Baloncesto . Liga Endesa
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Siempre a merced del Real Madrid

El Iberostar Tenerife solo aguanta 12 minutos al conjunto blanco (28-27) para luego verse superado por la calidad de su oponente

26.10.2015 | 13:34
Hanley, Sekulic, Richotti y Beirán presencian como Hernangómez machaca la canasta del Iberostar.

Un juguete en manos de un equipo netamente superior. Ese fue ayer el Iberostar Tenerife frente al Real Madrid en un partido que, a priori, ya parecía inaccesible para los isleños y en el que solo se mantuvo la igualdad durante un poco más de un cuarto. A partir ahí el cuadro blanco, primero de la mano de Llull, más tarde con un inconmensurable Reyes, y finalmente gracias al acierto exterior de Carroll, imprimió una velocidad más al juego. Los de Laso pusieron tierra de por medio para doblegar como quisieron al cuadro de Alejandro Martínez, dejando en evidencia las diferencias reales existentes entre los dos clubes. Los laguneros quedaron a merced de un adversario que dio la sensación de jugar a placer como y cuando quiso, pero sin exigirse nunca al máximo nivel.

Sin posibilidad alguna desde el minuto 12 de asaltar el Barclayd Card, el de ayer debe servir al menos como test para el Iberostar Tenerife de cara a futuros compromisos. Un examen, sin embargo, que no deja demasiadas conclusiones positivas. Pocas a nivel colectivo y muy pocas en el plano individual. Inferior en el rebote y sin solidez en el tiro exterior, los isleños fueron incapaces de frenar el vendaval madridista, que corrió a placer. Y cuando no lo hizo, el conjunto merengue finalizó de manera plácida una y mil veces cerca del aro, donde Thompkins, Reyes y Hernangómez caricaturizaron por momentos a los interiores del cuadro aurinegro.

Perdido White en los lados de la cancha, con Sekulic sumido en su particular intermitencia, Richotti condicionado por dos tempranas personales, Beirán limitado por sus problemas de rodilla, y Abromaitis incapaz de producir como cuatro, al Iberostar le salvó el ímpetu de la segunda unidad –-liderada por San Miguel– para lograr que el despegue madridista se retardara unos cuantos minutos. Pero a partir del 28-27 el cuadro tinerfeño solo pudo ponerle ímpetu. Muy pocos ingredientes para intentar tutear al todopoderoso Madrid, que hurgó en una herida canarista, la de una endeble defensa, que lejos de intentar dar un paso al frente parece hacer aguas en su proceso de conjunción.
Una asociación plena que todavía parece lejana en el tiempo cuando a los isleños se le van agotando los comodines que podía gastar de entrada.

Ya le costó tener fluidez a los aurinegros en los primeros ataques, aunque sus tiros al filo de la posesión se equilibraban con un par de rebotes ofensivos. Pese a que el Madrid también dispuso de varias segundas opciones, los isleños trataron de correr a la mínima oportunidad, lo que les permitió disfrutar de una pequeña renta (6-8). Pero cuando los blancos cargaron con más intensidad y además empezaron a controlar su propio aro, dieron una velocidad más a su juego a la que no llegó el Iberostar. Resultado: un 10-0 de parcial (16-8, 5´).

Martínez se vio obligado a frenar el aluvión con un tiempo muerto, parón que asimiló bien el cuadro isleño, ya que al menos pudo entrar en un intercambio de canastas con un oponente en el que Sergi Llull parecía desatado (13 de valoración en el primer cuarto). Un toma y daca donde no desentonó la segunda unidad tinerfeña. San Miguel le puso una mayor mordiente en defensa y dio con el ritmo adecuado en ataque, donde encontró a Hanley y Carter (28-27). Cerrado su rebote con un sólido Rey, el Iberostar dio la sensación de inquietar al conjunto madridista, pero ahí apareció Reyes (15 puntos en menos de 10 minutos), líder de dos parciales, uno inicial de 7-0 y otro de 9-2, que dispararon a los locales (47-33). Sin tino en el lanzamiento exterior los de Martínez se vieron también huérfanos de segundas ayudas que permitieron a los blancos campar a sus anchas.

En su primer momento realmente complicado, el Iberostar salvó los muebles con Beirán de dos y O´Leary de tres, si bien fue incapaz de bajar la barrera de los 10 puntos, yéndose 14 abajo al descanso (54-40). Con todo, el cuadro lagunero salió de vestuarios con la sensación de no darse por vencido, como demostraron Beirán y Richotti (58-47). Solo un espejismo pues la buena intención canarista en ataque quedó difuminada por sus desajustes defensivos. Desorden que resultó ser un banquete para los exteriores blancos, donde Carroll explotó haciendo saltar por los aires el choque (72-49, 25´) por mucho que Martínez tratara de frenar la avalancha con un tiempo muerto.

Casi 15 minutos por delante, pero el partido se había acabado mucho antes de lo deseado para los canaristas, que con un 2-10 al menos adecentaron el marcador (74-59). Arreón que fue solo una razón más para que el Madrid volviera apretar el acelerador, esta vez haciendo daño dentro de la zona y con Hernangómez llegando dos veces seguidas en la primera oleada de contragolpes bien dirigidos por Llull (81-59), capaz de dar ocho asistencias en el tercer cuarto.

Hacía aguas atrás el Iberostar en medio de unos minutos que ya eran de la basura pero que al menos sirvieron para que Martínez diera cierto protagonismo a jugadores como Carter y Hanley, en las dos primeras jornadas condenados a una rotación residual. Pero de nuevo sustancia inconsistente, ya que los de Laso, también con su segunda unidad en cancha y por momentos sacando los colores a los defensores canaristas, llevaron su renta hasta un máximo de 27 puntos (97-70). San Miguel y su arrojo impidieron que la diferencia final fuera más escandalosa. El domingo los de Alejandro Martínez no tendrán frente a sí un rival de tantos quilates como el Madrid. El nivel de concesión, eso sí, será nulo. Con un 0-3 de inicio, y contra un rival teóricamente directo como el Estudiantes, no valen excusas.

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