Baloncesto. Liga Endesa

Los obreros salen al rescate

El Iberostar Tenerife suma otra sufrida victoria a domicilio gracias a la labor de los jugadores menos habituales hasta ahora

17.01.2016 | 01:29
Will Hanley se dispone a anotar ante la defensa de Pustovyi.

A este Iberostar Tenerife le gusta divertirse fuera de casa. Como si jugara más suelto lejos de su propia cancha, y como si dejara a un lado la presión que le supone la necesidad de ganar ante los suyos, ayer el cuadro canarista demostró que pasa por ser ahora mismo uno de los conjuntos mas solventes de la Liga Endesa a domicilio. Esta vez lo hizo en Santiago, una pista casi inexpugnable este curso, superando un inicio para olvidar (19-6) y mostrando fortaleza en los momentos más comprometidos del choque (60-59) antes de un final de infarto en el que los tiros libres –ese factor que tanto le había condenado– le aseguraron la victoria en Fontes do Sar.

Un temple con mayúsculas en el epílogo que vino precedido de la gran aportación de actores que suelen ser secundarios en las filas del cuadro lagunero. Y es que ante la baja producción de Beirán, los problemas con las faltas de Sekulic y el desgaste defensivo de Richotti, al rescate salieron hombres como White (13 puntos al descanso), Hanley (con sus mejores minutos de la temporada), O´Leary (con una garra única bajo el aro ajeno) y, sobre todo Arco, autor de 20 puntos (4/6 en triples) que le convirtieron en el factor diferencial para los de Txus Vidorreta. Una faena de mucho oficio rematada por Richotti, casi predestinado a liársela al Obradoiro en cada duelo que disputa ante los gallegos, y que ayer certificó la victoria aurinegra con dos tiros libres a dos segundos de la conclusión.

Pero antes de todo eso la puesta en escena canarista fue más que deficiente. Delante los isleños se vieron ahogados por los continuos 2x1 de los locales en la parte superior de la zona. Una presión que derivó en malas y apuradas situaciones de tiro para los de Vidorreta. Y detrás porque los laguneros dejaron jugar muy cómodo a su oponente. Ya fuera en situaciones de uno contra uno, asistiendo debajo del aro, a la contra, entrando desde atrás en el rebote ofensivo, llegando los aurinegros tarde tras una ayuda que acabó en un 3+1 y, sobre todo, invirtiendo el balón (de lado o dentro-fuera) el Obradoiro fue labrándose una renta que superó la decena con poco más de cuatro minutos de juego (15-4).

No le quedó otra a Vidorreta que pedir tiempo muerto e introducir los primeros cambios en su quinteto con la entrada de Arco y White.
Recomposición que en un primer momento no sirvió de mucho ya que los gallegos llegaron a ampliar su ventaja hasta el 19-6. Pero al contrario de lo habitual los hombres de refresco fueron los que sacaron del atolladero al conjunto aurinegro. Y sin la necesidad de entrar en calor para aportar. Primero con una contra de Salva Arco, luego con dos buenas acciones de Hanley (desde el perímetro y tras rebote ofensivo) y a continuación con un Jones que sabe siempre donde estar colocado al borde de la zona. A base de oficio y esfuerzo el Iberostar había reparado su desastroso comienzo (19-17).

Equilibrado el choque el Iberostar mantuvo su velocidad crucero con otros de sus dos reservas. Por un lado un activo O´Leary, que no solo se partió la cara debajo del aro sino que también sumó desde fuera. Y por el otro, Davin White, en esos momentos en la versión desequilibrante que le convierte en imparable tenga a quien tenga delante. El de Phoenix vio el aro como una piscina desde el 6,75, fue vertical en sus penetraciones y además colaboró atrás con un robo seguido de contragolpe que certificaban un parcial de 10-29 para los canaristas, en ese momento seis arriba en el marcador (29-35, 15´).

Más allá de las individualidades el Iberostar había superado el bache de entrada a base de paciencia, buena y rápida circulación de balón, y especialmente mucho acierto. Notable puntería en el perímetro (8/15 al descanso) y 8/9 en libres fue la tarjeta de presentación de un conjunto, el isleño, que iba lanzado y que pese a la tercera falta de Sekulic y de Jones, alguna que otra laguna defensiva y la producción local desde el 4,60, llegó a disponer de 10 puntos de colchón casi al final del segundo acto (38-48).

Pero como si el descanso le retrotrajera a la desconexión del inicio del partido, el Iberostar vio como su renta desapareció de un plumazo con varias acciones interiores de los locales y a continuación con la aportación exterior de los locales, en donde comenzaba a despertar Waczynski. Ni el triplazo a la media vuelta de Richotti impidió a los de Moncho Fernández darle la vuelta al electrónico (55-53). Estaban pagando ahí los aurinegros los continuos errores de Abromaitis en el tiro de tres puntos y varias pérdidas un tanto absurdas.

En medio de los momentos de dificultad el cuadro lagunero, sin embargo, no se descompuso (55-59) y aunque le penaron otro par de malas acciones (60-59) recurrió de nuevo a su segunda unidad para salir del socavón. Y ahí el gran protagonista fue Salva Arco, cada vez más suelto y autor de tres triples –dos de ellos al límite del reloj de 24– que dieron de nuevo aire a los aurinegros (62-70) en el arranque del último acto y que tuvo continuidad con Sekulic, también más allá del 6,75 (65-73).

Más de siete minutos por delante y ocho puntos de renta. A priori un botín más que escaso pero que los de Vidorreta supieron rentabilizar a la perfección. Lo hicieron a base de esfuerzo atrás y, sobre todo, ambición delante. Un anhelo que le llevó a los canaristas a rebotear una y otra vez en la canasta rival para paliar sus errores en el tiro. Huérfano de acierto por parte de ambos conjuntos el partido entró entonces en una espiral de locura, con fallos y pérdidas encadenadas en los dos lados de la cancha. Un disparate del que parecieron abstraerse los aurinegros con dos libres de Abromaitis y otros dos de Richotti para que los isleños dispararan de nuevo su renta (70-77) con 2´19" por delante.

Sin embargo, y lejos de sentenciar, el Iberostar le dio vida al Obradoiro, cada vez más intenso en la presión en toda la pista y que aprovechó, desde el 4,60, un par de regalos en forma de pérdidas y tiros precipitados por parte de los de Vidorreta. Malas prestaciones que llevaron el duelo a un equilibrio total a falta de solo 26 segundos del final (76-77) y que envolvieron el choque en un continuo ir y venir al tiro libre en medio de un mar de cambios tácticos defensivos y ofensivos.

Primero anotó Arco, luego respondió Triguero (78-79), a continuación sumó de nuevo Arco (78-81) antes de una antideportiva de Abromaitis sobre Caloiaro. El Obra solo sacó dos puntos de la desmedida acción del interior canarista, pero San Miguel, tras ser objeto de falta en un rebote, aprovechó únicamente uno de sus lanzamientos desde el 4,60. Ocasión que no desperdició Waczynski para igualar a 82. Y todo en solo 17 segundos de juego. Con algo más de nueve por jugarse.

Y ahí, en el momento de la verdad, la bola fue para Richotti, predestinado al protagonismo cada vez que tiene delante al cuadro santiagués. El de Bahía Blanca penetró por la izquierda, sacó la falta de McGrath cuando solo restaban 2"5 y anotó los dos libres para el 82-84. Suficiente –los locales sacaron mal y Pozas tiró muy forzado de tres– para amarrar un triunfo de infarto, confirmar la sexta victoria del curso y confirmar que a este Iberostar le va la fiesta lejos del Santiago Martín.

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