Baloncesto . Liga Endesa
Iberostar Tenerife 6483FC Barcelona
 

El sueño duró 20 minutos

El Iberostar Tenerife le aguanta dos cuartos a un Barcelona que recurre al acierto exterior y al músculo para vencer (64-83)

11.01.2016 | 12:25
El sueño duró 20 minutos
A Blagota Sekulic se le escapa el balón ante la defensa de Tomic (44) y Doellman.

Un sueño de poco más de 20 minutos. Eso fue lo que le duró ayer la ilusión al Iberostar Tenerife por cambiar su historia particular frente al FC Barcelona. Dos cuartos iniciales intensos, de puro nervio y entrega que permitieron a los de Vidorreta tener contra las cuerdas hasta el descanso al todopoderoso conjunto culé. Y todo pese que el acierto aurinegro en varias parcelas ofensivas –triples y tiros libres– rayaba una vez más cifras indecorosas para poder competir con un mínimo de garantías frente a adversario de pedigrí. Llegaron a estar los canaristas con 0/8 desde el 6,75 y 6/13 en tiros libres, y aún así les dio para llevar la delantera en el electrónico justo antes del descanso (36-35).

Pero como un punto de inflexión sin vuelta atrás, o como si fuera un golpe de realidad para despertar a los isleños de su particular quimera, apareció Álex Abrines. El mallorquín ya había clavado un triple sobre la bocina del primer cuarto, y apareció de nuevo para anotar desde nueve metros y de forma casi inverosímil cuando expiraba el segundo acto. Lejos de conformarse, el exterior balear repitió con sendas canastas desde el 6,75 en los dos primeros ataques azulgranas del tercer periodo. Nueve puntos en apenas un minuto que dejaron groggy al Iberostar Tenerife, que seguiría sufriendo el acierto exterior catalán (cinco triples en el tercer cuarto) y posteriormente el músculo de los de Xavi Pascual en la pintura. Los isleños hicieron una última intentona por agarrarse al encuentro (40-44), pero entre que atrás no defendieron con la solvencia mostrada hasta el descanso, y delante entraron en colapso casi total, no fueron capaces siquiera mantener apretado el marcador hasta los compases finales para que a los visitantes pudieran entrarle los nervios.

Ya tuvo que realizar un primer esfuerzo de entrada el Iberostar, que se topó con el acierto de un Perperoglou inspirado y superior tanto dentro como fuera a Beirán (el griego fue el autor de los siete primeros puntos de los suyos) y la verticalidad de Satoransky (2-9). Pero superado este primer arreón, los de Vidorreta apretaron los dientes atrás y fueron tan generosos en las ayudas como rápidos en línea de pase para robar hasta en tres ocasiones seguidas y salir a la contra (9-9). Huérfano ya por ese entonces de puntería en el libre (1/5) y también en el triple, el club canarista vivió de su intensidad (11-11), si bien la pareja Sekulic-Jones dio vía libre a la versatilidad ofensiva de Doellman, protagonista del segundo estirón azulgrana, rematado por un triple de Abrines al término del cuarto en una jugada donde los locales no estuvieron del todo finos (15-23).

Pese a la rémora desde el 6,75, al rescate salió White, que convirtió su acierto exterior de la pasada jornada en Bilbao en el tempo correcto para penetrar o bien para dividir y asistir a sus compañeros. Siempre sacando algo positivo y aportando además en el rebote de las dos canastas. Liderado por el de Phoenix, el Iberostar maldecía su divorcio con el tiro libre para no haberle dado ya la vuelta al marcador (24-26). Con Beirán dificultando la subida de balón de Ribas (muchos minutos de base ante la lesión de Arroyo y las faltas de Satoransky), con Richotti sumando en facetas varias toda vez que no tenía su mejor día en la anotación, y con sangre en los ojos en cada balón dividido (incluso tras fallo propio en tiro libre), fue Abromaitis el que hizo efectivo el cambio de signo en el electrónico gracias a dos canastas seguidas (34-33) que enmendaban sendos errores anteriores desde el 6,75.

Solo el postrero triple de Abrines imposibilitó a los de Vidorreta irse en franquicia al descanso, por mucho que le lastraran sus paupérrimos 0/8 en triples y 8/15 en libres. Solo una leve mejora debía ser razón suficiente para afrontar con buenas perspectivas la segunda parte. Pero como si el conjunto de Xavi Pascual que se hubiera visto en los dos primeros cuartos se metamorfoseara en el descanso, el Barça, a partir del tercer acto, fue diametralmente distinto.

La primera evidencia del paso adelante culé lo dio Abrines con otros dos triples en menos de un minuto (36-44), y aunque un par de buenas defensas acercaron de nuevo al Iberostar Tenerife (40-44), los azulgranas habían puesto ya velocidad de crucero, un ritmo inalcanzable para los isleños por mucho que Selulic y Abromaitis dieran fin al 0/10 desde el 6,75. El Barça leyó a la perfección las ayudas demasiado largas de los locales para encontrar a sus exteriores en las esquinas y se ayudó también de la polivalencia de Satoransky para encarrilar un partido (47-64, 30´) que terminó de romper a base de músculo.

En medio de su colapso ofensivo (sobre todo cuando decidía adentrarse en la zona rival), al Iberostar le abandonaron por momentos la entrega y el pundonor de los minutos anteriores. Alfombra roja para que el Barça se gustara y llevara sus rentas por encima de la veintena (54-78). Minutos finales que sobraron y que se tradujeron en excesivo castigo para los aurinegros, tan voluntariosos y entregados atrás hasta el descanso, como superados y maniatados en los dos cuartos siguientes. Por primera vez desde su llegada al banco canarista Vidorreta no lograba al menos alargar la tensión de los suyos hasta los compases finales. Esfumada la opción de firmar la machada, al Iberostar solo le queda pensar ya en Santiago para intentar alcanzar el ecuador de la competición en una situación relativamente placentera.

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