Las fuentes de las que bebió Martí

El balear muestra en su debut como técnico sus gustos y conceptos futbolísticos, heredados, en parte, de los 21 entrenadores con los que coincidió en su carrera como jugador profesional

10.11.2015 | 12:52

Pep Martí (28-4-1975) inició el sábado en el Heliodoro Rodríguez López su andadura como entrenador profesional. Una aventura que comienza con buen pie, tras haber derrotado su equipo, el CD Tenerife, al Deportivo Alavés (2-0). El que fuera futbolista profesional hasta este pasado verano logró cortar la racha negativa de los suyos, quienes llevaban cinco jornadas sin ganar. Y lo hizo a través de una victoria de prestigio y de mérito. Lo primero, porque lo consiguió ante un conjunto de la parte alta de la tabla; y lo segundo, al vencer por más de un gol, sin encajar y con un juego más que decente.

Aún es prematuro para definir el perfil de entrenador que encarna el mallorquín. Pero en ese encuentro ante el Alavés, en el que se sentó por primera vez en un banquillo como técnico, dejó alguna pista acerca de las ideas con las que pretende obtener el máximo rendimiento de sus hombres. Desde el primer día que tomó contacto con sus futbolistas Martí ha intentado transmitir a estos cuáles son los conceptos que quiere que asimilen. Ha hecho especial hincapié en que acaparar el balón el mayor tiempo posible, así como ha insistido en la necesidad de robar la pelota a través de la presión y la disciplina táctica. Al margen del sello personal que todo entrenador posee, debe existir en su librillo otros conocimientos que ha debido adquirir de los técnicos que lo han dirigido en su carrera como jugador profesional.

Desde que debutara en el fútbol de élite con el Mallorca, en la temporada 1999-2000, Martí ha pasado por las manos de 21 preparadores distintos. Y seguramente de varios de ellos habrá heredado diferentes conceptos. El actual preparador del Real Madrid, Rafa Benítez, fue el primero que confió verdaderamente en él como futbolista profesional. Lo hizo jugar hasta 39 partidos de una temporada que concluiría en el ascenso a Primera del CD Tenerife. Del madrileño, puede que Martí haya copiado su minuciosa planificación de los partidos y su obsesión por la contención.

El técnico mediterráneo ha tenido la fortuna de coincidir con algunos de los entrenadores más prestigiosos del país, y en determinados casos hasta de Europa. Después de pertenecer a plantillas a las órdenes de grandes figuras del banquillo, como Javier Clemente, Pepe Mel y Fernando Vázquez, recaló en el Sevilla CF, que por ese entonces dirigía Joaquín Caparrós. Dos temporadas jugó para el de Utrera y quizás en ellas -y en otra etapa con él en el Mallorca- debió absorber algunas de sus consideraciones básicas como las que rezan en su página web: "La ética de trabajo, el tesón, la constancia y la transparencia son aspectos fundamentales a la hora de afrontar la labor de entrenador".

Al sevillano lo sucedió en el cargo Juande Ramos, con el que Martí llegó a ganar dos Copas de la UEFA, entre otros títulos, por lo que habrá tomado buena nota de los métodos que el ciudadrealeño aplicó en el conjunto hispalense. De técnicos como Juanma Lillo, en la Real Sociedad, o Michael Laudrup, en el Mallorca, debió mamar un fútbol más estético y fantasioso, mientras que de José Luis Oltra, recibió la enseñanza de un preparador que sabe manejar el entorno como pocos. Martí se ha llenado ahora de valentía para afrontar un reto tan arriesgado como apetecible, lo mismo que hizo en su día otro de sus técnicos, Gregorio Manzano, que dejó su plaza de funcionario para ser entrenador profesional.

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