De recogepelotas a rival

Maikel Mesa vuelve este domingo al Heliodoro y promete que "en señal de respeto" no celebrará un gol si marca

21.10.2015 | 15:17
Maikel Mesa, durante un entrenamiento con el Atlético de Osasuna.

Maikel Mesa Piñero (Santa Cruz, 4 de junio de 1991) ha vivido un sinfín de vicisitudes en torno al Tenerife, equipo del que fue hasta recogepelotas. "Estuve en el club hasta el segundo año de cadetes", apunta el joven mediocentro, que el domingo vuelve a casa como rival. El partido del representativo ante el Atlético Osasuna sitúa al talentoso mediocentro en una situación en la que nunca antes se vio. "Sí que llegué a jugar en el Heliodoro pero fue en un torneo amistoso; lo de este fin de semana será diferente", apunta.

El habilidoso pivote isleño promete respeto en caso de anotar un gol al Tenerife. Sabe bien cuánto ha sido el revuelo suscitado por la espontánea celebración de Ángel Rodríguez y no obrará igual que el de Geneto en La Romareda. "Yo me formé allí y, si marco, no habrá ningún festejo", apunta el jugador, que está conforme y feliz con el arranque de liga de los suyos. No es para menos. El Osasuna está líder y ha visto fructificar su apuesta por la cantera.

"Vamos con mucha ilusión al partido del domingo", asegura. Para Maikel, el secreto del liderato rojillo estriba en la ambición. "Están saliendo las cosas muy bien; somos un equipo con mucha hambre, pues la mayoría de jugadores somos muy jóvenes y queremos demostrar que estamos preparados para la categoría. Estamos siendo fuertes atrás y arriba tenemos a delanteros muy buenos. Somos un grupo que se pasa los 90 minutos corriendo. Dicen que damos bastante batalla", resume.

No oculta Mesa que uno de los privilegios de militar en su actual club es coincidir con Nino y compartir vestuario con él. "Ha marcado una época nada menos que con 428 partidos jugados en Segunda División y además también jugó mucho en Primera. Es un ejemplo para todos y un referente para el resto del equipo, sobre todo por su profesionalidad y su comportamiento", dice Maikel, que se define a sí mismo como "un mediocentro de siempre, desde el primer día" de su carrera como deportista.

Sin soñar aún con el ascenso y el regreso osasunista a la élite, recuerda que vienen de una temporada muy complicada. "La afición lo pasó mal y nosotros también", dice. "A lo mejor muchos no esperaban que estuviésemos tan arriba. Al ser un equipo con menos veteranía y experiencia, nos colocaban peor, pero ya son nueve jornadas con los mejores y ojalá que sean más", sugiere.

Maikel está disfrutando como nunca y así lo demuestra su discurso, con las ideas claras y el optimismo muy presente. Atrás quedaron los sinsabores de su adiós prematuro al Tenerife -le enseñaron la puerta de salida en edad cadete- y las complicaciones para hallar sitio en el Madrid C. El Osasuna apostó por él y ahora sueña con ser titular en el estadio donde siempre quiso jugar: el Heliodoro.

"En su momento fue muy duro tener que salir del club"

Ni un ápice de rencor en las manifestaciones de Maikel, si bien admite que le costó asimilar la decisión que adoptó el Tenerife cuando prescindió de sus servicios. El pivote era muy joven y afortunadamente halló un sitio para progresar, el Laguna, clave en su evolución y en su aterrizaje en el fútbol profesional.

"En su momento sí que fue duro salir del Tenerife", apunta Mesa. "Estaba en una edad complicada y no me esperaba que me invitaran a irme. Nadie quiere marcharse de un club así, es donde todos quieren estar en la Isla, pero luego tampoco es que tenga motivos para la queja porque las cosas me han ido bien. Me acogió el Laguna con los brazos abiertos y el hecho de que el Madrid se fijara en mí fue clave para que apareciera a continuación el interés de otros clubes", añade.

"Llamé la atención del Osasuna y apostaron de verdad por mí. Creo que elegí lo mejor para mi carrera deportiva", apunta en vísperas de su regreso a casa.

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