Fútbol .
CD Tenerife 12AD Alcorcón

 

El 'efecto Martí' se evapora

El Tenerife pierde su tercer encuentro en casa tras ofrecer un juego plano con el que casi no creó ocasiones de gol

05.01.2016 | 02:05
El 'efecto Martí' se evapora

La efervescencia producida por la llegada de José Luis Martí al banquillo del CD Tenerife, que logró frenar así su caída después de encadenar seis partidos sin conocer la derrota, parece haberse diluido. Pero lo que más daño produce no es la tercera derrota en casa, ni el hecho de que sea la segunda consecutiva, sino la imagen ofrecida por el equipo ayer ante el Alcorcón. Y es que los del Heliodoro completaron una actuación deplorable, especialmente en el primer período, en el que no llegaron a disparar ni una sola vez sobre el marco contrario. En esta ocasión, el arreón final no fue milagroso, como ocurrió ante el Mallorca en el anterior duelo como local, por lo que tampoco se pudo edulcorar el mal sabor de boca que han dejado sus últimas actuaciones.

El primer once del Tenerife en 2016 no presentó ninguna novedad llamativa, todo lo contrario, el técnico mallorquín alineó a sus hombres más habituales. Era un equipo teóricamente ofensivo, con Suso y Omar Perdomo de puñales por las bandas, Cristo González de enganche y Anthony Lozano como punta. Sin embargo, desde el incio se notaba ya a los de casa incapaces de llegar a la meta contraria. El cuadro alfarero había ideado un plan que consistía en conceder el balón a su adversario para luego presionarle en la zona de tres cuartos y tratar de pillarle ahí en un renuncio. El Tenerife no encontraba fluidez en su juego y los madrileños, aunque tampoco proponían demasiado en ataque, sí que amenazaban con propinar algún zarpazo, como el de Óscar Plano, que cabeceó a las manos de Dani Hernández tras un córner lanzado por Collantes (22´). Hasta ese instante el bagaje ofensivo de los isleños se limitaba a un centro cerrado de Omar al área, en el que Lozano no estuvo atento para aprovechar el error en el corte de Chema (11´).

El partido no parecía mejorar con el paso de los minutos. El público se aburría en la grada debido a la falta de continuidad en el juego, permanentemente interrumpido por las numerosas faltas que cometían los futbolistas de uno y otro equipo. Y también por la nula actividad ofensiva de los protagonistas. Pero cuando los aficionados daban por finiquitada la primera mitad y trataban de ilusionarse con la posibilidad de vivir un segundo período más entretenido, llegaron dos goles tan inesperados como fatales para la escuadra canaria. El primero de ellos fue una mezcla de descolocación y de cierta pasividad por parte de los jugadores de Martí, quienes dejaron avanzar con total libertad a Fausto hasta la frontal para que este dispara a puerta, con tal fortuna que el balón dio en Óscar Plano y pilló a Dani a contrapié.

Sin casi tiempo para digerir el golpe, el meta tinerfeñista cometió un penalti innecesario sobre el autor del primer tanto. Dani llegó tarde a cortar el balón y arrolló al madrileño. La pena máxima se encargaría de convertirla en el 0-2 David Rodríguez. Casi sin querer el Alcorcón había dejado el choque muy de cara para sus intereses.

Tras la reanudación, los anfitriones intentaron empujar a su rival hacia su portería y el conjunto de Juan Ramón López Muñiz aceptó el rol que le tocaba jugar, es decir, dio un pasito atrás y trató de explotar el contragolpe ante un contrario volcado sobre su área. Martí apostó entonces por el argentino Tomás Martínez, al que situó en la mediapunta, para desplazar al interior izquierdo a un desacertado, hasta ese instante, Cristo González. Como tampoco incrementaba sus prestaciones en ataque la formación insular, su técnico decidió jugar la baza de Nano. Pero el Alcorcón ya había decidido tirar de oficio para dormir el partido.

No parecía que fuera a producirse el chispazo de los blanquiazules. Ni siquiera cuando en el minuto 76 Tomás Martínez protagonizó el primer disparo a puerta de su equipo en lo que iba de partido. Un remate inocente que atrapó Dmitrovic sin problemas. Bien es verdad que los de la capital de España habían bajado sus pulsaciones y sus fuerzas ya no eran las mismas. Quizás por eso Aurtenetxe encontró su camino expedito en la izquierda, ganó la línea de fondo y asistió a Lozano para que el hondureño recortara distancias.

Quedaba tiempo suficiente para incluso dar la vuelta al marcador pero no fue capaz el Tenerife de llegar a la meta rival con la claridad necesaria para batir a Dmitrovic. Solo un disparo lejano de Tomás Martínez (82´) y un cabezazo sin demasiada intención de Nano (91´) inquietaron de alguna manera a un Alcorcón que no había realizado un gran encuentro hasta ese instante pero que sí había dado muestras de un grupo con más empaque, energía y oficio que los tinerfeñistas.

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