Fútbol. CD Tenerife
CD Tenerife 21Mallorca
 

Cristo desatasca al Tenerife

El conjunto blanquiazul remonta ante el Mallorca gracias a dos intervenciones de mérito del jugador de Añaza y suma su sexto partido consecutivo sin perder

13.12.2015 | 12:44
Cristo desatasca al Tenerife
Omar Perdomo con el esférico

Dos genialidades de Cristo González, una en forma de gol y otra asistiendo a Omar en el 2-1, posibilitaron la victoria de un Tenerife que, en cambio, no ofreció ayer su mejor cara. Pasivo y desorientado en la primera mitad, el conjunto isleño salió airoso de un envite en el que no mereció más que en otros duelos en los que el resultado no le acompañó. Pero el fútbol quizás está en deuda con el equipo chicharrero y ayer decidió saldar parte de ella.

Y utilizó como moneda de pago el talento de un joven valor de la casa que salió en la segunda parte para desatascar a su escuadra, que había deambulado sin rumbo ni fe en un primer período para olvidar. Con todo, el Tenerife sumó ayer ante el Mallorca su sexto partido consecutivo sin perder, los mismos que lleva Pep Martí en su banquillo. El balear se ha aliado con la fortuna en su estreno como técnico y ayer obtuvo un premio especial, al obtener un triunfo ante el club que lo vio nacer como futbolista y le dio la oportunidad de dedicarse profesionalmente a este deporte.
Sin Aitor Sanz disponible por sanción, Martí se decantó por el majorero Abel para completar el trío de medicocentros, junto con Vitolo y Ricardo. El técnico tinerfeñista está empeñado en recuperar al realejero para la causa y de ahí que insista en otorgarle minutos, con el fin de que recobre la confianza y el ritmo que necesita para poder competir a su mejor nivel. El resto de elegidos para integrar el equipo titular no varió de lo que se esperaba, más allá de que Alberto, Pedro Martín y Tomás Martínez se quedaron esta vez de entrada en el banquillo.

El Tenerife afrontaba el choque con la responsabilidad añadida de hacer olvidar la mala imagen ofrecida en Elche. Pero este era un partido trampa, ya que si por la situación clasificatoria del rival se podía interpretar que se trataba de un conjunto propicio para el éxito del representativo, existían otros argumentos que apuntaban lo contrario. Por ejemplo, que el potencial de la plantilla bermellona no se corresponde con el rendimiento que ha ofrecido hasta la fecha; o que tras la llegada de Pepe Gálvez a su banquillo, los visitantes eran un equipo moralmente renovado.

Y muy pronto se pudo observar que todo esto era real. Apenas rebasado el primer minuto de juego, Joan Oriol progresó por la banda izquierda y su pase al medio lo empujó a la red Moutinho. Ni siquiera el gol hizo reaccionar a un Tenerife mal colocado en el campo y con unos jugadores que se aplicaban sin la intensidad y dinamismo que sus adversarios. Cada vez que un futbolista de casa recibía un balón sentía a un contrario respirándole en el cuello, mientras que los mediterráneos jugaban a placer, sin casi oposición por parte de los anfitriones.

Aún así, el cuadro blanquiazul dispuso de algún acercamiento al área rival en el que pudo encontrar petróleo. Uno de los más claros tuvo como protagonista a Anthony Lozano, quien tras recortar para encarar la portería adversaria se escurrió sobre el césped (17´). Pero de igual manera, el Mallorca también buscó aumentar su ventaja. Damiá, desde lejos, no supo atinar (21´), lo mismo que Bianchi, al que su remate también le salió alto (26´). De ahí al final del primer período, solo un testarazo, después de un saque de esquina, de Jorge Sáenz completó el bagaje ofensivo del Tenerife.

En la segunda mitad, Martí decidió prescindir de un mediocentro, Abel, para introducir a un hombre de enganche, Cristo González. El de Añaza se convertiría en protagonista a poco de la reanudación. Bien es cierto que su equipo había salido con una actitud distinta a afrontar el resto del encuentro. Los canarios ahora sí mordían a su rival y daban sensación de carburar mucho mejor.

Sin embargo, eso no resultaba suficiente en los primeros compases de ese segundo tiempo, hasta que una genialidad de Cristo González elevó el gol del empate al electrónico. El canterano regateó en la frontal y nada más pisar el área soltó un zapatazo que acabó con el balón alojado en la escuadra de la meta de Wellenreuther. Un golazo que la hinchada local celebró con especial entusiasmo, no solo por su belleza sino también por la firma que llevó. Y es que desde la marcha de Ayoze Pérez, la grada del Heliodoro busca un ídolo local. Para lo cual Cristo sumó más méritos un minuto después, al asistir a Omar Perdomo en el 2-1. El grancanario definió con acierto a la media vuelta para lograr su cuarto tanto del campeonato e igualar como máximo artillero del equipo a Lozano y Suso.

Con el resultado a favor, el Tenerife fue un equipo mucho más vivo y capaz. Hizo la pelota suya y supo cerrar la contienda con oficio. En esto último, Alberto y Jairo, a los que Martí también había dado entrada, contribuyeron en gran medida. El teguestero acaparó durante bastante tiempo la pelota por la banda izquierda, lo que ayudó a que el cronómetro consumiera los minutos sin que el Mallorca pudiera acercarse tanto a la portería de Dani Hernández. Al final, el conjunto bermellóln no supo reaccionar a los dos chispazos que en poco más de un minuto propiciaron la remontada de la escuadra blanquiazul y no tuvo más remedio que claudicar pese a haber coqueteado con la victoria durante un buen tramo del encuentro.

CD Tenerife 2
Dani Hernández; Raúl Cámara, Carlos Ruiz, Jorge, Aurtenetxe; Vitolo, Ricardo (Alberto, 58´), Abel (Cristo González, 46´); Suso (Jairo, 77´), Omar; y Lozano.

Mallorca 1
Wellenreuther; Company (James, 68´), Aveldaño, Costas, Oriol; Campabadal, Yuste, Damiá (Sissoko, 51´), Moutinho; Javi Ros (Acuña, 70´) y Bianchi.

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