Fútbol . CD Tenerife

Un camino de luces y sombras

Agné deja el Tenerife tras haberle salvado del descenso y fracasar en su intento de situarle arriba

03.11.2015 | 23:21
Raúl Agné y Anthony Lozano, en El Mundialito.

Raúl Agné Montull (Mequinenza, 1970) llegó al banquillo del Tenerife tras la destitución de Álvaro Cervera. Una derrota del equipo –también entonces a domicilio– ante el Albacete precipitó los acontecimientos y el despido del técnico que había firmado el último ascenso del club a Segunda División. En medio de una creciente crispación y con el Heliodoro en su contra, Cervera dejó la entidad por decisión de Miguel Concepción, quien apeló al factor ambiental para explicar su determinación.

Tras hallar serias dificultades en la búsqueda de un sustituto, Alfonso Serrano se decantó por Agné. Antes, había manejado otros nombres como el de Juan Ramón López Muñiz o el de Lluís Carreras, pero con ninguno de los dos hubo acuerdo. El nuevo técnico firmó solo hasta final de temporada y prometió un estilo diferente al de su antecesor, más atrevido y vertical. No obstante, su etapa no pudo comenzar peor. El Girona, entonces aspirante al ascenso, pasó por encima del representativo en el choque que supuso su estreno.

La mejoría empezó a verse a la jornada siguiente, cuando el equipo arrancó un empate de Anduva (1-1) frente al Mirandés. La primera victoria no se demoró mucho más y, cuando más hacía falta, el Tenerife impuso al potente Valladolid en uno de los mejores partidos de esta nueva etapa. El triunfo por 2-0 llegaba justo antes de la visita a Gran Canaria en el derbi, donde los de Agné también ofrecieron buenas sensaciones. El preparador de Mequinenza abogó por la titularidad de Maxi, a la postre protagonista. El conjunto blanquiazul salió indemne del clásico del fútbol canario y sumó otro punto más. La permanencia estaba más cerca.

No obstante, hubo que sufrir hasta el final. Tres salidas consecutivas sin un solo punto (a los feudos de Alavés, Mallorca y Racing) complicaron sobremanera la permanencia para el representativo, que se salvó gracias a su triunfo en Sabadell y a la providencial victoria ante el Betis, que llegó al Heliodoro ya ascendido. Días más tarde se confirmó que la directiva ofrecía a Agné la renovación, y que el maño aceptaba.

Cambios

El verano trajo una remodelación en la configuración del plantel. El entrenador subrayó en numerosas ocasiones que se limitaría a su parcela y no invadiría las responsabilidades de su superior, Alfonso Serrano. Eso sí, participó de fichajes como el de Germán. El equipo se concibió para mirar "hacia arriba" –éste fue el mensaje del presidente– pero tras una pretemporada sobresaliente y sin resultados negativos, la Liga empezó de manera ruinosa. Una escandalosa goleada ante el Numancia en Soria (6-3) fue el peor presagio posible para un grupo que solo levantó cabeza para vencer en Palamós, cuando Agné ya estaba cuestionado, y frente al Mirandés, en el encuentro más plácido del nuevo curso. Dos victorias eran un paupérrimo bagaje para mantener en su cargo al aragonés, pero aún así el club optó el sábado por darle un partido más. Así lo confirmaba el lunes nada menos que Miguel Concepción. Nuevamente, la ratificación se convertía en la antesala del cese. Solo unas horas más tarde, Agné ya es historia en el banquillo del Tenerife.

Dos triunfos en 11 jornadas

El gran fracaso de Raúl Agné ha venido esta temporada, cuando con un plantel que ya había trabajado en pretemporada –con unos resultados excelentes e n verano– no ha sido capaz de situar al cuadro isleño cerca de los mejores. La errática trayectoria blanquiazul ha irritado sobremanera a los gobernantes de la institución, que habían prometido un Tenerife que mirase a los puestos altos.

El equipo solo fue capaz de vencer a Llagostera y Mirandés. Once jornadas después del comienzo liguero, está ubicado por segunda semana consecutiva en la zona de emergencia. Sus números solo son mejores que los de tres de sus competidores: Llagostera, Athletic de Bilbao B y Almería. Los andaluces ya han ejecutado un relevo en su banquillo, toda vez que fue despedido Sergi Barjuán.

El otro cese en la Liga Adelante fue el de Gaizka Garitano en el Real Valladolid. El cuadro pucelano partía con la obligación de pugnar por el ascenso a Primera División y los guarismos que ha registrado en las jornadas inaugurales son igualmente pésimos. En su caso sí que parece surtir efecto la sustitución en el banquillo, donde ha tomado las riendas Miguel Ángel Portugal.

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