Baloncesto. Liga Endesa

El revulsivo no puede desaparecer

El Iberostar Tenerife persigue frente a un rival directo como el Manresa un tercer triunfo consecutivo con el que confirmaría el efecto estimulante que ha supuesto la llegada al banquillo de Txus Vidorreta

29.11.2015 | 02:32
Blagota Sekulic trata de marcharse de Omic durante el derbi ante el Gran Canaria.

"La victoria del pasado sábado en Fuenlabrada tendrá valor si ganamos esta semana al Manresa". Esta frase del técnico Txus Vidorreta resume a la perfección la situación actual de un Iberostar Tenerife para el que corren mejores tiempos gracias a las dos victorias hilvanadas que han dejado en segundo plano los cinco tropiezos seguidos firmados en el inicio liguero. Un arranque, sin embargo, más que deficiente y que deja a los isleños sin apenas margen de error por ahora. Al menos ante rivales directos. Aquellos que presumiblemente deben estar luchando por sus mismos objetivos y en cuya nómina se encuentra el ICL Manresa, visitante este mediodía del Santiago Martín. En todo ello sustenta su afirmación el técnico canarista para no fallar ante la parroquia canarista.

Los tropiezos sufridos como local frente al Andorra y el Estudiantes obligan hoy al Iberostar Tenerife a sumar la que sería su tercera victoria seguida. Un triunfo que, tras los sumados frente al Gran Canaria y el Fuenlabrada, confirmaría el efecto revulsivo que ha supuesto la llegada de Vidorreta al banquillo lagunero. Tres triunfos sin interrupción que situarían a los isleños en una situación algo más relajada en la tabla y, de paso, terminarían de reforzar la que era una frágil moral hasta hace solo unas jornadas y que daría paso a un equipo que se cree capaz de cualquier empresa.

Dentro de unos esquemas tácticos algo más encorsetados –en relación con el baloncesto que profesaba Alejandro Martínez–, el duelo de este mediodía servirá también para ver qué Iberostar Tenerife tendrá un mayor peso específico a lo largo de la temporada. Si el conjunto aguerrido, luchador y con fe hasta la bocina final que derrotó al Gran Canaria tras encajar solo 63 puntos; o aquel plantel casi imparable en ataque, con 11 triples convertidos (con un 50 por ciento de efectividad) y liderado por la mejor versión de Blagota Sekulic, que fue capaz de anotar 94 puntos en Fuenlabrada hace solo ocho días.

Un camino con dos variantes por las que puede optar este Iberostar Tenerife todavía en fase de construcción pese a estar ya en la octava jornada del campeonato. Y es que al margen de la filosofía baloncestística que debe imprimir su nuevo técnico, aún se encuentran en periodo de adaptación los dos últimos fichajes de los canaristas. Por un lado Joseph Jones, llamado dar consistencia en las dos zonas pero que seguramente necesitará todavía de alguna semana más para llegar a su punto álgido de forma. Y por el otro, Salva Arco, encomendado a aportar versatilidad al perímetro aurinegro y a la vez minutos de respiro a Nico Richotti. Una función que también debería corresponder a Saúl Blanco, cuya reaparición, tras su grave lesión de hace más de seis meses, podría producirse hoy mismo.

La intención de Vidorreta es que el exterior asturiano haga al menos hoy la rueda de calentamiento, y en función de las sensaciones del jugador en estos últimos entrenamientos y de cómo transcurra el choque tenga incluso este mediodía algunos minutos frente a los manresanos. Con la vuelta del ovetense –que como Jones necesitará de un tiempo para dar su mejor nivel por culpa de la inactividad– este Iberostar debe dar un salto de calidad tremendo. Pero hasta que eso se produzca los aurinegros tienen que exprimir los recursos que poseen. Aquellos con los que ya salieron airosos estas dos última semanas y con los que necesitan vencer también hoy al Manresa.

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