Baloncesto. Liga Endesa

Al Iberostar se le encoge la mano

El conjunto lagunero sufre su cuarta derrota como local, esta vez frente a un colista Gipuzkoa que nunca se dio por vencido y que sacó tajada del paupérrimo acierto final de los locales desde el tiro libre

20.12.2015 | 17:49
Richottit entra a canasta ante la defensa de Grimau en el partido de ayer.

A este Iberostar Tenerife le gusta reincidir en sus errores como local. Cuando el brillante triunfo en Vitoria y el sufrido resultado positivo cosechado seis días atrás ante el CAI hacían prever que el conjunto lagunero había puesto por fin velocidad de crucero, ayer el conjunto de Txus Vidorreta regaló a su afición otro trago amargo. Lo hizo ante el colista Retabet.es Gipuzkoa, que se presentaba en el Santiago Martín sin conocer la victoria y en medio de un mar de dudas por los obligados movimientos en su plantilla. Y lo cierto es que en los compases iniciales el conjunto aurinegro dio muestras de superioridad, pero poco a poco se fue metiendo en un juego espeso del que los isleños no encontraban solución.

Llegaron a estar diez abajo los aurinegros poco antes del descanso (32-42), y aunque supieron salir de ese momento crítico gracias a la aportación de Abromaitis y Richotti con un parcial de 20-3, no terminaron de hacer doblar la rodilla a su rival, que lejos de venirse abajo por el peso de su situación en la tabla, poco a poco creyeron en la victoria. Fe que se agrandó con el empujoncito de los canaristas con sus errores desde el tiro libre en los momentos más calientes del encuentro. Situación crítica a la que se llegó tras desperdiciar los de Vidorreta una renta de cinco puntos (71-66) y errar cinco de sus últimos siete lanzamientos desde la línea.

Pero antes de inmolarse en un epílogo para olvidar, la puesta en escena aurinegra fue más que notable. Delante supo mover bien y con rapidez el balón, de dentro hacia afuera y también invirtiendo la bola de lado, circulaciones fluidas que dieron los aurinegros tiros muy liberados desde el perímetro que aprovecharon los locales. Lo hicieron principalmente gracias al acierto de un Richotti que en este arranque trajo por la calle de la amargura a Urtasun (12-4). A su puntería añadieron los de Vidorreta una presión tras canasta y un control del rebote en su propio aro. Con todo, el Gipuzkoa trató de agarrarse al choque de la mano de Wear (14-10, 6´), pero sendas buenas acciones de White (canasta) y Jones (tapón) nada más salir a la cancha dispararon de nuevo a los isleños (18-10) frente al colista.

Lejos de poner tierra de por medio al Iberostar el abandonó su acierto desde el 6,75 a la vez que con la entrada de Grimau y la versatilidad de Wear el conjunto donostiarra ganaba en alegría. Así, un parcial de 0-6 obligó a Vidorreta a parar el partido (18-16) para recomponer a los suyos. Lo logró el técnico vasco, pero solo momentáneamente (22-18) tras una contra de Hanley. Espejismo porque los isleños estaban cada más incómodos en ataque ante las defensas alternativas de su rival, mientras que detrás eran incapaces de frenar ni a Wear a la verticalidad de Grimau (22-24 tras 4-14).

Con todo, el Iberostar logró meter el encuentro en un intercambio de canastas (30-30), aunque nunca fueron capaces de dar con la fluidez necesaria frente a un rival cada vez más pegajoso, muy entregado en su zona 2-3 (Sekulic estaba pasando de nuevo casi desapercibido) y rápidos en la líneas de pase, provocando varias pérdidas en los locales (siete al descanso). Incapaz de producir delante (ni en el tiro libre con 5/10) pese a las continuas rotaciones de Vidorreta, en el otro lado de la cancha el cuadro lagunero también se mostró impotente, por un lado para frenar a Doblas debajo del aro, y por el otro los lanzamientos exteriores de Lawrence, que con su segundo triple rubricó un parcial de 2-12 para los visitantes. Sorpresivamente el colista ganaba con solvencia en el Santiago Martín (32-42) a un cuadro, el aurinegro, totalmente desconocido respecto a las últimas semanas. Aún así, un triple de Abromaitis sobre la bocina hizo que lloviera menos al descanso para los isleños (36-42).

Fueron (la máxima renta visitante y el triple de Abromaitis), quizá, los chispazos que necesitaban los aurinegros para percatarse de que era imprescindible emplearse a fondo para sacar el choque adelante. Y así lo hicieron a la salida del tercer acto con los puntos del propio Abromaitis (ocho en poco más de cuatro minutos) y el arrojo de Richotti. Acierto producto de no caer en la desesperación ante la férrea defensa donostiarra. Siempre un extrapass y si no, entrega para optar al rebote ofensivo, como los dos seguidos que rebañó Beirán. Se explica así un parcial de 20-3 que ponía de nuevo en franquicia a los locales (52-46).

Aferrado a su acierto exterior (5/9 en el tercer periodo) el Iberostar mantuvo la delantera (58-52, 29´), pero como en episodios anteriores del encuentro fue incapaz de dejar groggy a su oponente, nuevamente metido de lleno en la pelea por la victoria tras dos errores absurdos de los aurinegros (pasos y mala defensa) en los últimos cuatro segundos del periodo. Casi sin darse cuenta el equipo canarista se veía otra vez por abajo en el electrónico (58-59), situación que solventó con sendas canastas de Jones y Beirán cerca del aro (63-59).

El parche parecía definitivo, sobre todo con la verticalidad de White, el acierto en el tiro libre de San Miguel, la aportación de un casi desaparecido hasta entonces Sekulic, y especialmente gracias al arrojo en el rebote ofensivo de los canaristas. Jugó el cuadro lagunero para ponerse incluso siete arriba (71-66) pero ahí tiró todo por la borda. Primero con una pérdida, luego dejándose coger varios rebotes en su zona (71-72 tras rechace de Doblas) y, siempre por su mano encogida en el tiro libre. Y es que lejos de aprovechar cada ocasión en la que iba al 4,60, los laguneros cavaron su propia tumba desde la línea a la vez que entraban en colapso ofensivo al ver que las penetraciones de Richotti ni White daban rédito. Así, a 48 segundos del final el propio White solo fue capaz de anotar un punto (72-72), fallo que recrudeció a 12" de la bocina para intentar poner dos arriba a los locales.

El Gipuzkoa aprovechó el enésimo regalo y Llompart no perdonó en una penetración que nadie fue capaz de atajar. Con 72-74 y solo 2"9 por jugarse el Iberostar estaba al filo del alambre. Ejercicio de funambulismo del que los laguneros salieron mal parados, después de una mala definición en la jugada final, en la que Sekulic no acertó con el aro en una forzada media vuelta. Irregularidad, la mostrada ayer, que este Iberostar paga con su cuarta derrota como local del presente ejercicio. Esta si cabe más dolorosa e inesperada y que obliga a los canaristas a poner los pies en el suelo y olvidarse, por el momento, de otras cotas que no sea el mantener un cierto margen respecto a la zona más baja de la tabla.

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