Fútbol | . CD Tenerife

Peligroso paso atrás

La falta de contundencia en las dos áreas condena al Tenerife a una derrota muy preocupante

01.11.2015 | 02:12
Peligroso paso atrás

El Tenerife dio ayer un preocupante paso atrás y concatenó su quinta jornada consecutiva sin ganar. Sus números de las últimas semanas son ruinosos y recortan al máximo el crédito de Agné, que aún sigue. El margen de maniobra se le recorta al entrenador con la misma velocidad que al representativo se le multiplican los problemas. Anoche en Lugo, su propuesta más aseada y atrevida –en una notable primera parte blanquiazul– la arruinaron dos errores individuales groseros y la falta de contundencia en ambas áreas. Lo que vino a continuación fue un horror.

El técnico blanquiazul aprovechó las bajas para remodelar el equipo y ajustarlo en casi todas las líneas hasta perfilar una versión más osada y ofensiva. Así, Cristian forzó la máquina para volver a la titularidad en su demarcación preferida (lateral derecho), Vitolo y Aitor fueron esta vez los únicos pivotes, Cristo González se mantuvo en la titularidad por segunda semana y le acompañó Lozano, indiscutible. Otra vez dos delanteros y, se suponía, un Tenerife más vertical. Así fue, pero mientras el equipo se hacía más peligroso también resultó más vulnerable. Mucho más. Al rato de empezar, ya hubo malas noticias. Ocurrió que Germán casi introduce el balón en su propio arco, interviene de forma providencial Dani y su rechace habilita a Pereira, libre de marca, que anota de tiro cruzado. Habían pasado nueve minutos.

Tener que levantarse de un golpe de tamaña envergadura fue una losa tan pesada como encontrarse el Tenerife con sus delanteros fuera de servicio. Ayer fueron tan útiles como un taxi con la luz apagada. Al equipo le falló la eficiencia atrás... y arriba. Solo así se explica que acabara sin goles un encuentro donde dispuso de algunas de sus oportunidades más claras de toda la Liga: un testarazo de Carlos Ruiz, un duelo a solas del Choco con José Juan, otro lanzamiento del delantero hondureño desde la frontal del área, una nueva acción donde cedió el cuero a un Cristo que llegó tarde... Y así, un sinfín de ocasiones que se fueron todas al limbo.

El catálogo de aproximaciones blanquiazules debió de bastar para firmar el empate. No en vano, los méritos le sobraron a los de Agné para irse al descanso con la igualada. Se cumplió entonces una de las máximas del fútbol: el que perdona, lo paga. Y vaya si lo hizo el Tenerife, que se topó al filo del intermedio con otro golpe, éste ya mortal de necesidad. Un error garrafal de Germán –hizo un partido infame– llevó a Caballero a los once metros. Cuando más duele. El ariete del Lugo no falló y su disparo superó a Dani, tan exasperado entonces como el resto del equipo. Se había cobrado el cuadro anfitrión las dos grandes equivocaciones blanquiazules a precio de gol. Lo que en el equipo visitante era ingenuidad, en el Lugo era contundencia. Ésa fue la diferencia. Lo peor para el Tenerife es que sus opciones se fueron al sumidero cuando llegó el descanso. Ahí se acabaron su ímpetu y el coraje. Mucho tuvo que ver el movimiento magistral de Milla (incrustó a David López por Sergio Marcos) y el orden rojiblanco, que cedió al representativo la posesión pero le quitó el veneno. Sin espacios fue una quimera que los foráneos llegaran a José Juan con la claridad y la frecuencia de antes. Tampoco ayudaron los cambios (a Tomás aún se le espera) y el partido retrató en el Tenerife la viva imagen de la impotencia. La situación es preocupante. Al equipo se le ha olvidado ganar. Su crisis es un hecho.

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