Baloncesto . Liga Endesa
Laboral Kutxa 9298Iberostar Tenerife

 

Machada en el Buesa Arena

El Iberostar Tenerife borra de un plumazo su derrota contra el Manresa gracias a un brillante triunfo en la pista del Laboral Kutxa

07.12.2015 | 14:00
Richotti deja atrás a Blazic y se dispone a encarar a Bourousis en el partido de ayer.

A este Iberostar Tenerife le va la marcha. Con no pocos condicionantes en contra el cuadro lagunero logró ayer en Vitoria, frente al Laboral Kutxa, su tercera victoria del curso. Sin lugar a dudas, la más sonada del presente ejercicio. Poco importaron los problemas físicos sufridos durante la semana por hasta cinco de sus jugadores –Blanco fue baja finalmente–, ni la entidad del rival –invicto hasta la fecha como local esta temporada–, ni siquiera la zozobra generada por el inesperado y feo tropiezo de la semana pasada frente al Manresa. En el Buesa Arena el conjunto lagunero ofreció su mejor versión para firmar una machada casi impensable. Como si jugar lejos de su cancha le liberara de cualquier atadura. Como si medirse a un rival de enjundia le motivara de manera especial y le permitiera exhibir sus mejores galas.

Ese fue ayer el Iberostar que se vio en el Fernando Buesa Arena. Un conjunto metido desde el salto inicial, que llevó siempre la delantera en el electrónico (8-15), que no flaqueó cuando los baskonistas apretaron en el arranque del segundo acto (20-19 tras 8-0), y que supo convivir con la presión asfixiante de su rival y la gran cantidad de faltas en las que se metió antes del descanso. Capacidad de aguante que no solo permitió a los isleños irse por delante al intermedio (40-41), sino que además le reforzó anímicamente antes de un tercer periodo para enmarcar. Diez minutos en los que gracias a una circulación fluida y el acierto desde el 6,75 el cuadro canarista se despegó poco a poco hasta gozar de una renta de 15 puntos (62-77, 31´). A partir de ahí, y pese a cometer varias pérdidas y tener que lidiar con una cierta anuencia arbitral para con el cuadro local, los de Vidorreta solo tuvieron que aprovechar la inercia para gestionar bien su ventaja y apuntarse una victoria de alcurnia.

Un triunfo que se gestó desde el primer minuto, con la primera canasta de Abromaitis –ya casi una tradición– y varias acciones positivas de Sekulic que obligaron a Perasovic a pedir tiempo muerto tras siete minutos de juego (8-15). Vidorreta movía a los suyos en una continua rotación de su banquillo (dos bases juntos, al igual que Sekulic y Jones), en parte obligada por las dos tempranas personales de Jones y Abromaitis. Incluso con cuatro pequeños en cancha el Iberostar tuvo arrestos para rebotear en ataque y conservar su renta al término del primer acto (12-19).

Los laguneros habían volteado uno de sus debes (el primer cuarto) y a la vez contenido la salida explosiva de su rival, uno de los grandes argumentos del cuadro baskonista. Pero tras diez minutos de sesteo el Laboral Kutxa pareció acercarse a su nivel lógico, y con un 8-0 liderado por Bourousis le dio la vuelta al marcador (20-19). Momento delicado (28-26) que el cuadro lagunero salvó gracias al oficio cerca del aro de Jones, el acierto en los tiros libres (5/6 hasta el descanso tras un 3/8 inicial), la efectividad de Sekulic y una canasta final de White con la que los canaristas se marcharon en franquicia al descanso (40-41).

Quedaba todo un mundo por delante, pero el Iberostar había evitado cualquier tipo de fisura irreparable. Veinte minutos más que decentes que incluso superaron los de Vidorreta en el tercer cuarto, reeditando el arranque del choque. Lo hizo con el mejor Sekulic primero (en perfecta combinación con Beirán y White) y con su efectividad desde el 6,75 después. Así, tres puntos de Abromaitis rubricaron un 0-8 con el que los isleños se disparaban hasta el 49-61 (26´), encendiendo las alarmas en el conjunto de Perasovic. Parecieron reaccionar los locales (56-61), pero ahí los laguneros redoblaron su puntería desde el perímetro con tres triples seguidos, el último de ellos obra de White (60-70), en ese momento director de las operaciones aurinegras. Dos tiros libres más y una nueva canasta del base de Phoenix hicieron que la renta visitante tocara techo (62-77, 31´).

Arreón que obligó a Peras a pedir tiempo tras apenas minuto y medio del último acto. El Iberostar tenía contra las cuerdas al todopoderoso conjunto baskonista, pero lejos de rematarlo le dio algo de vida con varias pérdidas consecutivas (66-77). Momentos de indecisión que el cuadro isleño cortó de raíz con un triple de Beirán al filo de la posesión (66-80 a 6´50"). Y es que precisamente con este argumento los de Vidorreta dieron la puntilla al partido: jugando largo y tratando de consumir al máximo los 24 segundos de cada ataque. Así fueron sumando los laguneros a cuentagotas, ayudados también por el negado día en el perímetro de los azulgranas (1/11 hasta ese momento).

Al límite de la bocina anotaron Richotti, Abromaitis, Sekulic y de nuevo Nico. Puntos que valieron oro y mantuvieron el colchón de los canaristas por encima de la decena por mucho que Adams y Shengelia se echaran al Laboral Kutxa a la espalda. Dos tiros libres y una canasta de Sekulic, y tres puntos más desde el 4,60 de Richotti (80-94) despejaron cualquier tipo de duda por mucho que los colegiados miraran para otro lado en ciertas acciones debajo del aro. Lejos de temblarle el pulso, el Iberostar firmaba un triunfo de campanillas. Una victoria de relumbrón como la que ya estuvo a punto de conseguir semanas atrás en Málaga, o como la que sí logró en el derbi ante el Gran Canaria. Un inesperado empujón, el de ayer, que debe servir a los de Vidorreta para terminar de creer en sus posibilidades y mostrar, por fin, su mejor cara ante rivales de su mismo calado. CAI Zaragoza y Gipuzkoa, ambos en el Santiago Martín, son los siguientes exámenes en los que no está permitido fallar.

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