Baloncesto . Liga Endesa
Iberostar Tenerife 6571ICL Manresa
 

La euforia se congela

El Iberostar sufre una inesperada derrota en un mal partido ante el Manresa en el que casi siempre va a remolque (65-71)

30.11.2015 | 00:28
La euforia se congela

Freno a cualquier tipo de euforia. Dos victorias seguidas -una a domicilio y otra en el derbi-, dos manera diferentes de interpretar el baloncesto -dejar al rival en 65 o irse hasta los 94 puntos anotados-, la recuperación del mejor Sekulic, la reaparición de Saúl Blanco, la aportación de los nuevos fichajes, un rival (el Manresa) teóricamente asequible, la vibraciones positivas de las últimas semanas... El Iberostar Tenerife lo tenía todo ayer a su favor para prolongar su buen momento y confirmar definitivamente la recuperación que dejara atrás su deficiente arranque de curso. Pero no. El de ayer fue un Canarias más parecido al de inicio de temporada que al conjunto que tan buenas sensaciones había dejado en sus más recientes compromisos. Atrás los isleños cumplieron en cierta medida, pero delante sus prestaciones fueron bastante deficientes. Precipitación, tiros en malas selecciones, circulación sin demasiada fluidez, un horrendo porcentaje desde el 6,75 y, sobre todo, irregularidad. Esos fueron los patrones en los que se movió el cuadro de Txus Vidorreta, cuya defectuosa puesta en escena le obligó a ir durante muchos minutos a remolque de un oponente, el Manresa, que pareció tener mucho más claro en todo momento qué hacer para sacar petróleo de su visita al Santiago Martín.

Los isleños llegaron a estar 10 abajo en el arranque del segundo cuarto (15-25), pero tuvieron arrestos para agarrarse a un choque trabado para reducir diferencias e ir siempre con el gancho (23-25 y 303-34 al descanso). Un esfuerzo que pareció tener su recompensa con la intervención de un invitado inesperado, Petit Niang, líder en los mejores minutos de los laguneros, que llegaron a tener incluso una renta de hasta cuatro puntos (44-40). A partir de ahí el duelo se metió en un toma y daca, donde también tuvo mucho que ver Blanco. Ahí los locales volvieron a tomar la delantera (60-57) antes de cuatro minutos para olvidar en los que fallaron prácticamente todo lo que lanzaron a canasta. La presencia interior de Musli, el acierto visitante en el tiro libre, y siempre la precipitación acabaron condenando a los canaristas.

Escaso presagio fueron el triple inicial de Abromaitis (3-0), la actividad de Beirán buscando la línea de fondo y alguna que otra mano atrás. Y es que el Iberostar pareció empeñado en pelarse con el aro, errando sus ocho siguientes lanzamientos (4/16 en el cuarto), incluido el primero de un Saúl Blanco que reaparecía mediado el primer cuarto. Muchos tiros al borde de la posesión que derivaron en una sequía anotadora de cinco minutos con la que acabó Sekulic (5-7, 6´). Pero a la aportación del montenegrino le sucedieron Musli y un par de desajustes defensivos de los que sacó tajada el cuadro de Ibon Navarro (9-18).

Vidorreta quiso contrarrestar la presión a toda pista del Manresa tras canasta simultaneando en cancha a sus dos bases, si bien la dupla interior Sekulic-Jones no terminó de dar sus frutos, hasta el punto que tres faltas del norteamericano (con técnica incluida) permitieron a los visitantes dispararse hasta los diez tantos (15-25). Momento crítico que los canaristas salvaron con el acierto exterior de Richotti y un par de acciones marca de la casa. Reacción (8-0), que les dio a los isleños para apretar el electrónico (25-27), pero insuficiente para tomar el mando del duelo. Y es que los locales seguían cruzados con el tiro exterior hasta que Abromaitis cerró el círculo que él mismo había abierto en el arranque del duelo (30-34).

Sin la aportación de Jones y con Abromaitis metido en faltas, Vidorreta recurrió a Petit para intentar darle otro aire a su juego interior. Y lo cierto es que el senegalés revitalizó el ataque canarista ya que fue casi imparable por encima del aro, tanto que convirtió prácticamente casi todo lo que le llegó debajo de canasta. El Iberostar recuperaba la delantera en el marcador y parecía lanzado, más aún con una canasta de Arco que le daba cuatro puntos de renta (44-40, 27´), un mundo para lo que habían sufrido los aurinegros.

La alegría, sin embargo, duró poco en el bando isleño, ya que entre alguna pérdida, una defensa tardía en una esquina y una mala transición defensiva para cerrar el tercer cuarto hicieron que el Manresa volviera a tomar el mando (50-53). Y todo sin que hubiera noticias del tiro exterior de los canaristas, que por ese entonces acumulaba un pobre 2/15, con un solo acierto desde el 6,75 en casi 30 minutos. Con todo, y en un arranque feo del cuarto periodo, el Iberostar apretó los dientes atrás, se aprovechó de la impronta de Saúl (cinco puntos seguidos) y sacó tajada de la pareja Sekulic-Niang, con 2+1 incluido del segundo (58-55). Ahora sí los tinerfeños parecían en disposición de tomar el control del choque, ya que con solo cuatro minutos por delante mantenía la renta de tres puntos: 60-57.

Pero ahí los isleños entraron en barrena. Como si les llegaran de golpe todas las prisas para ganar el partido en una sola jugada, como si se le aparecieran los fantasmas de las derrotas anteriores en el Santiago Martín. Miedos que se pusieron de manifiesto con un solo acierto en tiros libres sobre cuatro posibles. Errores que se trasladaron luego a Blanco, White, Sekulic y Beirán. Concatenación de fallos que aprovechó el Manresa para adelantarse (61-63). Ahí las prisas terminaron de matar al cuadro canarista, que siguió fallando libres, no acertó a cerrar su rebote y y tampoco estuvo acertado en lanzamientos de media distancia.

Una falta a destiempo de San Miguel sobre Otverchenko y los tres libres anotados por el ucraniano fueron la culminación de un 1-8 y la puntilla para los tinerfeños, que veían como se le escapaba un partido clave para sus intereses. Una derrota dolorosa ante un teórico rival directo que no solo hace saltar por los aires el impulso tomado por el equipo con la llegada de Vidorreta al banquillo, sino que además deja de nuevo en el alambre (dos victorias y seis derrotas) al cuadro lagunero. Y el domingo se visita el Buesa Arena, una cancha donde todavía no ha ganado nadie este año...

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