Fútbol. CD Tenerife

La madurez de Jairo

"Lo mejor de ser futbolista es que conviertes tu ´hobby´ en tu profesión", apunta

18.10.2015 | 02:00
Jairo forcejea con dos rivales durante el último Tenerife-Leganés.

Un entorno inmejorable, una cabeza bien amueblada y un talento indiscutible han hecho de Jairo Izquierdo un futbolista profesional. Con todas las letras. Su buen papel a préstamo en el Real Murcia le ha valido al de Valle Guerra para ser uno más en la plantilla del representativo, como así corrobora el contrato que firmó con el Tenerife en verano. Según dice, su nuevo rol –ya no tiene ficha amateur– apenas ha cambiado nada. "Antes también me empleaba al máximo en los entrenamientos y trataba de dar lo mejor de mí en los partidos, igual que ahora", constata el isleño, a quien le vino "muy bien" el periplo peninsular de un año "para probar lo que es vivir fuera de casa".
Futbolista de largo recorrido en los filiales del Tenerife, a los que llegó en el último año de cadete, cree que ha puesto "el máximo" de actitud, comportamiento y fútbol para llegar hasta donde está. No obstante, no se conforma. "De hecho, el día que debuté no sentí nada extraordinario. Sí, estás ya donde siempre querías, pero ahora se trata de mantenerte. Trato de afrontarlo todo desde la naturalidad", responde con una tranquilidad que abruma.

Izquierdo ya tuvo una primera experiencia –muy interminente– con el primer equipo el año del descenso del representativo a Segunda B. Ya por entonces se hablaban maravillas de sus condiciones como atacante, las cuales ha confirmado después. Sea como fuere, ha tenido que esperar hasta este curso para debutar en categoría profesional. Fue en Huesca, en un momento difícil. Transcurridas solo unas semanas desde entonces, entiende que tanto el plantel como él mismo pasan por su mejor momento. Así se lo reconocó el público del Heliodoro, que le tributó ovaciones y aplausos el fin de semana pasado contra el Leganés. Tampoco se inmutó. "Es que estás tan concentrado que no te das cuenta de lo que estás pasando; oyes más los gritos y las indicaciones de los compañeros que lo que te transmite la grada, pero claro que se agradece", apunta.

Es el suyo el triunfo de la sensatez y el de la madurez. Forjado de manera precoz, adulto antes de tiempo, resalta Jairo por su categórica tranquilidad. Nada le turba, tampoco el largo tiempo que debió superar en el ostracismo. Y es que comenzó la Liga y no había ni rastro de él. Su exclusión casi sistemática de las primeras convocatorias y alineaciones halló fin y entonces empezó a enseñar sus cualidades.

"Lo mejor de ser futbolista es que conviertes tu hobby en tu profesión", concluye. Ahora, aspira todavía a más. Quiere cambiar su rol y resultar importante. No le tiembla el pulso, como ya ha demostrado, y cree que justamente la cita de hoy en La Romareda –uno de los estadios más grandes donde habrá jugado– es un buen momento para dar un puñetazo encima de la mesa.

También habló Jairo de otros asuntos. Al preguntársele si su corta estatura (1,68 metros) respondió sin titubear. "En otros tiempos quizá sí. En la élite hay jugadores bajitos que triunfan; esto no es baloncesto", apunta entre risas. Dicho lo cual, sabe bien que su buen año en Murcia le granjeó el interés de varios pretendientes, si bien a él nunca le llegó nada "directamente". "Quería estar aquí", concluye.

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