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En memoria de Javier Pérez

El partido de la palabra

Valdano y Felipe devuelven a la afición blanquiazul a los años más gloriosos del Tenerife durante 90 minutos de viaje a través del tiempo

03.12.2015 | 00:15
Jorge Valdano (i), Mayte Castro y Felipe Miñambres, con tres imágenes de Javier Pérez al fondo, durante la charla que dieron ayer en el Auditorio.

El excepcional diálogo que ayer ofrecieron Felipe Miñambres y Jorge Valdano, parte esencial de la etapa más brillante del Tenerife, vale como lección de historia y para mucho más. Fue una declaración de principios, un manual de instrucciones para situaciones de riesgo –como la del representativo en los primeros noventa– y un extraordinario ejercicio retrospectivo que habría de ser obligatorio para las nuevas generaciones. Lo más valioso de sus testimonios, anoche bien hilados a través de Mayte Castro, es su validez para los tiempos que corren. La ambición y el criterio que rigen sus discursos son un magnífico punto de partida para plantear nuevos retos a este Tenerife tan alejado de la cima. Un excepcional ideario para pensar "a lo grande", como hacía Pérez.

La figura del fallecido jerarca palmero estuvo presente de manera casi permanente durante los 90 minutos de coloquio. Episodios inolvidables como las proezas de la UEFA volvieron al presente a través del relato vibrante de los ponentes, que deslumbraron con su verbo fácil y sus ideas claras a los cientos de asistentes, muchos más que los convocados el martes. El merecido homenaje a Javier Pérez cobro así otra dimensión con la visita a la Isla de dos personalidades tan apreciadas como ilustres. Valdano y Felipe se ganaron al tinerfeñismo de nuevo, esta vez desde la palabra.

La noche comenzó con hondas emociones. Se proyectaron en el Auditorio algunos de los goles de la singladura europea del Tenerife con su narración original –en francés los de Auxerre y en griego los del Pireo ante el Olympiakos– y el público respondió con aplausos que aún fueron más sonoros cuando los protagonistas salieron a escena. La conversación fue entrañable. "Es difícil poner en valor lo que se consiguió y hasta parece mentira que se lograse eliminar al Auxerre, al Olympiakos y casi también a la Juventus. Nos codeamos con los grandes de Europa, y además de verdad", rememoró Miñambres.

Valdano apuntó que las imágenes proyectadas le habían "refrescado las sensaciones". Ambos exblanquiazules se acordaron de Pier vestido de portero y de la explosión final. "Al Olympiakos le dimos un baile, pero cada vez que se acercaban a nuestra portería nos metían un gol. Nunca recibí tantos monedazos. Creo que la crisis griega empezó ahí", señaló el hispanoargentino, que arrancó las primeras risas de la noche.

La moderadora Mayte Castro verbalizó que a los invitados les unía también "su amor por la palabra". En un tono afable, entregados a la noble causa de honrar a Pérez, Felipe y Valdano explicaron sus primeros momentos como blanquiazules. "Yo a Javier lo conocí no en las negociaciones, que fueron más con Santi Llorente, sino después. Un día me vino un abogado y me preguntó: ¿quieres irte al Tenerife? Iba a pensarlo, pero es que el Sporting quería más los 60 millonesque a mí mismo. Venían Luis Enrique y Manjarín, y vine a la Isla porque me ofrecieron cuatro años. No sabía qué pasaría después", confesó el astorgano, quien no escatimó en detalles. "Había ratas en las oficinas", contó.

Para Valdano, sus primeras horas como tinerfeñista fueron de depresión. "Cuando aterricé aquí era miércoles. Por primera vez en mi vida llegué con un representante porque no sabía ni qué había que hablar. La negociación se demoró, pero yo no estuve en el rifirrafe. A las tres de la madrugada vino Miguel Santos [el agente] y me dijo hasta dónde llegaba el club. Discutíamos por ocho partidos y un año más, en función de que el equipo se mantuviese o no", recordó Valdano. "No me convencía la primera proposición y le dije a Miguel: despídete del Tenerife amablemente y nos vamos", fue su respuesta. Cinco minutos después, el acuerdo ya era una realidad porque el club había aceptado sus condiciones. "Javier había captado que en la otra parte había alguien que sabía lo que quería".

Valdano diagnosticó que "no había alma en lo que el equipo hacía, que se parecía mucho a la dictadura de lo correcto". "Cappa y yo pegamos un golpe de efecto, interrumpimos el entrenamiento ydijimos que había sido una vergüenza lo que acabábamos de ver. Hasta dijimos que, para seguir así, nos íbamos", añadio. Aquello fue el comienzo de una bendita transformación de todo: "Los jugadores empezaron a poner corazón a lo que hacían y le pusieron pasión".

Para Valdano, fueron el estilo y la forma de jugar lo que hicieron del Tenerife "un suceso a nivel nacional". "Éramos diferentes", coincidió con Felipe. Ambos entienden que el fútbol no tiene memoria y lo que sí es la emoción. "Lo que vives emocionado, no lo olvidas jamás", dijeron. "Todo el entusiasmo y la pasión que volcamos en el vestuario permeó en toda la Isla", celebró el entrenador. "Empezó a haber una confianza y una alegría por ver el juego del equipo. Fue una revolución social", definió.

"Peléabamos por salvarnos y lo hicimos con un juego propio de los equipos que ganan títulos", subrayó Felipe, quien remarcó que aquel Tenerife "jugaba de tú a tú" a Madrid o Barça. Ambos creen que la confianza que les dio el club bajo la batuta de Pérez hizo que se sintieran mejores de lo que eran. "Yo a Jorge le creía de pe a pa, así que matábamos sobre el campo por su idea y su filosofía". La riqueza de las anécdotas, la calidad de los invitados y la voluntad de ofrecer lo mejor de cada uno regaló a los presentes una velada mágica. Fue un regalo.

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