La semilla de la cordialidad

Cristo Martín, técnico del alevín Tahodio, idea una iniciativa para contribuir a pacificar el ambiente en el fútbol base

07.12.2015 | 01:38
Los niños del Tahodio A y del Valeriana A se saludan antes de comenzar el partido que disputaron ayer ambos equipos en el campo del Barrio de la Alegría.

Toda iniciativa que ayude a erradicar la violencia en el fútbol base es siempre bienvenida. Y así lo entiende Cristo Martín, un entrenador que se ha propuesto aportar su "granito de arena" en la lucha contra un fenómeno tan reprobable como, desafortunadamente, común en los campos tinerfeños. Después de abandonar el fútbol en activo, este santacrucero, que llegó a jugar en Segunda B con el CD Mensajero, se ha embarcado en otra aventura dentro de este mismo deporte. Quiere progresar como técnico y, "si acompaña la suerte", como él mismo señala, "dirigir a un conjunto profesional el día de mañana".

Pero antes de certificar su sueño se ha propuesto dejar huella en cada paso que dé en su carrera. Y ha comenzado dispuesto a contribuir a mejorar el ambiente en los partidos correspondientes a las categorías inferiores. Desde que comenzara hace dos fines de semana la Liga de Preferente de alevines en la Isla, Cristo ha puesto en marcha una campaña, por iniciativa propia, con el fin de concienciar a los más pequeños de que "se trata de un juego", que como tal busca "la diversión" entre sus participantes. "Es esencial fomentar la deportividad entre los niños", comenta el preparador de Tahodio A, amante del "buen fútbol".

Antes de que arrancara la temporada ya rondaba en la cabeza de Cristo la idea de colaborar en la lucha contra el mal comportamiento de algunos niños en los campos de fútbol. Y su mente se iluminó justo el día en el que por la televisión se enteró de que el técnico de un equipo grancanario, el cadete del Veteranos del Pilar, juntaba a sus jugadores con los rivales antes de cada partido en el vestuario para animarlos a comportarse con deportividad sobre el césped. "Aquella iniciativa me llamó la atención y hasta me puse en contacto con ese entrenador porque había decidido llevar a cabo algo similar en mi equipo", relata el exjugador del Ibarra, Las Zocas y Gomera, entre otros.

Hace dos fines de semana, Cristo reunió en su vestuario a sus pupilos con los del Valeriana, su rival en la primera jornada del grupo III de Preferente en categoría alevín. En presencia también del árbitro, charló con los integrantes de ambas escuadras para pedirles, principalmente, que "defendieran su camiseta y escudo pero sin malos modos, con deportividad". Fue el primer paso de una campaña en la que ayer, en el choque que enfrentó al Tahodio con el Valeriana, incorporó un nuevo elemento. En esta ocasión los jugadores exhibieron una pancarta en la que se podía leer "Papá, mamá, queremos jugar con estas diez reglas", además de una decena de requerimientos a los progenitores, que en muchos casos son los causantes de los conflictos que se originan en los campos de fútbol.

Cristo revela que seguirá madurando su iniciativa. De hecho, para el siguiente partido de su equipo ya tiene previsto que sus jugadores luzcan una camiseta al saltar al terreno de juego con la siguiente leyenda: "No a la violencia en los campos". Está convencido de que "si más gente pusiera su granito de arena en esto, poco a poco se podría ir avanzando en esta lucha".

Cristo asegura que con su iniciativa no ha de disminuir la intensidad en los partidos . Y es que, a su juicio, "no está reñida la deportividad con la competitividad". Confiesa que sus niños "salen a ganar, como también lo hacen los jugadores contrarios", pero se les pide que se diviertan y que no se apliquen con malas mañas". Su equipo, el Tahodio A alevín, ganó ayer en el campo del barrio de la Alegría 3-2 al Valeriana, mientras que en su compromiso anterior cayó por 4-1 ante el Sobradillo. "De eso es de lo que se trata", indica Cristo, "ganar o perder, pero siempre hacerlo en el marco de un ambiente cordial".

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