Fútbol . CD Tenerife
CD Tenerife 22CA Osasuna
 

Un punto por narices

El Tenerife salva un punto en el último suspiro del partido cuando jugaba con dos futbolistas menos

26.10.2015 | 13:34
Un punto por narices
Dani Hernández choca con Miguel Flaño al despejar un balón de puños.

El Tenerife se disfrazó ayer de gladiador ante Osasuna para sacar algo de provecho de un partido en el que pagó un alto precio, aún por determinar con exactitud. Pierde a dos jugadores por sanción para el próximo partido y puede que también a Nano, que sufrió un desvanecimiento en el tramo final del choque por el que tuvo que ser trasladado al Hospital Universitario de Canarias. Además, Dani Hernández recibió varios puntos en su cabeza tras un golpe con un rival. Por tanto, un emate que supo en el Heliodoro a victoria, eso sí, pírrica. El Tenerife mejoró en juego pero lo que realmente le proporcionó ese modesto botín fue su casta y su fe.

Después de haberse confirmado que Omar Perdomo sería el elegido para sustituir al sancionado Suso, solo quedaba por despejar la incógnita de cuál iba la demarcación que ocuparía Alberto. Finalmente, Agné se decantó por mantenerlo en el centro del campo y, por tanto, seguir confiando en la pareja de centrales Carlos Ruiz-Germán. Lo que no se esperaba era la titularidad de Cristo González, con escasa participación en su equipo en las últimas citas. El canterano desbancó del once a Nano y se ubicó en la punta.

Osasuna salió decidido a hacerse con el control del partido pero lo que no debía estar en sus planes más optimistas era dominar en el marcador tan pronto. Sin cumplirse el cuarto minuto de juego una falta de Germán a Pucko a escasos metros de la frontal del área propiciaba una ocasión de oro para los navarros, con un especialista como Roberto Torres en sus filas. Y el temor que se adivinaba en la grada encontró su explicación cuando el centrocampista osasunista clavó el balón en la escuadra de la meta defendida por un Dani Hernández que no pudo hacer nada por evitar el golazo.

Quedaba un mundo por delante y el Tenerife no podía bajar los brazos. De ahí que se fuera a por el empate de manera decidida. Y lo pudo lograr tres minutos después en una doble ocasión. Los locales sacaron una falta rápida y lo que pretendía ser un pase de la muerte fue interceptado por el meta visitante. La jugada terminó en córner, a través del cual pudo encontrar premio el cuadro insular, por medio de un derechazo de Cristo González que se marchó fuera por escaso margen.

El partido se abrió definitivamente y se inició una fase de intercambio de golpes en los que pudo salir mal herido el Tenerife. Nino peinó fuera un balón colgado al área (31´). Los canarios trataban de percutir por ambos flancos y al menos obtenía pequeñas recompensas en forma de saques de esquina. Pedro Martín logró cabecear uno sin suerte (32´). El Tenerife quería hacer sangre explotando la velocidad de sus hombres de arriba. Y la hubo, pero real, en un aparatoso encontronazo entre Dani Hernández y Miguel Flaño, con peor parte para el hispano-venezolano. Se temió por que este no pudiera continuar pero tras cosérsele la brecha que se produjo en la cabeza siguió en el choque. Durante cuatro minutos estuvo detenido el juego como consecuencia de ese incidente. Nino volvía meter el miedo en el cuerpo a la hinchada blanquiazul con un disparo que no cogió puerta (41´). Más aún amedrentó un trallazo de Roberto Torres desde la frontal que golpeó en el palo (45´). Pero los de Agné no habían dicho aún la última palabra en ese primer período. Primero, Cristo González estuvo a punto de igualar con un remate a la media vuelta (46´). Este mismo jugador sería decisivo en la siguiente jugada, ya que tras recibir de Vitolo en banda centró al segundo palo sobre la llegada de Aurtenetxe, el vasco cabeceó, Nauzet rechazó el cuero y Omar, que pasaba por allí, envió el balón a la red. Los anfitriones habían obtenido el premio a su insistencia en el ocaso del período inicial.

Si en el inicio del choque el Tenerife había recibido un jarro de agua fría, al comienzo de la segunda parte encajó un nuevo golpe, aunque esta vez en forma de expulsión. Alberto enseñó más de la cuenta el codo a Merino y el gesto le costó la roja. Con uno menos, los locales no se amilanaron. Y tampoco renunciaron al ataque. Ni siquiera cuando Oier anotó el 1-2 tras un córner en el que Roberto Torres colocó perfectamente el balón en la cabeza de este en el primer palo para que solo tuviera que empujarlo a la red.

Poco antes, Agné había dado entrada en el campo a Jairo y con el resultado ya en contra optó por utilizar a un Lozano que no se había entrenado con el grupo durante la semana por una dolencia muscular. Ambos refrescaron la ofensiva tinerfeñista, que contaba minutos más tarde con otro apoyo. Pero Nano sufrió una indisposición y no pudo completar ni diez minutos sobre el césped. El canterano fue retirado en camilla. Con dos hombres menos, solo quedaba confiar en la fe de unos jugadores locales que se esforzaron hasta la extenuación. Lozano pudo igualar al cabecear un centro preciso de Omar (79´).

El Tenerife arriesgaba todo lo que podía con el fin de obtener su propósito pero Osasuna no supo aprovechar las fugas que se produjeron en la zaga rival. Nino dispuso de una ocasión inmejorable para sentenciar cuando se marchó solo contra Dani Hernández. Pero el meta blanquiazul aguantó bien y le arrebató la pelota al almeriense. Y como en el fútbol el que perdona lo paga, Germán anotó el 2-2 en el último minuto, merced a un saque de esquina que peinó Carlos Ruiz para que su compañero de puesto batiera desde el suelo a Nauzet.

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