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Mejor imagen, menor premio

La notable actuación del Tenerife no le alcanza para batir a un Numancia que se mostró como un muro infranqueable

25.01.2016 | 16:09
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El CD Tenerife evolucionó en su juego con relación a sus últimos partidos, pero paradójicamente obtuvo una recompensa menor. No pudo encadenar su tercer triunfo seguido, aunque sí mejoró sus estadísticas, lo que les servirá igualmente para alimentar su confianza. Mantuvo por tercera vez consecutiva su portería a cero y superó con holgura a su contrincante en porcentaje de posesión. Con todo, va recuperando crédito y ampliando su colchón de puntos, que de momento le distancia de la zona de descenso y le permite mantener la ilusión de acceder a la lucha por el ascenso.

Optó José Luis Martí por repetir once, por lo que Aurtenetxe perdió la batalla ante Saúl García, que parece haberse apoderado de momento del puesto de lateral izquierdo. Con esta formación, el Tenerife había logrado el triunfo el sá- bado anterior ante el Bilbao Athletic pero el juego desplegado fue más bien pobre. Eso sí, ese hecho no fue motivo para que no se alcanzara ayer esa cifra de 10.000 espectadores que el club chicharrero se había marcado como objetivo en esta ocasión.

Comenzó enchufado el equipo de casa. Se adueñó de la pelota y muy pronto empezó a atacar la portería contraria. En el segundo minuto de partido ya se había producido el primer disparo a puerta de los blanquiazules. Fue a través de Aitor Sanz, tras un córner sacado por Suso, pero su remate fue a las manos de Munir. El meta del Numancia volvería a intervenir con acierto inmediatamente después, a un remate de Lozano, que se había marchado de su par hacia la puerta contraria, aunque un poco escorado (3´).

Los insulares dominaban y trataban de contraer méritos para que subiera algún gol al marcador. Hasta tres saques de esquina había provocado el cuadro insular antes del cuarto minuto de juego. Omar fue el siguiente en intentar perforar el arco rival en una bella combinación con Lozano. Y de nuevo salió Munir al paso (8´). El Numancia se limitaba a esperar al Tenerife en su campo con sus líneas bien juntas y sus jugadores encima de sus rivales todo el tiempo. Suso no conseguía desbordar por la banda de los hermanos Valcarce y a Omar tampoco hallaba un camino expedito por el costado opuesto y las ocasiones de gol se esfumaron.

La escuadra soriana no había propuesto mucho en ataque pero daba la sensación de ser uno de esos equipos de peligrosidad latente al que si le das una no la desaprovecha. Su primera tentativa ofensiva fue un lanzamiento lejano de Medina, al que le falló la puntería (17´). Luego, se consumió gran parte del tiempo en un quiero y no puedo de los del Heliodoro. El juego comenzó a trabarse más aún y los canarios ya no inquietarían más al cancerbero contrario sino con un disparo lejano de Lozano que se marchó fuera (40´).

Pero el Tenerife no se marcharía al vestuario sin antes recibir un susto, que Dani Hernández, con una gran intervención, dejó en solo eso. Mateu remató a bocajarro un pase de la muerte de Pablo Valcarce y el portero hispano- venezolano sacó una pierna prodigiosa para evitar un tanto que parecía inevitable.

Al inicio del segundo período se percibió a un Numancia más ambicioso. De hecho fue el primero que golpeó tras la reanudación. Pablo Valcarce ensayó desde fuera del área, aunque sin demasiada precisión (53´). El Tenerife parecía atascado en ataque y Martí decidió apostar por Nano, un jugador que le está resultando muy productivo a su equipo en los tramos definitivos de partido. Y el canterano inmediatamente dispuso de una ocasión de gol, a pase de Suso, que despejó Munir una vez más (69´).

El tramo final

Los anfitriones se propusieron echar el resto en el epílogo del choque. Jairo, que se había quedado fuera de las últimas convocatorias, también se sumaba al arrebato final. Los sorianos, por su parte, agotaban sus cambios con el objetivo de derrochar tiempo y, con la frescura de Vicente, David Concha y Nacho, buscar un zarpazo final que le otorgara un triunfo que no merecía, lo que no significaba que escatimaran ayer en esfuerzo y disciplina. Y es que el Numancia fue un muro infranqueable para un equipo isleño que pudo encontrar su premio a falta de cinco minutos si el colegiado llega a decretar penalti en un derribo sobre Suso. Pero Eiriz Mata se inhibió, como lo llevan haciendo otros árbitros durante una temporada en la que aún el Tenerife no se ha visto favorecido por ninguna pena máxima.

El encuentro concluyó sin que los blanquiazules llegaran a dar con las mallas de la portería rival pero se vaciaron para lograrlo y así se lo reconoció una afición que animó desde el principio a los suyos. Tres jornadas sin perder han conseguido reconciliar al Tenerife con su hinchada, que ahora cree mucho más en su equipo.

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