Fútbol . CD Tenerife

Un fichaje de fútbol sala

Saúl García inició su carrera como delantero en este deporte, de ahí su vocación ofensiva "desde pequeñito"

21.01.2016 | 02:00

Vocación ofensiva, ambición por hacer carrera en el fútbol profesional, voluntad de jugar muchos minutos y una madurez que abruma. Son los parámetros que confluyen en el perfil de Saúl García, cántabro de 21 años y hasta la fecha el único refuerzo invernal del representativo. Lo que casi nadie conoce es que sus orígenes hay que hallarlos en el fútbol sala, donde se hinchaba a meter goles y jugaba como delantero. "Era un niño", recuerda. Fue a los 10 años, proveniente de este deporte, cuando se produjo su llegada al Racing. "Ahí empezó todo", apunta.

Saúl, absolutamente decidido a llegar lejos en el fútbol al más alto nivel, explica que un cambio se produjo en su carrera en edad juvenil. Coincidió entonces con un entrenador que le transmitió que "de verdad podía llegar a ser profesional". "Fue a partir de ahí cuando me lo creí y me convencí de mis posibilidades", dice el zaguero. "A mí me gusta más jugar como lateral, pero no tengo problemas en ejercer de interior, donde lo he hecho muchas veces", indica sobre su polivalencia.

"Es que siempre jugué de lateral. Llegué con 10 años al Racing; venía del fútbol sala, donde jugaba de delantero y metía muchos goles", confirma. "Como el primer día no había nadie para jugar en defensa por la izquierda, me pusieron ahí, pero siempre con ideas ofensivas", define. Es paradójico que haya sido Vitolo uno de los futbolistas del Tenerife que le ha abierto, de par en par, las puertas del vestuario blanquiazul.

"Yo cuando tenía 12 ó 13 años iba a El Sardinero como un aficionado más y recuerdo tenerlo como uno de mis ídolos. Allí estaba él, ya como jugador de Primera. Se lo he comentado y la verdad es que ha sido una delicia revivir un montón de anécdotas de aquella época", cuenta Saúl, ahora compañero del medio de Valleseco.

El sábado se produjo su estreno y las sensaciones fueron excelentes. Le destacó Martí. Y la afición, que ovacionó cada uno de sus pasos. Incluso propició un gol –el que anotó en su propia meta Yeray– y el resultado (2-0) fue plácido ante colista. Con todo, apunta García que "es muy difícil que reconozca haberlo hecho bien". "Soy muy exigente y me gusta mejorar, sobre todo en defensa, que es la prioridad en mi posición".

"Estoy contento por haber jugado y haberme sentido futbolista otra vez, pero quiero más. ¿Repetir el domingo? Yo quiero, pero depende del míster. Si no, me tocará ayudar desde fuera", sugiere. Lo que sí le agrada es que Martí no desvele sus pistas hasta el último momento, "para tener a todos activados". "El pasado fin de semana sí sabía que iba a tener minutos y la verdad es que tenía muchas ganas de demostrar mi valía", reseña antes de hablar de la afición, para la que solo tiene palabras de gratitud. "Es increíble cómo se vive el fútbol aquí, la gente es muy complaciente y te trata con cariño. Me transmiten alegría y da gusto saber que las victorias hacen feliz a tanta gente", indica. "Todo es muy diferente cuando te sientes protegido, lo tienes muy en cuenta. Es muy importante que la afición nos arrope", dice.

Cuando echa la vista atrás, recuerda que ya pudo venir al representativo en verano. "Al principio el Deportivo no quería cederme y, cuando se decidió que sí, ya no hubo acuerdo con los clubes que me querían", relata. Con motivo de la reapertura del mercado aparecieron de nuevo varios pretendientes pero el Tenerife se llevó el gato al agua por el empeño de Martí, que le llamó y le convenció. "Ningún entrenador te puede garantizar que vas a jugar, pero al menos me dijo que sí tendría muchas opciones". Todo apunta a que seguirá el once. Al menos, ya se ha ganado estar en muchas quinielas que vaticinan su continuidad. Garantiza implicación, voluntad y fuerza. "Tengo ganas de comerme el mundo".

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