Baloncesto. Liga Endesa
Herbalife Gran Canaria 9080Iberostar Tenerife
 

La misma historia de siempre

Solo un mal cuarto periodo impide al Iberostar Tenerife salir airoso por primera vez de su visita a Gran Canaria

01.02.2016 | 01:29
La misma historia de siempre

Diferentes sensaciones con el mismo final. En un partido más que aceptable el Iberostar Tenerife estuvo a punto ayer de vencer por primera vez en Gran Canaria. Nuevo intento fallido, el de los aurinegros, pese a llevar a campo abierto el duelo ante el Herbalife, la tercera mejor defensa del campeonato y que durante muchos minutos fue incapaz de zafarse de un intercambio de canastas en el que los de Vidorreta se encontraban muy cómodos. Un tanteador alto del que los laguneros estaban sacando rédito gracias a su acierto exterior (53-58, 23´).

Sin embargo, mediado el tercer acto a los tinerfeños se les bajó la persiana viendo como cada ataque se convertía en un imposible (fallaron sus últimos 14 triples) frente a un rival que elevó considerablemente su nivel defensivo para darle la vuelta al marcador. Una intensidad, mezclada con ciertas dosis de locura, que los tinerfeños no fueron capaces de digerir para ver como se les escapaba un nuevo duelo en suelo grancanario. Solo un poco más de acierto o mesura hubiera sido suficiente para que el Iberostar cambiara la historia de los derbis.

De entrada el Iberostar fue muy incisivo. Verticalidad capitaneada por San Miguel y Richotti e igual de efectiva con algunas puertas atrás (2-6). Sin la presencia en cancha de Omic el cuadro lagunero insistió mucho dentro, pero no terminó de encontrar el acierto deseado, lo que unido a algunos desajustes atrás solo le valió para mantener la igualdad durante unos minutos (13-14).

Una de las deficiencias de los tinerfeños llegó con las tres faltas de Jones en apenas dos minutos y medio. El origen principal de que el Granca entrara muy pronto en bonus y sacara provecho de las veces que fue al 4,60. Con Omic ya marcando territorio en ambas zonas White asumió la responsabilidad en el cuadro lagunero, pero los seis puntos consecutivos del base de Phoenix fueron insuficientes para contrarrestar la puntería desde el 6,75 de los locales, que con tres. triples se dispararon a los de Aíto (30-23). El Iberostar había logrado sacar a su rival de su hábitat natural (el de un marcador a pocos puntos), pero en el intercambio de golpes no estaba saliendo bien parado.

Pese al primer momento delicado del partido y al esfuerzo extra por intentar minimizar el daño de Omic en la zona, el conjunto lagunero no se descompuso y respondió a los claretianos con la misma moneda, desde el 6,75 para que un parcial de 1-9 le devolviera la delantera (31-32). Una tendencia que se prolongó con otras dos canastas desde el perímetro (Arco y San Miguel) y que equilibraba los repetidos errores debajo de canasta de los laguneros (Sekulic llevaba 0/5 justo antes del descanso) para seguir mandando en el marcador (36-38). Los de Vidorreta mantenían el partido en el escenario que querían, pero esta vez con el viento a favor.

Tuvo que comprender el Granca que en esos parámetros la peligrosidad canarista aumentaba muchos enteros, por lo que no le quedó otra que apretar los dientes atrás. Mayor intensidad que sufrió el Iberostar con un añadido imprevisto, la defensa por anticipación de Oliver sobre Sekulic. Casi en un abrir y cerrar de ojos los de Vidorreta vieron como los claretianos recuperaban el control del choque (43-38, 17´) sacando tajada de una marcada irregularidad de los laguneros, capaces de enlazar una racha mortal desde el 6,75 y también de perder un balón en un saque de fondo y regalar otro por tardar más de ocho segundos en pasar de medio campo sin presión alguna. Aún así, el conjunto aurinegro lograba llegar al intermedio completamente metido en partido (51-47). Un paso adelante respecto a las anteriores visitas aurinegras a Las Palmas, donde la balanza se solía inclinar muy pronto hacia al bando local.

Y por si las intenciones del Iberostar de cambiar la historia de los derbis no hubieran quedado ya de manifiesto en la primera mitad, la salida en tromba de los canaristas despejó cualquier tipo de duda. Ocho puntos de Arco y un triple de Sekulic propiciaron un 2-11 que hacía enmudecer al Gran Canaria Arena (53-58). Pero ahí, y como si la avalancha previa le hubiera dejado sin fuerzas ni ideas, el cuadro lagunero desapareció en la faceta ofensiva. El Herbalife dio una vuelta de tuerca más a su implicación atrás y convirtió en un suplicio cada ataque de los tinerfeños.

El colapso tinerfeño fue tal que el Iberostar estuvo seis minutos viviendo de solo cuatro puntos mientras su rival producía con fiabilidad a base de tiros libres primero y desde el perímetro después (70-64, 29´). El Granca había llevado el encuentro a su terreno, pero no fue capaz de evitar una cierta locura que abría una rendija para alargar sus opciones de victoria. Un continuo ida y vuelta con el que los de Vidorreta fueron capaces de poner el gancho (70-67), pero sin llegar a mostrar argumentos suficientes para dar otro arreón como el del inicio del tercer cuarto. Así, a los laguneros se le escapaban, uno tras otro, los ataques necesarios para llevar el duelo a un final de infarto. A ello añadieron los canaristas algunos despistes defensivos y un inusitado problema con las personales. Con White ya eliminado, Oliver sacó petróleo de las cuatro faltas de San Miguel (78-70).

Con cuatro minutos por delante, al Iberostar aún le quedaba tiempo para la remontada, por mucho que se empeñaran los de Vidorreta en repetir errores en ataque. Negados desde el 6,75, los canaristas se mantuvieron a flote con dos libres de Richotti y una canasta a aro pasado de Arco (81-76 a 1´53" del final). Volvían los aurinegros a meter el miedo en el cuerpo al Herbalife, pero cualquier atisbo de remontada quedó sepultado con un triple de Paulí (84-76). Golpe mortal para un cuadro canarista que aún dispuso de una última bala desperdiciada por Richotti para colocarse a tres (84-78 a 40"). El derbi se quedaba en Las Palmas y lo hacía con un fin de fiesta por parte del Granca. Celebración por lo grande quizá por lo mucho que tuvo que sufrir ayer el cuadro claretiano.

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