Atletismo II Maratón Internacional de Santa Cruz de Tenerife. La trócola

Envidia por estar ahí

16.11.2015 | 19:02
Envidia por estar ahí

Hace hoy justamente un año que Santa Cruz de Tenerife se reenganchaba al maratón. En los años 80 y 90 ya hubo en la capital carreras de 42 kilómetros -algunos amigos las recuerdan nítidamente- pero tras un parón de mucho tiempo se llenó un hueco que estaba pendiente. Son solo dos años, pero la aventura que se puso en marcha ya es imparable. Claro que quedan cosas por mejorar, como en cualquier ámbito de la vida, pero es innegable el esfuerzo que hacen los organizadores y su equipo de trabajo por ir sumando poco a poco, por mejorar continuamente. Otras carreras del mismo tipo, con presupuestos millonarios, probablemente sean más vistosas, pero aquí se piensa en la gente de la tierra y no en generar titulares en los medios de comunicación internacionales.

Y no será porque el Maratón de Santa Cruz, prácticamente un recién nacido, no sea ya conocido. Si no, no se explica que deportistas de más de 40 nacionalidades distintas se citaran ayer en la Plaza de España para correr, sufrir en muchos casos y disfrutar.

En el ánimo de toda la gente con la que hablé ayer está volver a participar, en buscar nuevos retos en forma de mejora de sus tiempos o bien en pasarse a una distancia superior. También destacaban que este año había más y mejores puestos de avituallamiento. Otro punto que se anota la organización.

No puedo dejar de nombrar a los voluntarios; Policía Local; Protección Civil; el servicio de masajistas; los representantes federativos y sus jueces y cronotreadores; la gente de TrackingSport, responsable del cronometraje; y todos aquellos que hicieron posible que una ciudad como Santa Cruz se volcara con atletismo popular.

Tampoco de aquellos atletas que lo intentaron pero no pudieron llegar a meta porque les abandonaron sus fuerzas o porque las lesiones se lo impidieron. Ojalá los pueda ver el año que viene con las mismas ganas que tenían ayer cuando oyeron el pistoletazo de salida.

Reconozco que tengo envidia de mis compañeros de la opinión Alberto y Laura, que sí que corrieron y pudieron disfrutar de la prueba por dentro. No saben cómo me hubiese gustado estar con ellos. No es que en la línea de salida-meta y alrededores se pasara mal, pero pocas cosas hay más divertidas que vestirse de corto y correr por tu ciudad. Lo hice en 2014 y lo intentaré hacer en 2016 si las lesiones me respetan.

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