 11 victorias han sido por la vía rápida. Por la vía del cloroformo, como solemos decir en boxeo. Es un grandísimo rival. ¿Estudiarlo? Yo los miro y los estudio poco, prefiero centrarme en mis sensaciones. Y sobre todo en las indicaciones del entrenador, que es el que me da las instrucciones necesarias.

¿Tuvo dudas a la hora de aceptar?

Ninguna. Es verdad que surgieron otras ofertas para competir, pero ninguna era en el Madison ni ante un rival así. Creo que es el momento adecuado para una pelea así. Me llega en un gran momento personal y estoy disfrutando mucho de la promoción previa y de las semanas anteriores al viaje.

Una curiosidad: una vez acabe su pelea, ¿verá las demás?

Sí. Es algo que se disfruta. Y aunque salgas magullado, luego claro que quieres ver a los demás. La velada acaba con un cruce monumental Crawford-Lundy y también pelea Félix Verdejo, uno de los grandes del boxeo mundial. Es un privilegio enorme estar en un cartel de tantísimo nivel.

Para usted, ¿cuáles son las sensaciones previas a este combate?

Son muy buenas. Con el nuevo entrenador, Maykel Balmaseda, estamos haciendo muchas cosas nuevas. Son detalles, pero es que los detalles te suman o te restan. Son decisivos cuando hablamos de competir a este nivel.

Se va a Nueva York el 22, ¿cuáles son sus planes?

Me llevan cinco días antes para promocionar el combate, para pasar unas pruebas médicas y para que pueda aclimatarme. Todos me hablan del jet lag, espero que no afecte. Lo que no sé es si podré disfrutar de la ciudad. Espero ver algo de la Gran Manzana, que por algo dicen que es la capital del mundo. Pero lo prioritario y principal es hacerlo bien. Lástima no tener mucho tiempo después. Ya al día siguiente de la pelea volvemos para Tenerife. Ojalá que sea con una victoria.

¿Visualiza el momento de ser presentado en un escenario así?

Yo lo que visualizo es el momento de ganar. Me imagino muchas veces con los brazos en alto. Ese es el objetivo.

¿Es consciente de la repercusión que tendrá la cita del 27-F?

Es una pasada, nada que ver con todas las demás peleas de mi carrera. Allí te tratan como a un deportista de alto nivel. Está todo planificado. El primer día será para acoplarme, el segundo para las pruebas médicas de la Comisión Deportiva de Boxeo de Estados Unidos, el tercero para entrenar y el cuarto día será para un careo para promocionar la velada. El pesaje lo van a transmitir por televisión para un montón de países de todo el mundo y la pelea se podrá seguir por internet desde España sin coste alguno. Espero el apoyo de mis amigos de aquí y agradezco especialmente el respaldo de los patrocinadores, que se están volcando.

Si gana, será de los pocos españoles que lo logra en el gran templo del pugilismo mundial.

Sí, sé que seré uno de los pocos boxeadores españoles en pelear allí. Ni Castillejo lo consiguió. El último creo que fue Pedro Carrasco. Soy consciente de que puedo conseguir una victoria histórica en un sitio difícil de pisar. Esperamos tener la suerte de ganar, pero luego también espero la fortuna de que salgan nuevos retos.

¿Se siente presionado ante tanta responsabilidad?

Sí que cae una responsabilidad grande para mí pero espero que esta presión no pase factura. Para eso trabajamos también la parcela psicológica. Si le digo la verdad, son más nervios que otras veces, pero todo va bien.

¿Temen un arbitraje que beneficie al boxeador local en Estados Unidos?

En todos lados pasa. Pero voy sin pensar en eso. Solo pienso en que me salga el mejor combate posible.

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