Baloncesto. Derbi canario en la Liga Endesa

Cambiar la historia no es imposible

El Iberostar viaja a Las Palmas en busca de la que sería su primera victoria a domicilio frente al Gran Canaria y prolongar así su buen momento de forma

31.01.2016 | 01:02

Nunca ha ganado el Iberostar Tenerife en Las Palmas. Cinco visitas y otras tantas derrotas las que ha sufrido el conjunto aurinegro en sus duelo frente a los claretianos. Primero en el Centro Insular y más recientemente en el Gran Canaria Arena. Una cuenta pendiente –como la tienen los laguneros por ejemplo con el FC Barcelona– que se hace cada vez mayor, pero a la vez más asequible. Una empresa posible que el conjunto tinerfeño sustenta, en esta ocasión, en varios argumentos. Por un lado, la solvencia de los canaristas lejos de su cancha (cuatro victorias), por el otro el recuerdo del todavía cercano duelo de la primera vuelta, y, finalmente, por el buen momento que atraviesan los de Txus Vidorreta, que han solventado de manera favorable tres de sus últimos cuatro compromisos.

Y es que llegan los aurinegros a este duelo regional probablemente en su mejor momento de la temporada. Lejos de mirar ya hacia la parte más baja de la tabla, el Iberostar Tenerife ha puesto velocidad crucero gracias a una racha (tres triunfos sobre cuatro posible) que además le ha asomado al balcón de candidatos por acabar en los ocho primeros puestos al término de la fase regular. Un propósito (que no obligación) que podría reafirmarse hoy en caso de darle la vuelta a los derbis en suelo grancanario. Para ello, los laguneros deben firmar un buen partido que les permita llegar en condiciones de optar por el triunfo a los últimos minutos, una igualdad a la que tampoco han opositado en sus tres visitas más recientes.

Alcanzar precisamente los minutos de la verdad metidos en partido puede ser otro de los aspectos que juegue a favor de los canaristas. Cansados de ver como se le escapaban varios finales igualados en el arranque de la temporada, el Iberostar ha sido capaz recientemente de darle la vuelta a la tortilla. Saber sufrir, y acertar, para sumar. Así sucedió en el propio derbi del Santiago Martín, y más recientemente en Bilbao (triple de White en la última jugada), se repitió la historia en Santiago (con dos libres de Richotti) para vivirse, en apenas tres semanas, un nuevo episodio de infarto en el duelo contra el Murcia.

Pero para soñar con tratar de tú a tú al Gran Canaria, el Iberostar debe mantenerse dentro de los parámetros que tan buen resultado le están deparando estas semanas. Y por encima de cualquier otro, la aportación colectiva. Una variedad de recursos que han permitido a los laguneros no depender de los tres jugadores que conformaban la columna vertebral aurinegra en las primeras jornadas: Richotti, Beirán y Sekulic. Así, White parece cada vez más asentado en la dirección, Arco ha dado un paso en la rotación exterior, O´Leary parece haber encontrado el equilibrio necesario, Hanley ha sido recuperado para la causa, y además Jones se ha hecho fuerte en la zona. Aporte necesario para poder cambiar la historia.

La irregularidad como sello de identidad

Lastrado por la repentina baja por enfermedad de Kyle Kuric, el Gran Canaria ha convivido hasta la fecha con una marcada irregularidad. Aquella que le ha llevado por ejemplo a no enlazar una buena racha en la ACB (quinto aunque a tres victorias del cuarto) pero a ser un conjunto solvente en la Eurocup, donde ha ganado seis de sus últimos siete partidos y con el pase a los octavos ya garantizado. En la ACB los de Aíto han sido capaces de vencer (solo han perdido frente al Madrid) en su cancha al Unicaja de 33 puntos, para luego caer en Fuenlabrada por 20. Con la posibilidad del regreso de Pangos y la duda de Omic, si el Iberostar se topa hoy con la mejor versión del Granca, muy complicado lo va a tener para cambiar el curso de la historia.

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